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PE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELEGRAFO Y TELÉFONO k DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO g Y TELEFONO M A D R I D LA F I E S T A D E L 7 D E JULIO LOS MILICIANOS NACIONALES AL SALIR DEL ARCO DEL 7 DE JULIO PARA DIRIGIRSE A LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO EL GRANDE Fot. R. Cimentes han demostrado en otras obras que alcanzar) n éxito extraordinario que no poseen gracia ni ingenio ni saben escribir. I a carencia absoluta de estas condiciones es in ROÑICA Muerto Chauchard, parecía dispensable en París para llegar á adquirir natural que dejaran reposar f aína de autor cómico. ítanquilos. sus restos. Después de todo, este Al crítico de Le Temps se le ha ocurrido buen señor ha hecho lo que ha querido de censurar á los autores de la revista del Alsu dinero, puesto que suyo era y á nadie cázar porque encontró de mal gusto ciertas tenía que dar cuenta. Si dispuso que le en- frases y ciertas escenas, y aunque la censu terraran- con las famosas perlas de quinien- ra era blanda, como estos señores autores tos mil francos, respetemos la chifladura y están acostumbrados á que la Prensa pariao nos hagamos ilusiones; ya habrá habido sina publique una columna de elogios al día alguna mano piadosa que las haya substi- siguiente de cada estreno, se han indignatuido por auténticas Tecla do y, ni cortos ni perezosos han llevado al Pero en París no se puede creer ni en la crítico á los Tribunales, reclamándole una paz de los sepulcros, porque á estas horas indemnización de 50.000 francos por daños no hay cancionero que no cante un eme- y perjuicios. pkt alusivo á la herencia de Chauchard, ni se Y si eseuchaséis á los autores, convenrepresenta una sola revista sin la esceníta dríais en que tienen razón. Unos señores correspondiente. Y es un poco macabro ver escriben una revista para ganarse la vida; de pronto aparecer en el escenario de Mou- la dirección de un teatro la pone en escena lin Rouge ó del Alcázar la silueta del gran gastando en su presentación ochenta ó cien filántropo con sus enormes patillas blan- mil francos, contrata artistas caros, hace cas. ¡Caracoles, que se trata de un muerto! una reclame costosísima, compra un deterI os autores de la revista del Alcázar- -los minado número de líneas en cada periódico mismos que hicieron la de Folies Bergere- -para que la bombeen á diario, y de pronto DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL B C EÑ PARÍS sale un señor crítico que, en nombre de la moral, de la decencia, del buen gusto y de otras cuantas zarandajas por el estilo, dice al público que aquello es muy malo, muy aburrido y muy tonto. ¡Comprenderéis que no hay derecho... Y planteada la cuestión en estos términos, es de esperar que ios Tribunales darán cumplida satisfacción á los autores y condenarán al crítico de Le Temps al pago de los cincuenta mil francos que le reclaman... y á unos cuantos años de trabajos forzados. Pero si los jueces, antes de fallar, invitan á declarar al público que ha presenciado las representaciones de la revista del Alcázar, temo que la sentencia no sea tan favorable para los autores, porque e. l espectador más dulce es capaz de pedir que los guillotinen. Dueño que no nos riamos de las boulades del ciudadano Pataud, de los discursos de cinco horas de Jaurés, de la frescura de Clemenceau y hasta de los principios económicos de Fallieres. Pero todas las cosas tienen un límite, y si puede sernos permitido zaherir y molestar con bromas inocentes é ingenuas cuchufletas á los vivos mientras