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A B C MARTES 6 DE JULIO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 4. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS El hijo d e l gran elector Augusto- II, el intrépido Maurieio de Sajonia, cuentan ías crónicas del tiempo viejo y algunas lindas baladas alemanas que era un rayo de la guerra; pero en los buenos tiempos de paz y tranquilidad parece ser que le gustaba apurar una botella de vino rancio cantando: RHEGEORGESAND ...Peut- on mieuxfaire quand on á chpeuplé la terre que de la repeupUr aprés... Y un día encontró en no se qué escenario á una linda actriz, María Rintau, que se hacía llamar mademoiselle de Verrieres, de la cual se enamoró perdidamente. Fruto de aquel encuentro fue María Aurora de Sajonia. Esta señora, que descendía de Federico Augusto y era prima de Luis xvi, de Luis xvm y de Carlos X, se casó con un buen burgués, porque la pasión es la eterna niveladora pero no olvidó jamás de hacer saber orgullosamente su augusto origen... Habréis observado que nunca los des- cendientes legítimos de las grandes familias presumen de su origen tanto como los bastardos. María Aurora de Sajonia, convertida por sucasamiento en madatne de Francueil. tuvo un hijo que se llamó- ¡naturalmente! -Mauricio, en recuerdo de su augusto abuelo. Y Mauricio, que primero quiso ser cómico, como su abuela- ¡la querencia á las tablasi, -y después hizo todo lo posible para llegar á general, como su abuelo, acabójaor dedicarse á tocar el violín en su casa y se casó con Antoinette Delaborde. ¡Es asombroso cómo van á menos las grandes familias! El año déla coronación de Napoleón, Antoinette y Mauricio vivían en Paris, en la rué Meslay. Una noche había reunión en la casa y los invitados bailaban un cotiltón. Mauricio tocaba su violíu para que los bailarines se divirtiesen. Antoinette se levantó de repente y entró en sus habitaciones diciendo que se sentía algo indispuesta... Mauricio continuó tocando el violín... Cuando terminó la contradanza, una hermana de Antoinette entro en el salón y aproximándose á Mauricio le dijo: -Ven corriendo, ven corriendo... ¡Acaba de tener una niña. Esto sucedía el 5 de Julio de 1804, último ño de la Repáblica, primer año del Imperio. La niña que acababa de nacer fue bautizada con los nombres de Amandina- Aurora- Lucia; pero en el mundo enteróse la conocía por el seudónimo que sus obras han bres y nombres, unos conocidos ya, otros que nadie sabía que hubieran existido, y todos los cuales han llenado diversas épocas de la agitada existencia de la célebre escritora. Ha habido discusiones... Unos escritores aseguran que Jorge Sand quiso á Fulano... Otros lo niegan rotundamente... Y para dilucidar este importantísimo punto de historia han gemido las prensas, y periódicos y revistas han publicado largos artículos de apasionada polémica. Fue su amante -afirman unos. ¡Fue su amiga, nada más! -atestiguan otros. Y esta disputa cuando hace cincuenta años que se están pudriendo debajo de tierra los huesos de los interesados, no me negarán ustedes que resul a muy interesante. Además, que de qué- va á servir entonces que las gentes discretas tomen sus precauciones para ocultar sus pecadillos, sí nadie está libre de que cincuenta años más tarde le salga un ratón de biblioteca decidido á poner ál descubierto lo que con tanto cuidado procuró disimular... p e r o zop. pecados y sin pecados, á Jorge Sandia llegó su hora, y el Paris intelectual la ijbne en las nubes. Mañana, para celebrar eTio 6; aniversario de su nacimiento, el mundo oficial se congregará en. la antigua rueTMeslliy y descubrirá la inevitable lápida mientras el Ayuntamiento de París se asocia al homenaje, cambiando el nombre de la calle, que en lo sucesivo ya no se llamará Meslay, sino Jorge Sand. Y el públieo, que hoy ya conoce al dedillo la vida y milagros de la genial escritora, cuando pa se por la calle consagrada á su gloria recordará á Baudelaire, á Pagello, á Bailly, tutti qtianti, y si algún ignorante pregunta: ¿Quién fue fgrge Sand? Seguramente respon derá: ¡Una grandísima picotera que escribía muv bien! ¡osé JUAN CADENAS. París, Junio. LA POLIT 3 CA circunstancias) sapone una aplicación prác tica, un fundamento, una trama, una encarnación en la realidad; y todo esto lo constituye la administración. ¿Qué ideal, ó parte de él, puede ser llevado á la práctica sin dinero? Y el dinero, ¿se invierte y se recauda él solo? ¿No se necesitará procedimientos para recaudarlo y gastarlo, así como gentes que de estas operaciones se ocupen? Por otra parte, ¿cómo se va á invertir ei dinero si no se tiene una idea previa, un plan, de lo que se va á hacer con él? Y esta idea y este plan, ¿qué es sino la política? Y siendo la política implantación del ideal ó parte de él, ¿no diremos que hacemos política cuando desde un Ayuntamiento ponemos por obra las últimas y más modernas reformas sobre higiene, beneficencia, urbanización, etc. Y si los concejales que hemos supuesto son radicales, demócratas, revolucionarios, ¿no podrán también realizar reformas democráticas y sociales que á un tradicionalista no le ería lícito realizar? Se puede hacer y se debe hacer política. El mal estriba en que la política no es, para la mayoría de los concejales, lo que queda expuesto. Lo corriente hoy es que desde los Ayuntamientos no se trabaje nada por el bienestar de los pueblos. Se vocea y discute mucho; se brujulea de un lado para otro; se exhiben ostentosamente las varas- y las medallas, pero no se hace nada. Puede suceder también algo peor. En una de las novelas ejemplares de Cervantes (en La Güanilia, si mal no recuerdo) aparece un alcalde ó teniente alcalde pobre y honrado. Uno de los personajes, al ver su pobreza, le dice: Coheche vuesa merced, señor teniente, coheche y no haga usos nuevos, que morirá de hambre Estas palabras indican que en tiempos de Cervantes el ser concejal pobre y honrado era una cosa insólita, estupenda (un uso nuevo) Los tiempos han cambiado algo desde entonces; existen hoy personas dignísimas, pertenecientes á todos los partidos, en los Ayuntamientos. Lo que no desaparece es la desconfianza, el recelo, la prevención con que el pueblo ve siempre á los que se llaman sus administradores. AZOR 1 N nos política y más administración ¿Qué se quiere decir con esta frase? ¿Qué es la política y qué es la administración? Al emplear el valgo este tópico comete en ello una superchería; toma la política en su sentido peorativo y la administración en su acepción sana y óptima. Poniendo así los dos términos uno junto á otro, la frase resulta exacta, de toda exactitud. Sin embargo, un hombre que se precie de pensar rectamente inmortalizado... Sita. Jorge üan d... y de observar las cosas á su luz verdadera, ¿puede proceder de este modo? C l genio de la escritora insigne es un poco Laj minístración podemos definirla di germano, cosa que no deja de disgus- ciendo q ué es procer) miento de secundar é tar á los franceses, pero se consuelan apu- invertir los fondos públicos. La política la rando el parentesco y diciendo que la bis- definía Cánovas en las siguientes palabras: lieta de Mauricio de Sajonia es algo pri- Arte de aplicar en cada época de la histoma de Guillermo II. Si Jorge Sand descien- ria aquella parte del ideal que las circunsie de un fabricante de salchilchas de tancias hacen posible Francfort... ¡qué humillación! AfortunadaSupongamos ahora que unos concejales mente, los cincuenta céntimos de sangre llegan á un Ayuntamiento y desean desde real que llevaba en sus venas la colocan, á él realizar grandes reformas beneficiosas los ojos del pueblo francés á tanta altura... para el pueblo. Si estos concejales sintetizan eomo sus obras. su programa diciendo que van á hacer adY este año el París intelectual se ha de- ministración y no política, ¿no será esto un dicado á glorificar á Jorge Sand. Publica- contrasentido? Si por el contrario proclaman ción de sus obras completas, recopilación de que van á hacer política, mucha política, y su correspondencia amorosa, funciones tea- ninguna, ó poca administración, ¿no consitrales para erigirla una estatua, discursos, deraremos tal cosa absurda? conferencias... ¡qué se yo! La temporada enLa política y la administración son cosas tera ha sido á beneficio de Jorge Sand. íntimamente unidas, inseparables. No pueRaúl Doutnic, en sus célebres conferen- de existir administración si no se hace pocias, ha profundizado en lo más recóndito lítica. La política, que, según Cánovas, es la de la vida íntima de Jorge Sand, y engan- implantación, la realización de una parte del chados como cerezas han ido saliendo, nojn- ideal (aquella que sea compatible con las T ambién hubo ayer conflicto de eatierros y escándalos públicos. Afortunadamente, hubo también un juez, todo un juez, que cogió á unos cuantos señores de los que manejan el cotarro y los zampó en la cárcel. ¡Que los entierrenU, dijeron al enterarse los comentaristas de los deplorables espectáculos que se vienen dando estos días en la culta villa y corte de Madrid. Las murmuraciones de la jornada versaron sobre esa denuncia que se ha presentado reclamando una tontería de millones de reales pertenecientes á la herencia de mn nero. Pero la gente se va percatando de que e tan intrincado asunto va á sacar lo que el negro del sermón. Por los Tribunales hubo dos vistas interesantes. En unade ellas comparecieron nada más que siete procesados acusados de cobrar indebidamente unas pensiones, para quienes se pide unos cuantos siglos de prisión. En la otra, el Jurado echó á la calle á los procesados por retirar del Banco unos valores que no eran suyos. Tampoco los jurados son accionistas de aquel establecimiento de crédito seguramente. Se celebró por la tarde la tradicional be cerrada de los zapateros. Hubo badanatratándose de este gremio no puede decirse que hule, -y aunque á algunos diestro 1; pudo decírseles lo de ¡zapatero, á tus zapa tos! el caso fue que el público divertido se volvió por donde había ido De política, no hay nada. En el Congreso todo está patas arriba- -no suele estar de MADRID AL DÍA f