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A B C S Á B A D O 10 D E JULIO, D E 1909. EDICIÓN i. veces la vigésima. Adoptemos la décimaquinta parte como término medio. Resultará que durante el verano de 1907 Se han atravesado 146.022.480 francos en el ecarte y en el baccara, y 37.620.963 en los caballitos, y que desde el i. de Noviembre de 1907 hasta el 31 de Octubre de 1908 hubo un movimiento de 279.270.075 francos en el ecarte y el buceara, y de 91.159.740 en los caballitos. ¡Trescientos setenta millones en un año! Esa es la suma enorme que el público coloco en el tapete verde. En esta suma no entran las cantidades que se juegan en los Círculos de París que son Sociedades privadas, en las que no existe ninguna intervención del Estado. En cuanto á las apuestas mutuas, éstas han recibido y distribuido 304 millones en 1908. 51 doctor Bertillon termina su artículo diciendo: ¡Cuántos proyectos hermosos se podrían realizar con tanto dinero! 1 personal de la embajada. Con el embajador, Hamed Ben Muarh, i y el secretario, El Kherdubi Bea Osarghanam, vienen además dos consejeros, cuatro secretarios, un tesorero y el personal subalterno y de criados hasta completar el número de veintiún individuos. Todos ellos son de arrogante presencia; buena estatura y ademanes sueltos y ele gantes. Visten, como es natural, el traje típico de su país, con albos alquiceles, turbantes, y calzan babuchas de cuero rojo ó amarillo. En el semblante del embajador, El Kherdubi y algunos otros se advierten signos de gran inteligencia natural, sobre todo por la viveza de la mirada, y denotan estar muy habituados al trato mundano, sonriendo incesantemente, como con afán de agradar. Los moros subalternos contemplan las casas y las personas con curiosidad recíproca de la que ellos inspiran. Algunos llevan alfanjes en la antura. A 1 hotel. En tres automóviles descubiertos, y con los Sres. Merry del Val y Zugasti, se dirigieron los principales marroquíes al Hotel de Rusia, en la carrera de San Jerónimo, y en otros carruajes los restantes. El equipaje de 50 bultos fue trasladado también al citado hotel. En el trayecto un público numeroso presenció el paso de la embajada, saludándola con respeto. A la puerta del hotel se formó un nutrido grupo de curiosos, que se ha renovado constantemente con el deseo de ver á los moros en los balcones. p l alojamiento. Como es natural, los miembros de la embajada marroquí son huéspedes del listado español, y, por tanto, el Gobierno dispuso alojamiento en las mejores condiciones posibles. En el Hotel Rusia se han habilitado para la embajada 22 habitacioues con camas de hierro doradas, cubiertas con colchas de damasco, y adornados los balcones con grandes cortinones de seda que penden de argollas de nogal. Tiene además el embajador á su disposición dos grandes salones: uno de lectura y otro para deliberaciones ó recibir visitas. Los marroquíes tienen cocina especial y varias habitaciones de baño. tras noticias. Se sabe que entre las cajas que traen los representantes moros vienen varios valiosos regalos de Muley Hafid para D. Alfonso XIII, joyas para laa Reinas é Infantas y armas y tapices para el mundo oficia! El Sr. Merry del Val, tan pronto como dejó instalados al embajador y á su séquito, fue al ministerio de Estado para dar cuenta detallada al Sr. Allendesalazar del viaje y llegada de los marroquíes. Estos se encierran en la más absoluta reserva, y han manifestado á cuantos periodistas les han hablado que por ahora no pueden hacer declaraciones de ninguna clase. Al salir de la estación y en el hotel, los redactores artísticos de A B C, Blanco y Negro y Actuatidades obtuvieron interesantes fotografías de los representantes del Sultán de Marruecos. El Sr. Allendesalazar no acudió á la estación á recibir á la embajada marroquí porque la misión de ésta no tendrá carácter oficial hasta que presente sus credenciales al Rey. El Sr. Allendesalazar presenció desde el balcón de su casa el paso de la comitiva cuando ésta se dirigía al Hotel de Rusia. El embajador se acostó al llegar al hotel por encontrarse algo indispuesto. Inmediatamente le visitó el doctor Grinda, quien le recetó una purga, recomendándole PAG. 6. que no tomara más que caldos hasta 2 a noche. En la cocina del hotel, puesta á la dis posición de los moros, dos cocineros árabes mataron ayer mañana un carnero y varias gallinas. Además de los dos cocineros, 1 a embajada trae un jefe de cocina, que, con gran dignidad, se limita á dar órdenes, y no se rebaja hasta el punto de intervenir manualmente en la confección de los guisos Toda la servidumbre de la embajada ha bla el español; pero, como obedeciendo á una consigna, lo niegan. El jefe de cocina también liaola en corree to francés. jpn pro del comercio marroquí. Los Centros comerciales his- pano- ma rroquíes de Madrid y Barcelona han pedido al Gobierno que procure que la embajada marroquí visite Barcelona, con objeto de que pueda hacerse cargo de la importancia de la industria española y como medio de influir para que penetre en los mercados marroquíes. X ás detalles. TM Los moros, después de quedar instalados en sus habitaciones, comieron, siendo el carnero el plato fuerte del menú. El embajador guardó abstinencia, cumpliendo la prescripción facultativa. Las habitaciones que ocupan los individuos de la embajada están situadas en el piso primero, y algunas de ellas tienen balcón á la carrera de San Jerónimo. Durante las primeras horas da la tarde, el embajador permaneció acostado. Luego se levantó, sentándose en una butaca cerca del balcón. Algunos de los moros del séquito estu vieron durante largo rato asomados á uu balcón. En la calle se formó un grupo de curiosos, que conteruolaba á nuestros huéspedes. p o r la tarde. Durante toda la tarde varios grupos de curiosos permanecieron estacionados ante el Hotel de Rusia. A eso de las siete vimos en la acera de enfrente, y sentados á lo moro en el borde de la misma, una fila de chiquillos de ocho á doce años. En la puerta del hotel prestan servicio dos guardias de Segundad, y en el interior cuatro agentes con un inspector. El doctor Grinda visitó al anochecer nuevamente al embajador, y le halló tan mejorado, que le anunció que no volvería á visitarle por no considerarlo necesario. Sin embargo, hoy irá á verle otra vez el ilustre doctor, porque así se lo rogó con insistencia el representante de Muley Hafid. Los moros socorrieron con esplendidez á varias orquestas de ciegos que pasaron largos ratos tocando ante su residencia. Un periódico de anoche dice que ayer llegaron en el misto de Andalucía tres moras completamente cubiertas, que fueron trasladadas al hotel donde están sus compatriotas. Dará hoy y mañana. En la mañana de hoy visitará al ministro de Estado en su departamento oficial la embajada marroquí. El Sr. Allendesalazar la devolverá la visita en seguida. añas a, á las cinco de la tarde, recibirá el Rey en solemne audiencia y con todo el aparato de rigor á la embalada del Sultán de Marruecos. La misión marroquí visitará luego en la Presidencia del Consejo de ministros al señor Rodríguez Sa n Pe dro, en su calidad de presidente interino. LA EMBAJADA I legada á Madrid. Desde poco después de las ocho se aotaba. ayer mañana extraordinaria animación en los alrededores de la estación del Mediodía, adonde acudió gran número de curiosos para presenciar la llegada de la embajada marroquí. Con puntualidad poco acostumbrada eutró en agujas el expreso de Andalucía, en el que venían los enviados extraordinarios del Sultán Muley Hafid. En el andén los esperaban el gobernador civi! marqués del Vadillo; el alcalde, conde de Peñalver; una comisión del ministerio de Estado, compuesta del subsecretario de dicho departamento, D. Ramón Pina y Miljet; el introductor de embajadores, conde de Pie de Concha; los secretarios Sres. Valle y Vallín y los agregados diplomáticos de la Legación de España en Tánger, don Alonso Caro y D. Tomás Liniers. Una compañía del regimiento de Asturias, con bandera y música, tributó los honores militares á la llegada del tren. Cuando descendieron de éste el embajador y los demás individuos de la embajada, se acercaron á saludarles las personalidades del mundo oficial que les esperaban. Hizo las presentaciones el Sr. Merry del Val, quien, como es sabido, viene desde Cádiz con los enviados marroquíes. Inmediatamente el embajador y los personajes de más categoría de la misión revistaron las fuerzas del regimiento de Asturias, saludando á la usanza militar española al pasar delante de la bandera nacional. Después pasaron los diploniátieos marroquíes á la saia de espera, donde descansaron breves momentos, conversando amistosamente, por medio de los intérpretes españoles D. Reginaldo Ruiz y el Sr. Zugasti, que los acompañan desde Marruecos, con las autoridades madrileñas y los funcionarios del ministerio de Estado. Todos ellos expresaban su satisfacción por las atenciones que se les han dispensado desde que han pisado tierra española, y elogiaban el aspecto de las ciudades y el panorama que han contemplado á su paso desde el tren. A las nueve y cuarto, y pasando por un verdadero enjambre de curiosos, que á duras penas contenían los agentes de Seguridad, se organizó la comitiva para dirigirse al hotel, despidiéndose los moros del elemento oficial con expresivas zalemas y apretones de manos. rnnnmiHiin