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DE TODAS PARTES ARTE, LITERATURA, SPORTS VÉ INFORMACIONES SECCIÓN LITERARIA EL SONÁMBULO CUENTO, POR ROBERTO BRACCO I V Y ÚLTIMO fD A l amanecer, un guardia de Orden públi co le despertó de un puñetazo, y él, abriendo ios ojos y divisando al través de un velo de luz amarillenta el cadáver de Fabio Ferruccio entre un charco de sangre y el revólver medio clavado en el lodo, saltó contrayendo el rostro ¡espavorido cual por ina bofetada. ¡Borracho, bribón! ¿Cuándo le has matado? -le increpó el guardia, arrastrándolo brntalmente. ¿Borracho yo? ¿Con qtüén cree usted que está hablando? -Si no hubieses estado borracho, no te hubieras dormido cerca de la víctima. -Pero, ¿qué dice usted? Soy todo un caballero; no he matado á nadie ni me he emborrachado nunca. -No hables, canalla, que pierdes más- ¡Canalla yo! ¡Me llamo Arístides Salvacoderi y tiene usted el deber de respetarme: tengo parientes hasta con timbres nobiliarios en Grecia! ¡Estése usted quieto, por Bacol, ¡no me toque con sus raanazas plebeyas. -Vamos, granuja, vamos. e este modo Arístides Salyacoiien fue preso, acusado de homicidio, procesado y condenado. El juego ruinoso, las fuertes deudas, las mujeres comprometidas, las firmas falsificadas, la inminente deshonra, hubiesen explicado el suicidio de Fabio Ferrucio, si no se hubiese advertido en aquel callejón sin salida la presencia de Arístides, vencido por el sueño, evidentemente por la misma embriaguez que le había impulsado á cometer el brutal delito. Ningún móvil había podido inducir á 1 Ferruccio á matarse al lado de Arístides, y no era tampoco verosímil que éste, al ver el cadáver, en vez de denunciar el hecho, se hubiese dormido sobre el montón de piedras. Cuando el acusado describió minuciosamente la escena de aquella noche, los iueces, los jurados y el público se habían indignado ante la fantástica invención, divirtiéndose como en un teatro con la cómica originalidad del reo. A rístides Salvacoderi lleva ya tres años en una cárcel de San Francisco. Durante las horas que se le permite hablar, repite divamente á los presos y carceleros que de su condena debe avergonzarse la justicia, no él, que se aflige biea poco, y su discurso termina diariamente con el mismo tema: -Los que me han condenado demuestran ia estupidez del género humano. Siempre seré Arístides Salvacoderi; mi pasado no se destruye. ¿La justicia me ha perseguido? Pues el descrédito es suyo. Si hubiese tenido el dinero y la posición que disfrutaba en Grecia con mis padres, no me hubiera oeurrido esto. Mi padre gozaba de gran influencia en la corte, y estoy acostumbrado á tratarme con los principales personajes. He conocido á algunos calaveras, no lo niego, pero es indudable que Fabio Ferruccio es un hombre distinguido; si no hubiese sido tan pundonoroso, no se hubiera matado, y yo no me hallaría aquí, ¿no os parece? Lo que constituye la desgracia de Arístides es la orden de acostarse por la noche. -Es una tiranía bestial- -afirma con lágrima en los ojos; -no comprendo cómo una persona de tanto talento como el director de tes prisiones no se conveace de qae to- dos no somos iguales... ¡Pequeneces, miserias indignas de un país civilizado! Puedo jurar que en mi vida he dormido, por la sencilla razón de que no he tenido sueño nunca... y luego... ¡condenarme á doce años de cárcel... Está bien... Pero obligarme á dormir es una verdadera injusticia. Y las lágrimas, regando su enjuto rostro, le bañaban la barbilla fosca y canosa, que ya no se confundía con los clásicos pliegues de su vieja taima, abolida también, como el sonambulismo vagabundo. ROBERTO BKACCO. APELACIÓN En la Sala primera de lo civil se celebró ayer la vista de una apelación interpuesta contra la sentencia dictada por el Juzgado del Hospicio en una tercería de dominio entablada por la dueña de una importante fábrica de loza establecida en Sevilla. Sostuvo la apelación el Sr. Ponce, oponiéndose á ello él letrado Sr. Perosterena. rjSTAS PRÓXIMAS Mañana comenzará á verse en la Sección cuarta de la Audiencia la causa instruida con motivo del robo de que fue víctima Concepción Mondéjar, la Juaneca, el día i. de Octubre del año 1907. Los procesa dos, que son tres, lleváronse alhajas, que han sido tasadas en 1.770 pesetas, y algunos efectos de escaso valor. En esta causa intervienen como defensores los Sres. Herrero, Edo, Aragón y Macragh. La vista está señalada para tres días. l día 1.0 de Julio comenzará también la vista de la causa seguida con motivo de un célebre robo de cuadros realizada en el palacio de los condes de Chinchón. Defienden á los procesados, que son tres, los abogados Sres. Díaz Valero y Tercero (D. Manuel) La vista se celebrará en la Sección segunda. TRIBUNALES E Ceñor director de A B C. Muy señor mío: El señor ministro de la Gobernación dicen que va á hacer un reglamento por el que se han de regir las corridas de toros. La verdad es que de tal manera ha degenerado la afición y se ha pervertido el gusto del público, que más que suertes del toreo lo que se va á ver á las plazas son desgracias, y, lo que todavía es geor, en el orden moral, es que la gente va á las corridas con preferencia cuando espera que va á haber hule, y dejémonos de eufemismos y de hipocresías y hablemos el lenguaje de la verdad. ¿Qué será lo que el Sr. La Cierva habrá proyectado? Y puesto que usted, señor director, oontesta bondadosamente á las preguntas q e el público le dirige, ¿podría decirnos algo sobre una reunión que se celebró en el Gobierno civil poco antes de la boda de Su Majestad el Rey para humanizar la fiesta llamada nacional, que, tal como se realiza, nos desprestigia á los ojos de Europa? Para que alguien pueda contestar esta pregunta convendrá hacer un poquito de historia: Mariano de Cavia, con su natural ingenio, hizo un artículo en Bl Imparcial interesándose por los pobres caballos de toros, que son las verdaderas víctimas en este espectáculo. En dicho artículo decía que se convocara por el gobernador civil á una janta de autoridades indiscutibies en la materia, y que acordaran, después de estudiado el caso, el modo de defender á los caballos en la suerte de varas, puesto que, bastardeada la afición, ya no se pica, y lo que se hace es entregar los caballos para que los 43 LA CUESTIÓN TAURINA A BUSCAR LA SALUD... R n la seguridad de encontrarla van todos los años á Paracuellos de Jiloca multitud de enfermos. En los padecimientos herpéticos y escrofulosos, sobre todo en sus manifestaciones de la piel, la fama de este balneario es grande y envidiable. Y para la curación de los catarros crónicos del hígado y en los infartos del mismo son estas aguas sulfurosas clorurado sódicas de resultados eficacísimos. Así se explica que en la temporada acuda á Paracuellos tanto agüista. LOS PREMIOS DE SAN ILDEFONSO Dor falta áé espacio no detallamos la noti cia de los exámenes de fin de curso verificados este año con la solemnidad de costumbre en el Colegio de San Ildefonso, y á los que asistió el Sr. Fernández Victorio, en representación del Ayuntamiento. Han obtenido la pensión de mil pesetas anuales, durante tres cursos, para estudio de carrera, los niños Mariano Zamora, José Vázquez y Román Pascual, y los premios en metálico, de 100 y 50 pesetas, concedidos por los señores condes de Vilches y Mejorada, los niños Manuel Fernández, Leandro Hernán y Jesús Nieto. Mil plácemes á estos meritorios alumnos, y singularmente á los tres primeros, que con su aplicación logran medios para ser en breve tiempo jóvenes de carrera. cabeza, cosa que no se conocía en el toreo clásico, ni el público hubiera consentido en otros tiempos. Esto último no lo decía don Mariano, pero lo digo yo, que he alcanzado los mejores tiempos del toreo. Bueno. La Junta, bajo la presidencia del Sr. Ruiz Jiménez, que era, como gobernador, el llamado á convocarla, la componían las p rsonas siguientes: D. Luis Mazzantini, como matador de fama que fue, como teniente alcalde, como ganadero y empresario; D. Federico Huesca, como afamado caballista, autor de obras hípicas y antiguo aficionado; D. Mariano Benlliure, como aficionado y persona como nadie competente para ilustrar á la Junta sobre el modo de modificar las monturas; Don Modesto, ilustrado revistero de toros de El Liberal; don A. Caamaño, aficionado notable y revistero de Heraldo; el Sr. Heredia, autor del diccionario del toreo recientemente publicado, y como profesionales, Ricardo Torres (Bom bita) el picador decano Agujetas, el talabartero de la plaza de toros y dos ganaderos de reses bravas que siento mucho no poder citar, pero confieso con pena que m falta la memoria, y, por supuesto, D Mariano de Cavia, á quien se fue á buscar para que expusiera su criterio, siempre acertado. Mucho y bien se habló de todo lo que respecta al toreo, ¡y cómo no estando el pandero en tan buenas manos! se hizo una ponencia, encargándose de ella los Sres. Mazzantim, Huesea, Benlliure y Don Modesto. La ponencia se entregó en el Gobierno civil y aquí se acabó todo, y aquella Junta, que hubiera podido servir para hacer un reglamento nuevo ó variar el actual, no volvió á reunirse. ¿Podría usted, señor director, decirnos algo sobre esto? Ahora que está sobre el tapete esta cues- toros los enganchen, romaneen y se ahormen la