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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO TELÉFONO t m V ABC DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO W W Y TELEFONO E L A R C H I D U Q U E F E D E R I C O EN LA GRANjY, S. A. EL ARCHIDUQUE x) CON UNIFORME DE TENIENTE CORONEL DE CAZADORES Y SEGUIDO DE S M EL REY OUE VESTÍA DE GENERAL AUSTRÍACO, SALUDANDO A LA BANDERA DEL BATALLÓN DE WAD- RAS, FORMADO PARA TRIBUTARLE HONORES A SU LLEGADA F o t G oñi LA MEDICINA A cabo de ver que ha escrito usted en una cuartilla La medicina. ¿Qué va á hacer usted? ¿Va usted á hablar mal del arte de Hipóciates? -Mi propósito era confeccionar un artículo de verano. La medicina me preocupa bastante; tengo sobre ella algunas ideas especiales. ¿Adquiridas en la lectura de Moliere? -No; nacidas de la propia experiencia. Yo creo- -no se escandalice usted; la idea es perfectamente lícita; -yo creo, repito, que el primer amor que debemos tener es el de nosotros tnistnos. O sea, para precisar más y que usted no eche estas palabras á m ala parte, que nuestro primer cuidado debe ser conocernos bien, estudiarnos escrupulosamente, saber cuál es nuestro temperamento, lo que nos conviene, lo que nos perjudica. Este conocimiento es: primero, físico; segundo, psicológico. En el conocimiento psicológico, lo que ante todo debemos procurar es saber cuál es nuestro realce rey, como decía G- racián, es decir, nuestra cualidad esencial y dominan te, para favorecerla y marchar siempre á favor de ella. No quiero ahora entrar en el campo del espíritu. Estamos en el de la materia. Hablemos del cuerpo y dejemos lo inmaterial para otra ocasión. En el conocimiento físico, lo que importa es hacer un estudio detenido de nuestra psicología particular, y de nuestra patología. I, a medicina tomada en general, en abstracto, no existe; viene á ser corno un vestido muy ancho, de forme, que es preciso luego recortar y adaptar á cada personalidad, á cada cliente á quien sea preciso vestir. Pues bien; ese estudio de nuestra psicología y de nuestra patología privativas es como el recorte y acoplamiento del traje. Hecho este estudio en tramos en un terreno propicio al esceptieismo médico. Entonces vemos, con alguna sorpresa, que la medicina es algo relativo, contingente, que muchas veces no sirve para nada. -Ya veo que va asomando su incredulidad. -No se apresure usted en el juicio. Adap- tando ía medicina á nosotros- estudiando los tratados y relacionando con nosotros la Ciencia, veremos que muchas cosas que parecen indudables, axiomáticas, fallan en nosotros al ponerlas por obra, y, en cambio, otras que la ciencia reputa por absurdas, dañosas y peligrosas, producen en nosotros un resultado admirable, maravilloso. Se dice que cada hombre es un mundo y el dicho popular ensierra una profunda verdad. Cada hombre tiene su lógica, y ella conduce á conclusiones que los que la desconocen pueden reputar por locas y absurdas. -Algo de lo que me está usted diciendo es lo que ahora preconizan con el nombre medico si á la medicina se aplica. -Exactamente, y esta novedad de ahora... es tan antigua como el mundo. Muchas veces habrá usted oído que un enfermo se ha curado haciendo un desatino que el médico y la familia consideraban dañosísimo ó mortal. ¿Cuál es la razón íntima de que se haya curado, poniéndose de este modo en oposición loca con la ciencia? Muchos homde pragmatismo en filosofía y de pragmatismo