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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO gg DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO m S Y TELEFONÓ gos míos? ¡Vernos confundidos con Bobette, con Manon la Rubia, con la Otero, con todo ese mundos tan sabiamente descripto por la pluma del señor de Hoyos y Vinent! ¡Vaya un numerito! No; seguramente no volveremos más al Bar Palmira; pero, de todas suertes, no nos arrepintamos de haber ido una vez, porque, ya que se está en París, bueno es eonocerlo todo, y hay cosas que no viéndolas... no las creeríamos. JOSÉ JUAN CADENAS, París. Julio CURIOSIDADES A B C EN PARÍS El M AURICE S Y PALMYR S BarMaurice s r- -y el Palson dos establecimientos situados en el corazón de Montuiartre, entre la place Blanche y la place Pigalle, al lado de los restanrants á la moda y de los cabarets de mayor renombre. Aparentemente, estas dos botillerías no tienen nada de particular, son establecimientos como los demás, y si durante el día no suele entrar en ellos ningún consumidor, al llegar la noche se los ve extraordinariamente concurridos. El público le componen, en su mayor parte, muchachas bonitas, extranjeros y alguna cÁ xe otra familia, que, como supondrán ustedes, entra allí engañada; pero que, una vez dentro, adopta el prudente partido de tomar las cosas por el buen cote. -Pero ¿qué es lo que sucede en el Maurice sBary en el Palmyr s Bar? -preguntarán ustedes. Como suceder, realmente no sucede nada de particular. Unos cuantos amigos fuimos á cenar la otra noche al Bar Palmyra, porque, ya que se está en París, es cosa de conocerlo todo. I O importante era la cena, y debo reconocer que no se cena mal en eí Bar Palmyra. Xa concurrencia era numerosa, ya que no 5 rJi 5 myr s Bar AMERICANO EL JEFE DEL PARTIDO CARLISTA, SEÑOR FELIU (i) Y EL SR. OLAZABAL (2) EN LA tHIBUNA DEL MITIN DE GUÉRNICA Fot. Santaló distinguida, y en distintas mesas pudimos contemplar á unos cuantos pollos elegantemente vestidos, llenos de alhajas más ó menos falsas y que se hacen llamar con nombres extraños. Este personal, que en Aletiiania caería de lleno en las disposiciones del párrafo segundó del art, 174 del Código, aquí, en París, bulle y se divierte ale. gre y libremente, sin más quiebras que el veraneo forzoso de una quincena, como máximum, en cualquiera de las prisiones del Estado. Aquella noche faltaba un personaje que disfruta de gran celebridad en todo Montmartre: un tío más feo que un oso, ne gro cpmo un tizón, y al que se le conoce poFel ápodo de Otero... El Bar Palmyra había perdido su alegría porque Otero... ¡estaba arrestado La cena fue alegre y entretenida, hubo un poco de música, cuplés inoeentísimos y chistes del mejor gusto. Cuando nos sirvieron el café, alguien en nuestra mesa, queriendo ser correcto y bien educado, se levantó para preguntar á aquellos señores: ¡Caballeros. ¿Les molesta á ustedes el humo? Hoy leo en los periódicos que la Polieía ha dado una batida por los lugares sospechosos de Montmartre, y que el personal de Mauriüfc s Bar y de Palmyr s Bar fue conducido anoche á la Comisaría, primera etapa del viaje á Fresnes. Ambos establecimientos han sido cerrados de orden de la autoridad... hasta que dentro de pocos días vuelvan á abrirse con distintos nombres pero con el mismo publiquito. Y yo he temblado como una doncella al leer la noticia, porque confieso á ustedes que no tengo el valor de que hace gala en su última novela el señor de Hoyos y Vinent, el cual parece ser que conoce estos distinguidos lugares. Y he temblado porque si se le ocurre á la Policía parisién ir al Bar Palmyra la noche que el cronista cenaba allí EL ARTISTA DE OPERA D. JOSÉ MAR. TJ, con algunos amigos españoles, no cabe duda INVENTOR DE UNA CORAZA C ÓNTRA que nos hubiéramos visto todos sorprendí- LAS BALAS, CUYA PATÉNTENLES HA dos desagradablemente. ¿No es verdad, amiCOMPRADO EL GOBIERNO WÁtlAN Ó ñ e p e Martí, como se le llama familiarmen. te en Guipúzcoa, su tierra, es un cantante de ópera, retirado en Milán, donde ejerce la profesión de maestro de canto al frente de una Academia muy acreditada. Cansado de hacer Marcelos, Mefistófeles, duques Alfpnso y demás bajos del repertorio lírico, ó actuando de Guerrita en lo de cortarse la coleta antes de qué los públicos se la hiciesen cortar, dejó el teatro y, sin dejar de cultivar el arte, dióse á estudiar cosas prácticas. Nada más práctico que inventar a go que preserve la vida de los mortales y provea á la vejez de un artista que ha sa- CANTANTE E INVENTOR