Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DE TODO EL MUN DO, POR CORREO GABLE. TELÉGRAFC Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO Hmrn -v J MADRID. LA BECERRADA DE LOS TRANVIARIOS UN PERCANCE DE LA LIDIA ANTE EL PALCO PRESIDENCIAL Fot. R. Cifrantes C i usted, no se lia cortado la coleta definí- 13 tivamente, ¿no querrá usted decirnos algo en esto de Marruecos? ¿Cree usted ó no que de un día á otro volverán á resonar por los ámbitos de la Península aquellas sencillas notas de la guerra, guerra al infiel marroquí -Nadie está libre de una tentación, y yo no- respondo de que los gobernantes, por muy discretos que sean, no cometan una barrabasada. Sin embargo, me atrevería á j urar que ahora no la cometerán y que jamás han pensado cometerla. -Pero ese rompimiento del Sr. Merry del Val, ¿no traerá cola? -Para él, desde luego: el reemplace. Para España, no. Mire usted, caro amigo, tenemos que hacernos á la idea de que Francia es la mandataria dé Europa en Marruecos. Hace catorce ó quince años, cuando Martínez Campos fue á Marrakés, Europa nos hubiera encargado de buena gana el papel que ahora ha tomado Francia; no lo quisimos, y quizá acertamos en no quererlo; pero D. MATÍAS BARRIO Y MIER, FALLECIDO ahora en el Mogreb no se moverá ía hoja AYER EN MADRID del árbol internacional sin que Francia dé ot. Compañy NADA ENTRE DOS INFUNDIOS su beneplácito. Ahora bien, ¿qué interés puede tener la República en consentir- -y hacer consentir á Europa- -que armemos una trapatiesta en el Rif? -Pues muy sencillo; armando nosotros la trapatiesta, como usted dice, tendrían los franceses un pretexto para intervenir como amigables componedores, -como copartícipes en el reparto, si á tanto llegasen las cosas; de todas maneras sacarían tajada, y más substanciosa que la nuestra, -Respecto á la seganda hipótesis sobre la intención francesa, digo con plena seguridad que el Gobierno francés no demostrará ante la opinión de su país la menor responsabilidad de abrir una guerra de conquista en Marruecos; guerra costosa, sangrienta, larga, contra la que protestaría el cuerpo electoral en la primera ocasión y los socialistas de todos matices desde el primer momento. Respecto á lo de componedores, nada ganarían los franceses- que ya no tengan ahora, por decisión de Europa, como he dicho. Eso respecto á Francia, que es la que. había de dar permiso. Respecto á nosotros, ¿qué sacaríamos de la guerra? Pues dinero del bolsillo, amén de vidas, cuyo sacrificio, estéril de toda necesidad, sería un crimen para toda conciencia honrada. Ni siquiera está enjuego ese falso pundonor que empuja á las naciones alguna vez á esas guerras que, por fortuna, van siendo un anacronismo. ¿Que el Sultán quiere que nos marchemos de la Restinga y deCabo de Agua? pues