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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO) g DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO LA ASAMBLEA PEDAGÓGICA D E VALENCIA Fot. Baroera URUPO DE ASAMBLEÍSTAS CUYA SESIÓN INAUGURAL PRESIDIERON ÉL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD, DR. MACHI (i) EL DELEGADO REGIO DE PRIMERA ENSEÑANZA, SR. MAESTRE (i) Y EL PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN, SR. VALLDECABRES (3) En el horror instintivo á los generosos impulsos y buenas iniciativas portugueses incurre en las mayores insensateces el espíritu de la intolerancia, mostrándose incopSPlRITU DE NA- Una délas cosas que herente, aun consigo mismo, porque basC 1O NAL 1 DAD realmente no podría tantes veces va á buscar lejos lo que no menos de ver aquí conviene, sólo porque ostente sello extraná un lado lo bueno que un extranjero que se parase á analizar la jero, y dejala propia casa. ¡Cuántosposeemos vida portuguesa sería cierta resuelta ten- dentro de se podrían citar de estasejemplos incohedencia de desnacionalización eu todo lo que sin cuento rencias y contradicciones! Me contentaré con nos rodea. apuntarlos de sesgo pintoresco: una, en el Y no se requiere para llegar á esta conclu- orden filológico; sión una singular perspicacia; el hecho sal- rial del tráfico de la otra, en el campo matela exportación. ta á la vista y es fácil aprehenderlo en los La palabra feiligo, de origen africano, fue mismos hábitos y costumbres lusitanos. Conste que no me refiero á falta de acen- traída por los argonautas portugueses á la drado patriotismo, porque todavía, afortu- metrópoli; mas, con el tiempo, algunos de nadamente, no se desvaneció en nosotros el nuestros escribas fueron á traducirla del r hondo amor que sentimos por el solar de francés fetiche, sin parar mientes en que el nuestros mayores. Concretámonos á los pe- írancés la había buscado en nuestra lengua, -curiares vicios de la raza indómita é inculta como lyittré atestigua en su diccionario. El vino salía de Portugal como producto que elude manifestarse cor un poderoso de calidad espléndida, siquiera su prepara. aliento de orgullo. Todas las características interesantes de ción no hubiese pasado del procedimiento nuestro pasado, los usos y fradiciones, se primitivo. Más tarde entraba con marca divan borrando y desapareciendo como aho- ferente, afectando extraña procedencia, y gados por la ola del progreso, ya al calor de ello bastaba para que entre nosotros fuese- la manía imitativa, que tiene mucho de si- cotizado á muy alto precio. Y no otra cosa el corcho, iniesca, ya merced á la fácil adopción que ha acontecido con ó en bruto, que era exporotorgamos á todd lo que del extranjero se tado en planchas en artículos para ser á la importa, incluso- lo que desentona de nues- postre importado á precio de diversos, que oro. tro ambiente ó es hóstil- á nuestro modo eran aquí pagados Por desgracia, la desnacionalización se de ser. DE NUESTRO CORRESPONSAL ABCEN LISBOA manifiesta á través de múltiples aspectos y formas. Portugal evoca el recuerdo de un vetusto palacio agujereado, en el cual el viento, entrando por ventanas y portillos, parece resonar con acentos de infortunio. Solamente cuando se ve arruinado recapacita sobre la dependancia económica en que lo colocó el Brasil, piensa que su autonomía es eu gran parte debida á su aliauza con Inglaterra y advierte que, para remate, Francia le impone una soberanía intelectual. De esta suerte, el espíritu de nacionalidad, á más de luchar con tres grandes elementos que amenazan adulterarlo, se cree impotente para salir al paso de esa corriente de idea 3 modernas que en las últimas centurias haa revolucionado al comereio, la industria y la agricultura. En verdad, los hercúleos esfuerzos que Portugal tendría que hacer para emanciparse del atraso en que vive y salir de la atonía moral en- que se halla estancado no son inconcebibles, por enormes que parezcan. Cuando en el espíritu portugués, escéptico é intransigente por naturaleza, se infiltra una buena porción de estímulo- -que por amor propio el portugués lo afronta todo, -habrá llegado el instante de preparar el resurgimiento de una patria nueva, ó, al menos, con visos de tal. Entre tanto, como no hay hechos aislados, los fenómenos, al parecer superficiales,