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A B, C, MARTES- a, -DE JULIO DE 1909. EDICüON 1. PAG. 5 Termlaó el Consejo á las ocho y media, y, ¡Según dijeron los ministros, aquél estuvo dedicado casi por entero á tratar de la cuestión Üe Marruecos, y de manera principal del incidente de Melilla y de; las medidas que en Vista de esos sucesos ha adoptado el Gobierno. Al efecto, el ministro de la Guerra dio amplia cuenta de ¡a movilización de tropas, de la adquisicióu de ganado y de las condiciones en que van los refuerzos que están embarcando para Melilla, y á los cuales se les ha dotado de todo el material y elementos necesarios, I l ministro de Estado comunicó que haDía celebrado la primera conferencia con la embajada del Sultán, la cual le habia hecho entrega de las conclusiones y de las notas que han de servir de base para las negociaciones. Estos documentos, que se están traduciendo, serán estudiados por el ministro, y- mañana podrá empezar la deliberación entre la embajada y el Gobierno español. Quedó aprobado el reglamento, de que dio cuenta el ministro de la Gobernación, para aplicar las reformas en Correos y Telégrafos. También fueron aprobados algunos decretos de Instrucción pública, uno de ellos referente al arriendo de un local para la Escuela Normal Superior de Comercio. El ministro de Hacienda dio cuenta del nuevo contrato con la Compañía Arrendataria de Tabacosa Se aumenta en este contrato el canon que ha de pagar a l i s t a d o un mülón y medio de pesetas, ó sea un 16 por 100 de las ganancias que corresponden según el último balance. Todos los ministros expusieron al Conse jo la marcha de los asu- os de sus respectivos departamentos. DE ESTADO pfl subsecretario de Estado recibió ayer tarde la visita del nuncio apostólico, del embajador de Alemania, del ministro del Perú y del encargado de Negocios del Ecuador. PE MARINA C e lia ordenado al comandante de la cor beta- I autilus, escuela de guardias marinas, recientemente llegada á Montevideo, que regrese directamente á España, fondeando en El Ferrol. Además de los decretos de Marina que ayer publicamos. S. M. el Rey firmó los siguientes: Disponiendo la celebración de un concurso de proposiciones libres para ejecutar las obras necesarias en el dique núm. 4 del arsenal de la Canaca. Ascendiendo á su- s inmediatos empleos al astrónomo, jefe de segunda, D. Manuel Alvarez Otero; al astrónomo de segunda don- José Muñoz Bayardo, al astrónomo de terc e r a D. Vicente Guerrero y al ayudante de astrónomo D. Francisco Gil; ai capellán mayor de la Armada D. Laureano Tascón, á los primeros capellanes D. José Ramón Molina y D. Antonio Sánchez, y al segundo capellán D. Vrnrtnoso Leredo GOBERNACIÓN EL CR 1 V 15 N DEL SÁBADO pxescanso. A las seis y media de la mañana de ayer, el juez, que había estado trabajando toda la noche, retiróse á descansar, dictando antes algunas citaciones de nuevos testigos y dando órdenes á la Policía para recoger algunas ropas y efectuar otras pesquisas. A las tres y media de la tarde se constituyó de nuevo en su despacho. MANUEL GAMARRA, EL ASESINO, AL SALIR DEL DESPACHO DEL JUEZ DESPUÉS OE CONFESAR SU CRIMEN 1 ás declaraciones. Ayer compareció ante el juez instructor el portero de la casa del crimen. Dijo que la noche de autos, después de las diez, vio á un hombre joven pasear por la acera de en frente de la casa, como en actitud de espera. Desfilaron luego otros testigos. La declaración que ofreció algún interés, poique fija y comprueba que los detenidos estuvieron T auibiétt firmó el Rey los siguientes de. cretos: Concediendo la nacionalidad española al subdito me) icano D, Casto de la Mora al francés D, I uis Augusto Deyfrus y al austríaco D. Carlos Kovarem. Promoviendo á jefe de Centro del Cuerpo de Telégrafos á D. Eugenio Esteban Díaí; Bueno. Reformando el art. 72 de la Instrucción general de Sanidad. Aprobando el reglamento orgánico, del personal de Correos, FELIPE MARTIN FJGUEREDO, COMPAÑERO Y CÓMPLICE DE MANUEL GAMARRA Fots. Alba juntos hasta la hora del crimen, fue la de Amparo Cbuset Esta mujer, criada de servicio, hállase sin colocación y se aloja en la calle de Augusto de Figueroa, en la misma casa en que pernoctaban los acusados. Cuenta que éstos le habían propuesto que rifara un cuadro caligráfico (una mesa revuelta) obra de Gamarra. La condición era que ella pagase en una ó más veces 25 pesetas, lucrándose con el exceso que sacase en el reparto de papeletas. Aceptó Amparo, y como se le ofreciera ocasión de colocar algunas de estas papeletas á un amigo, dióle cita para el día del crimen, á las nueve de la noche. Gamarra y Figueredo la acompañaron con la intención declarada de participar de las pesetas que la joven cobrase. Al llegar al punto de la cita, cercano á la calle del Barquillo, Gamarra se separó, diciendo que iba á un recado urgente, vol viendo á poco y manifestando que había ido á la calle de Gravma, y haciendo ver el poco tiempo que había tardado. No acudió el amigo de Amparo que había ofrecido comprar billetes, y, cansados de esperar, retiráronse los tres, marchando juntos Gamarra y Figueredo. Eran entonces las diez de la noche. KTuevas declaraciones. J Ayer tarde, cuando el Juzgado reanudó sus trabajos, hizo comparecer alas detenidos Felipe y Gamarra. Ninguno délos dos había tomado alimento desde el domingo, y Felipe, que intentó pedirlo á su casa, no pudo lograr su propósito por carecer de dinero para quien le He vase el recado. Gamarra no ha pedido nada desae que está en él calabozo. Felipe solicitó un vaso de agua, que le fue servido por los alguaciles. El primero en comparecer ante eijuezmé Gamarra, el cual continuó insistiendo en sus negativas. De nada sirvieron las exhortaciones del juez, porque, aferrado á su actitud, se obstinaba en no confesar una palabra. En su vista, el juez ordenó que fuese nuevamente trasladado al calabozo, y que sa condujese ásu presencia á Felipe Martín. liste insistió en sus primitivas declaraciones, añadiendo que él no supo nada del suceso hasta que vio manchadas de sangre las ropas de su amigo, que él fue á tirar al barrio de Doña Cariota. La declaración de Felipe fiié interrumpida por la llegada de varios policías, uno de los cuales, el inspector Sr- Cuadrupani, traía un envoltorio que contenía una camisa manchada de sangre, que f úé hallado en el paseo de Ronda, en las inmediaciones del ventorro de Bandurria- en el cual estuvieron el domingo comiendo huevos fritos y bacalao con tomate Felipe y Manuel Gamarra. Lo referidos policías tornaron á practicar nuevas diligencias, ordenadas por el Juzgado instructor. Terminada la declaración, Felipe salió del despacho del juez, siendo conducido á la secretaría del decanato, donde quedó debidamente custodiado por fuerzas de Orden público. El Sr. Bustamahte y el personal á sus órdenes dedicaron algunos momentos al arreglo de papeles y á ordenar la práctica de nuevas diligencias, y seguidamente hizo aquél comparecer otra vez á Felipe, el cual, en su nueva declaración, nada dijo de particular; amarra confiesa. A las siete y media de la tarde fue conducido Gamarra á presencia del juez. Desde los primeros momentos, el detenido dijo que, en descargo dé su conciencia. quería declarar la verdad de lo ocurrido.