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A B C JUEVES i5 D E JULIO D E 1909! EDICIÓN i. PAG. 4. de a idiosincrasia de los portugueses por cuanto es de esta tieria, importando modas, artefactos y rarezas de fuera, con que los grandes países nos deslunibran candidamente, tienen que ser considerados como síntomas inequívocosde desnacionalización. Es cosa corriente hablar francés en Portugal, y hay que notar que ello comienza en los- prodomos de la educación infantil. Los maestros poco escrupulosos y ajenos á los fines de la Pedagogía moderna cuidan de iniciar á sus alumnos con marcado empeño en las lenguas extranjeras antes que hacerles penetrar en los secretos y encantos del idioma nacional; y al hablar así no me concreto al alumno rico, porque éste, desde luego, tiene preceptores franceses ó ingleses. No extraña, por tanto, que el espíritu moderno, moldeado en el culto del extranjero, deprecie y encuentre detestable la producción indígena, desde la obra teatral nasta el tejido, desde el libro á la forma y adorno del traje, siendo así que aun la lengua está afrancesada y nuestra cocina es á la francesa. La predilección por lo extranjero, que acaso engendró cierto snobismo, acabará seguramente en decadencia patriótica, porque de una simple manía se puede dar al fin en un hábito inveterado, y nadie negará que los malos hábitos echan casillero pre raíces más hondas que las virtudes. Bien que la virtud de un pueblo no haya de estar en levantar á su alrededor una muralla de la China, aislándose de toda conquista progresiva; pero tampoco es virtuddesposeerse de ciertos predicados de raza, ele tradición, que sirven para perpetuarla, cuando menos, haciéndola inconfundible y original aun al lado de las naciones más adelantadas. ¡Cuitados de nosotros, que hasta esto corremos el riesgo de perder, por deficiencias orgánicas, por ausencia de disciplina mental, por vicios de origen, por aberraciones de educación; laberinto en el eual el espíritu de nacionalidad queda desdibujado y, al cabo, perdido! AFFONSO GAYO Secretarios: Sres. Cebrián, Cremades, Villar, Giner y Vilar. En la sesión celebrada se han discutido temas muy interesantes. Entre los congresistas reinan verdaderos entusiasmo y confraternidad. ¡No! -excLána- -ella nunca me dijo que me quería. Hay que advertir que Priol, que estaba como asistente en casa del capitán Briand, había observado una conducta irreprochable. Un día, el Domingo de Ramos último, la dijo: ¡Estoy loco por usted! Susana creyó deber suyo decírselo á su padre. El capitán reprendió severamente al osado ordenanza. Por la noche, Priol dijo á Susana: -Me lo pagará usted. Al día siguiente retiraba 50 pesetas aue tenía en la caja del regimiento. ¿Para qué recogió usted ese dinero? -le pregunta el presidente. -Para comprar un revólver y suicidarme. Sabía que el capitán me iba á mandar á iilas, y no podía resignarme á no ver más á Susana. -El día del crimen- -agrega el presidente- -el capitán había ido á París con su hija pequeña. Estaba usted solo con Susana. Ella trabajaba en un cuarto, Usted, que e taba de limpieza, la llamó para que sostuviera una escalera en la cual usted tenía que subirse. Acudió ella confiada, y cuando la tuvo cerca la dijo, amenazándola con un revólver: -Me voy á vengar por haberme acusade á sus padres, á menos que me quiera usted y que sea mía. ¡Sí! -contestó Priol. -Ella le dijo a usted que estaba loco y usted la contestó: Loco ó asesino ¡Exacto! -Entonces usted hizo seis disparos; cuatro seguidos, el quinto retrocediendo para apuntar al corazón y el último cuando observó usted que, herida y todo, salía huyendo al jardín. ¿Cómo es que no se suicidó usted si ése era su propósito? -Porque disparé sin reflexionar los disparos que hacía, y cuando en la puerta de mi cuarto puse el cañón del revólver en la sien derecha y disparé, el revólver no tenía ya ninguna pápsula. ¿Por qué, luego, se arrancó usted las insignias del uniforme y se dio á la fuga? -No huí. Iba á presentarme á mis jefes confesando mi crimen. Me arranqué las insignias por no deshonrar el número del regimiento. Comparece después la víctima, Susana Briand, que estuvo á la muerte, pero que curó de sus heridas. Habla con ingenuidad y sencillez, que la hacen más simpática. Dice que tenían á Priol por un excelente muchacho incapaz de faltar al respeto á nadie. La primera vez que se propasó diciéndola algo inconveniente, ella se lo dijo asa padre. ¿Usted no observó que estuviese enamorado de usted? -dice el presidente. ¡Jamásl De haberlo advertido, se lo habría comunicado á mi padre. ¿No le trató usted con dureza en alguna ocasión? ¡Nunca! Aprendí de mi pobre madre á tratar con dulzura á los ordenanzas. Cuando terminó Susana la declaración, el presidente dice al acusado: -Ha oído usted la declaración de la víctima. ¿Ha dicho la verdad? -Toda la verdad, pero mintiendo- -con testa Priol. -Expliqúese usted... ¡No! Yo me limito á pedir perdón á la señorita Susana por el mal que la he hecho. Declara después el capitán Briand. No agrega nada nuevo. Tuvo siempre en mucha estima á Priol, creyéndole incapaz de toda mala acción. Declaran después el comisario de Policía y los agentes que detuvieron á Priol. Se suspende el jnicio. MADRID AL DÍA i a colonia francesa celebró su fiesta nacio nal del 14 de Julio. Recepción brillante en la Embajada francesa. Banqnete por la noche. Elocuentes brindis á todo momento... También debió celebrar en grande la fiesta la francesita Luda Cauchoix, á quien segunda vez absolvió el Jurado. Recobró la libertad. Vamos, que tomó la Bastilla. Los del interminable proceso de las pensiones fueron igualmente absueltos, menos uno. Reconocida su inocencia, sí; pero compensados de la prisión sufrida, magras. Y aquí terminó por ahora la sesión de Tribunales; perdonad sus muchas faltas. Nuestros huéspedes los moros, buenos, gracias, Nó les llegaba la chilaba al cuerpo por la mañana cuando se enteraron de que corrían rumores de haber entrado el Roghi en Fez faltando á la reunión. Luego se tranquilizaron; no había tales carneros. Los de su cotidiana comida, y basta. T 31 Ayuntamiento debía haber celebrado sesión ayer. Los miércoles son sus días; pero la cuestión es no cumplir lo ordinario. Lo hicieron la semana pasada, y esto sí que fue extraordinario. Se reunieron hasta siete ediles, y ¡cómo buen puñado son siete concejales! quedó la sesión para el viernes. En cambio, se reunieron varias comisiones y decidieron estudiar varios de los proyectos que 4 es están encomendados. Ya ven ustedes: estudiar en vacaciones, ¡no lo hacen ni los propios estudiantes! La justicia prosiguió las diligencias del proceso por el crimen de la calle de Gravina. Un perro descubrió las prendas que vestía el asesino en el momento del crimen, y que enterró cuidadosamente en un terreno del barrio de Doña Carlota. ¡Una verdadera peLisboa, 11- VII- 909, rrería! como diría el criminal si hubiese persistido en negar su hazaña. Ese perro no se llama Gorón, ni siquiera Arrow. entre los sucesos del día citarNUESTROS GRABADOS se De que tiene por protagonistamerece señoel á una ra de cincuenta años, y paralítica, que vern el Hospicio. Ayer tarde, á las seis, se verificó con la tió un frasco de vitriolo sobre el agraciado acostumbrada solemnidad la distribución de rostro de una joven amiga de su esposo. Y premios á los alumnos del Hospicio y Cole- eso que es paralítica; que si no, arde Troya. Y nada más. El tiempo, decidido á acredigio de Desamparados de esta corte ante numerosa y distinguida concurrencia. A este tarse de cosa superior. acto se refiere la primera de las fotografías reproducidas en el presente número. En la fiesta tomó parte el batallón infantil. CONSEJO DE GUERRA E nacional C ongreso salón de de Pedagogía. En el actos de la Exposición de Valencia se celebra el Congreso nacional de Pedagogía, cuya mesa está constituida por los siguientes señores y señoras: Presidentes honorariosrJExcelentísimo señor ministro de Instrucción pública y ¡Bellas Artes, ilustrísimo; señor subsecretari de Instrucción pública, excelentísimo señor conde deRomanones, limo. Sr. D. José Herrero y Exemo. Sr, D. Amalio Gimeno. Presidentes efectivos: Exctno. señor rector de la Universidad de Valencia, doctor Machí, y los Sres. Cemboraín España, Patino, Blanco y Juste, Munde y Aguilar Blanch. Vicepresidentas: Señoras y señoritas doña Suceso Luengo, doña María Carbonell, doña María de Maeztu, doña Dolores Cortés, doña Juana Francisca Pascual y doña Carmen Cerrera- Vocales: Los mismos señores que han constituido la comisión organizadora. Secretario general, D. José Alapont. EL AMOR EN EL BANQUILLO P OR TELÉGRAFO PARÍS, 14, 8 M. p l soldado Priol, que intentó matar á tiros á la señorita Susana Briand, bellísima joven de diez y nueve años, hija del capitán Briand, ha comparecido ante un consejo de guerra. El acusado tiene veinticuatro años, es de naturaleza robusta y su fisonomía no revela gran inteligencia. El coronel Berger, que preside el tribunal. le interroga. Priol dice que había cumplido el servicio militar como artillero; pero que se reenganchó por no dejar de ver á la señorita Briand, de quien estaba enamorado. -En las primeras diligencias dijo que ella le había dic o tres veces- jae le quería. Ahora lo niega.