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TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELEGRAFO Y TELÉFONO W DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO W W Y TELEFONO LAS FIESTAS D E VALENCIA Fot Barbeó ASPECTO DEL SALÓN DE ACTOS DE LA EXPOSICIÓN DURANTE EL ASALTO DE GALA DEL CONCURSO DE ESGRIMA DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL ABCÉÑ PARÍS p L CASO NJCODEM 1 El teatro Ré jane ha cerrado sus puertas sin acabar de explotar- -dicen los sueltos de contaduría- -el gran éxito de Le Refuge, la nueva comedia escrita donosamente por un extranjero que hace seis años llegó á París sin saber una palabra de francés. -Este prodigio es italiano y se llama Darío Nicodemi. Vivía en Buenos Aires hiriendo de periodista; conoció á la Réjane durante una tournee que ésta hizo por las Repúblicas sudamericanas, y como es un buen mozo, la insigne actriz le ofreció la secretaría de su teatro en París. Dos años después de llegar á la capital de Francia estrenaba en una función de jueves blanco su comedia Suzeraine, que pasó sin pena ni gloria. Ahora ha vuelto á estrenar otra obra, y el público parisién se ha entusiasmado, maravillándose del talento de este hombre, que en seis años ha adquirido el dominio de la lengua, y sin n- cordar que Darío Nicodemi había estrenado ya su primera comedia en francés á Jos dos años de v. vir en París. Bien es verdad que entonces nadie creyó que Suzeraine la Hubiera escrito él, porque aquí hay gentes muy mal pensadas. El públieo que asistió al estreno de Le Refuge iba dispuesto á pasar un buen rato, divirtiéndose á costa de la obra y de su autor; pero desde las primeras escenas se interesó por la novedad del asunto, admiró la corrección del diálogo y al final de todos los actos aplaudió con entusiasmo. I a Réjane, por su parte, echó toda la carne en el asador y estuvo sencillamente maravillosa, Al siguiente día, la crítica aplaudía sin reservas la nueva comedia, y el nombre de Darío Nicodemi quedaba consagrado. ¡Qaé talento de hombre! ¡Miren ustedes que aprender en seis años á escribir el más puro, el más correcto, el más literario francés... p e r o á los pocos días, los periódicos de París publicaban un comunicado, que firmaba un literato desconocido, diciendo que Le Refuge era una obra que él había llevado al teatro Réjane dos años antes. A grandes rasgos explicaba el asunto, la situación, los efectos, los distintos caracteres de los personajes, y no podía haber duda posible: las dos obras eran una mismli. El autor expoliado anunciaba que no podía resignarse ni callar y acudía al Comité de la Sociedad de Autores para entablar la oportuna reclamación. Tímidamente, sin ofrecer pruebas definitivas ni aducir muy poderosos argumentos, contestó el Sr. Nicodemi, y el asunto fue llevado á la Sociedad de Autores, á fin de r que ésta le estudiara y acordase en definitiva. El Comité no ha resuelto nada todavía; pero es indudable que en éste, como en otros casos análogos, juzgará desapasionadamente los hechos v dará la razón al que la tenga. Y, en tanto, ¡adiós éxito de Le Refuge! El público parisién, que había admirado el talento de Nicodemi, sonríe ahora compasivamente, y aquellos que hace pocos días cantaban las alabanzas de este italiano que en seis años aprendiera á escribir obras del más refinado parisianismo en el idioma de Corneille y de Racine; los mismos que se rompían las manos aplaudiendo la noche de la primera de Le Re uge, se encogen de hombros despreciativamente y dicen: -jYa me parecía á mí que era imposible, ¡Y tan imposible, señores míos! En seis años puede un hombre aprender á hablar correctamente un idioma; esto es indudable, pero... ¡aprender á escribirle literariamente! ¡L. legar en seis años á dominar una lengua nasta el extremo de escribir una discreta obra teatral... El Sr. Nicodemi tendrá un talento deshecho, y yo no lo dudo, pero es excesivamente ambicioso, es un arrivista impaciente, y habría que recordarle que sólo los tontos creen que engañan á los demás. Eusebio Blasco vivió veinte años en París y llegó á escribir lindas crónicas en francés; pero el autor de El baile de la condesa y de Juan León, á pesar de sus relaciones, de