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DE TODAS PARTEA SECCIÓN LITERARIA POR E T A M O R CUENTO DE JEAN BERTHEROY II Y ÜI CIMO PASATIEMPOS DESENFADO DE SOCIEDAD Continúa muy delicada de salud la marquesa viuda de la Romana; con objeto de asistirla, ha venido de San Sebastián su nieta la condesa de Alcolea. El ministro de Portugal y la condesa de Tovar, con su bella hija, han marchado á Lisboa, con obieto de oa ar una temporada en Cintra. El nuevo ministro de España en Washington, marqués de Villalobar, ha embarcado en Liverpool para los Estados Unidos, con obieto de tomar posesión de su cargo La señora de Redondo, hermana del distinguido cronista D. Enrique Casal, ha dado á luz con felicidad un niño, al que se ha impuesto el nombre de Francisco. Han salido: para Bilbao, la señora viuda de Salmerón con su familia; para El Escorial, el Sr. D. Felipe García Quirós; para Santander, el Sr. Llaguno de Larena; para Gijón, los Sres. Martínez y D. Epifanio San José; para San Sebastián, los señores barón de Satrústegui, D. Luis Canalejas, D. Agustín Peláez y familia y D. Antonio Garrido, y para Hendaya, D. Miguel Rosillo y don Gabriel López Hornos. p a r a un hombre hastiado de placeres, como era el conde León de X... un flirt con la candorosa Antonia no podía menos de ser sabroso. Solían encontrarse durante las horas matinales en las frescas y embalsamadas avenidas de Josy. Acercábanse á las orillas del estanque. Un pequeño batel amarrado á los troncos les seryía de asiento, sin que Antonia accediese jamás á que León soltase las amarras y empuñase los remos de la frágil barquilla. Esto la parecía un hecho inaudito que transponía los límites de la conveniencia. Un día, pese á las precauciones- -quizá el azar tuvo á su cargo el desate de la cnerda, -la barca deslizóse suave nente sobre las claras aguas, mientras León y Antonia ¿e miraban en amoroso arrobamiento. 1,1 joven lanzó un- grito de sorpresa al advertir que el esquife derivaba. León calmó sus inquietudes con un gesto. ¿Qué peligro existía? La corriente m ¿podía llevarles muy lejos, y, por otra- parte, en el ambiente flotaba una poesía encantadora; los pajarillos animaban la fronda con sa música alegre; veíanse aun las gotas de rocío sobre las hojas. Era preciso poseer un corazón dje- piedra para no emocionarse con el mágico encanto de la Naturaleza, que se despertaba. Antonia pareció llegar al punto extremo de emotividad. Miraba á su compañero sugestionada, abstraída, abandonándose como una cosa insignificante arrastraQa por la corriente poderosa y magnética del amor universal. Sintióse dichosa, infinitamente dichosa y cenó los ojos un cortísimo instante. León aprovechó el abismamiento extático de Antonia para imprimir un beso en su frente virginal. Antonia estremecióse volviendo ala rea lidad. No emitió una protesta ni un reproche contra el audaz. Solamente reflexionó que desde aquel instante su vida entera pertenecía al hombre aquél, cuyo brazo había llegado á rodear su cuello. Peroel tiempo, que de tedo se burla, desvaneció muy pronto los ensueños de Antonia. Sea que el conde no juzgase prudente llevar mas allá los acontecimientos, sea que verdaderamente le llamaran desde París, es el caso qíns en la misma taris de aquel día abandonó el castillo de Josy. La pebre Antonia cayó sn una especie de anojnadamien to al recibir la inesperada nueva, tíe repnso después con la esperanza de un próximo regreso que el galán prometía. ¿No había de venir? ¿Era posible que llegase á olvidar lo sucedido por la mañana en el estaaque? ¡Nada menos que un beso en la frente! A la fuerza tenía que volver, y tal vez él mismo contaría las horas. ¡Infeliz! Huyeron veloz mente los díasy el clon Juan uo reapareció! Un marasmo profundo s apoderó de Antonia, aniquilando su energía y sus esperanzas. El otoSo comenzaba á secar las hojas, que caían tristemente de las enramadas. Un día, durante la sobremesa, alguien dijo, cambiando de conversación: ¡Señores, sjran noticia! León X... se casa. El picarón ha conseguido atrapar la más rica heredera de Provenza. Antonia estuvo á punto de desfallecer. Un mazazo en el cráneo no la hubiera causado tan dolorosa sensación. Pareció á la desgraciada que su corazóa había dejado de latir, aunque de súbito renovó sus latidos con violencia insólita. La joven salió prmpita El señor dice á su criado: -Me ha sorprendido verte entra. en la taberna de la esquina. -Eso np tiene nada de particular. Más se hubiera sorprendido él señor si me hubiera visto salir. ACERTIJO, POR NOVEJARQUF 10 i- Í 2. ÍO de 10 decímetros. La solución, mañana. Solución al anagrama caaraaistico: ALMORZAR damente del comedor en busca de aire fresco que calmara sus mortales angustias. Era ya noche, y el gran parque estaba silencioso y desisíto. Siguió Antonia á lo largo de las umbrías. Anta sus pasos aparecían formas vagas y obscuras y dibujábanse fantasmas indecisos. Por álgmaas abertura del follar se divisaba un cielo segro, salpicado de estrellas que se encendían á intermitencias eti luminoso parpadeo. La joven no se daba completa cuenta del camino que recorría. Un solo pensamiento la obsesionaba. León no la amó nunca. León se había divertido engranándola de un modo miserable y cruel. Sus piernas- vacilaron. Sintió que las tinieblas densas é impenetrables que la rodeaban venían á infiltrarse en su altna desolada y vacía. Sobrecogióla un frío extraño, como si el soplo helado de la muerte corriese por su ser. El mismo vértigo imperioso que experimentó en la feliz mañana del estanque y un éxtasis idéntico volvieron á enseñorearse de su espíritu. ¿Qué impulso poderoso la arrastró hasta las aguas apacibles que discurrían mansas entre los matorrales? ¿Qué atracción misteriosa fue la causa de que su hermoso cuerpo se arrojase sobre las ondas... El lecho del estanque, frío como una tumba, puso fin á sus penas. Cuando la recogieron exhaló su postrer aliento. El secreto se guardó cuidadosamente. Salvo dos ó tres íntimos, nadie pudo saber el fin trágico de la huérfana f a l l ó Mme. Leyerdíer. Previo un corto si lencio, replicó su interlocutor: -Lo que acabo de oir es interesante. Pero dígame usted, ¿cómo pudo llegar á sus oídos tan puntualmente la singular historia? ¿Y quién averiguó lo sucedido entre la niña y ese cínico X... siendo así que nadie presenció sus entrevistas? Madame Leverdier sonrió al oir esto, contestando: -Amigo mío, las mujeres no tenemos necesidad de que nos hagan cierta clase de confidencias. Todas hemos estado alguna vez en situaciones semejantes á la del barquichuelo. Solamente que en nuestra época el suicidio cor estas cosas es una soberana ridiculez. Y eu ello está lo más absurdo de mi relato. p n los Centros judiciales se refirió ayei un hecho interesantísimo respecto al matador de la infortunada Valentina Rodríguez. Decíase que el mismo día aei crwnea es tuvo Gamarra por la mañana en casa de unos parientes suyos. Pidió un vaso de agua á la criada, y ésta pareció advertir en Gamarra algo que la infundió verdadero espanto. Al marcharse, Gamarra se apoderó de una prenda de ropa que vio al alcance de su mano. Visto sólo por la criada, ésta le obli gó á que la dejara. Gamarra la tiró y se fue á la calle. Procedente de Valíadolid, donde se halla, ba trabajando, ha Uegado á esta corte el padre de Felipe Martín. Se trata de un honrado obrero que igno raba las andanzas en que andaba metido sn hijo, y apenas supo por los relatos de los periódicos lo ocurrido, se apresuró á presentarse en Madrid. EL CRIMEN DE GAMARRA para aclarar las denuncias presentadas contra el Juzgado municipal de la Latina, ha dictado ayer varios autos de procesamiento contra eljuez propietario, Sr. Alférez; contra D: Vicente Armada, que desempeñé aquel cargo interinamente, y contra el fis cal, Sr. Pedregal. A estos tres señores se les acusa del deli to de prevaricación. Al secretario del Juzgado, Sr. Fernandez García, se le ha procesado por mal ver sacióa, infidelidad en la custodia de documento público y estafa, y al oficial encargado del negociado de Faltas, solamente por estafa. Muy en breve se personará en la cárcel el abogado del Estado, y hasta entonces no se practicará diligencia alguna Los procesados han quedado en libertad bajo fianza personal. UN JUZGADO PROCESADO l magistrado de esta Audiencia Sr. MarE tínez Marín, nombrado juez especial