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DE TODAS PARTES ARTE, LITERATURA, SPORTS É INFORMACIONES -Sí, sí; todo eso lo ha repetido usted muchas veces, pero -Pero ¿qué quieres decir? No soy un elegante porque no hago el Narciso; visto CUENTO, POR ROBERTO BRACCO de cualquier modo, mas ¿qué importa? CierI tamente que no vestía así antes, cuando mis f u a n d o á las dos de la madrugada se cerró hermanos no me habían usurpado el patri la farmacia Baratti, donde Arístídes monio. En Atenas me vestían los mejores Salvacoderi había pasado, como de costum- sastres, y, sin embargo, sucedía lo mismo, bre, algunas horas, comenzó su habitual y yo era el jaguete de todos. Es mi sino, ¿qué perezoso vagar continuo, lento, tortuoso, se- le voy á hacer? Tengo limpia la conciencia; mejante al de un can vagabundo, entre las los que se burlaron y se burlan de mi deinmundicias de las obscuras callejuelas y berían avergonzarse. Yo no. Ellos son los los desiertos paraps de Montecalvario ó que dan prueba de su pequenez. ¿Se ríen á entre las atamasgorías misteriosas de la mis espaldas- Pues bien claro esta que son calle de Toledo. Otra de sus estaciones de unos miserables. parada era el obscuro tabuco conocido con El camarero, por no escachar la vieja canel nombre de Café de la Cruz de Saboya, tinela, se había alejado. Aristides, sin sorcafé de noche y de día, donde por el precio prenderse, limitóse á comentan ¿e lo que se consume se puede esperar has- ¡Valiente educación! ¡Ni aun los camata el alba, velando ó dormitando. reros de café saben ya respetar á los nobles! Arístídes Salvacoderi entró con aire des- En cambio, cuando entra aquí un calavera, envuelto, como asiduo parroquiano, y tomó mil ceremonias- y mil zalamerías. asiento entre dos durmientes, que cabeceaDespués, no teniendo ya con quién hablar, ban delante de dos tazas vacías, disfrutan- ate dejo vencer por su letargo, como por un do el derecho adquirido. SI sonámbulo di- activo narcótico. Entre la barbilla, que se rigió en torno suyo una mirada indiferente confundía con los pliegues de la taima, y la con sus ojillos redondos, cansados y lega- visera de la gorra, calada hasta las orejas, ñosos, y entre los parroquianos, ya rendi- se destacaba apenas el perfil de su nariz dos, ya atentos á contemplar el techo mien- aquilina, único e Inmutable signo de su tras tatuaban, no hubo uno con quien pu- griega y nobiliaria estirpe. diese hablar, ni oyó á nadie las bromas, gesAsí, entre ana conversación y un bostezo, tos ó indirectas que le ponían lívido de ra- ó dormitando etr la calle Hajo tin farol, el bia, pero que le eran indispensables, como sonámbulo cedía á las exigencias del cuersi su cuerpo aniquilado recobrase las fuer- po, condesado por él á no disfrutar de la zas con las invectivas. Raseóse la inculta y Blandura de na lecho. Si alguno exhortaba tosca barba con un movimiento de mono, y á Arístídes para qae durmiese, él juraba y pidió ana copa de anís. Cuando hubo sorbi- perjuraba que no le era necesario. do el licor sondeó en vano la penumbra- ¿Cómo dormir? ¿quién sabe por qué no Kena de humo y se envolvió en su antigua tengo sueño nunca? St esto parece raro á la y obscura taima, cuyos abundantes pliegues gente es porque el hombre, en general, tieprestaban cierto carácter clásico á la sucie- ne un concepto muy limitado de la vida. dad de su ridicula persona, sobre la cual se ¿Me hallan extraño porque no tengo sueño? destacaba su vacilante cabeza de fantoche, Si fuesen personas serias é inteligentes no medio escondida en un resto de gorra de se ocuparían en estos detalles, y, sobre todo, viaje. no me mortificarían á mí. Al acercarse el extenuado camarero para Pero si no le daban bromas, se volvía tacobrar el precio de la copa, se animó, y di- citurno, sg quedaba más pálido, más encosimulando, como de costumbre, su somno- gido, semejante á un espectro, cual si su eslencia, preguntó con vivacidad exagerada: píritu en aquella calma, libre de emociones, -Y aquel loco de Pabio Ferruccio, ¿no ha insensible, alejado del mundo exterior, se venido? abandonase á una inercia mortal. Buscaba- -AUH no- -respondió el camarero, miran- á sus perseguidores, se aproximaba á ellos io el reloj. y les insultaba COTÍ una mezcla de rebelión Para prolongar el diálogo, Aristides Sal- Y d- agradecimiento afectuoso. vacoderi añadió: CCohiimiará) ¡Bah! ya lo comprendo. ¿Qué apostamos a que á estas horas está jugando ese caíaíera? ¡Vaya un descubrimiento! -balbució el camarero, guardando las monedas en el bol- TTODAV 1 A LOS DUROS EnlaSección prísillo. aav. uu. NOs TM S S S Í- -Yo ao hejagado jamás. Ni aun en la sa seguida contra Ceferino Juan Asensio, ftpoca en que tenía dinero. Cuando estuve Rafael Jiménez y Diego Sáenz, dependienen Malta, una noche un. oficial inglés, ebrio tes que fueron de an estr. nco establecido en como una cuba, me dijo: Si no juegas con- la Puerta del Sol. migo, te echo al mar. Yo no accedí, y él me Dichos sujetos, según parece, entregaron swjetó por los brazos, como cuando se coge algunas monedas de cinco pesetas de las fin cántaro, y... ¡patapum, allá va! Poco faltó llamadas sevillanas al dar el cambio de los para que s o muriese ahogado. Por fortuna, billetes coa los cuales pagaba el público el uabía cerca una barca, y me recogieron; gasto hecho en el establecimiento, y como esto fue advertido por un militar, á quien le pero tragué mueBa agua. dieron en dos ocasiones aquella clase de- ¿Y qué le hizo usted al iaglés? -fía el fondo era un pobre diablo; nos moneda, denunció el hecho en la Comisaria, y un inspector tuvo ocasión de comprobarlo hicimos muy amigos. -Luego se lamenta usted de que la gen- al pedir a vuelta de un billete de diez duros. te se burle y se ría por detrás... Practicado inmediatamente un registro- -Eres un necio- -respondió, animándose, Aristides Salvacoderi, feliz con aquella con- en el estanco, dio aquél por resaltado el haversación, que versaba sobre su tema favo- llazgo de diez y seis monedas ilegítimas, y rito. ¿Soy acaso algún títere? I, a gente que los cuatro dependientes fueron procesados. El fiscal entiende que existe an delito de se divierte á mi costa hace muy mal. ¡Soy un elegante... más elegante que muchos; expendición de moneda falsa adquirida á tengo parientes muy nobles eu Grecia, y sabiendas y sin estar en connivencia con los falsificadores cuando era joven frecuentaba la corte. SECC 1O NJLJTERAR 1 A EL SONAMBULO TRIBUNALES S I as defensas opinan jtte no existe delito, pues los duros que se encontrarou en el es- tanca no son falsos. la Sección cuarH URTO DE DINERO Ense celebró la vista ta de una causa seguida contra cierto sujeto que aprovechando un descuido de los dueños y dependientes del estanco jy va de expendedurías de tabaco! se apoderó de unas cuantas pesetas que había en el cajón del mostrador. El fiscal solicitó en su informe que se impusiera al procesado la pena de dos meses y un día de arresto mayor. El distinguido letrado D. Manuel ullón abogó en un buen informe por la absolución de su patrocinado. r A S O D E REVISIÓN? Hace pocos días p u b l i c a m o s en esta sección la vista de una causa seguida contra un vecino de Valdelaguaa á quien se acusaba de na robo de 92 pesetas. Dijimos entonces que el procesado, que se hallaba en libertad, fue reducido á prisión tan pronto como se conoció el veredicto del Jurado, veredicto que produjo estrañeza (también lo manifestamos) pues realmente no se había practicado una prueba qae convenciera en absoluto de la culpabilidad del que ocupaba el banquillo. Pues bien; ayer presentóse en el domicilio del Sr. Arcos, letrado que defendió la causa en la Audiencia, el párroco de Valdelagttna, manifestándole qae el día anterior le había declarado un individuo, bajo secreto de confesión, qae él era el autor del roba por el cual fné condenada la persona á que nos referíamos en nuestra crónica judicial, añadiendo que también le entregó la cantidad robada. f El abogado, tan pronto como tuvo noticia de tan importante revelación, compareció en la Sala sentenciadora y expuso lo ocurrido, con el fin de que el Tribunal decidiera lo que creyese justo y procedente. ho acordado por éste, según tenemos entendido, es que el párroco haga ante un notario las manifestaciones mencionadas, y. en vista de ello, la Sala resolverá. El caso ha sido objeto de muchos comentarios en la Audiencia. plNAL DE UNA VISTA Invista de la- -causa seguida contra los cuatro ex dependientes del estanco de la Puerta del Sol continuó por la tarde y terminó poco después de las siete de la noche. Informaron el fiscal, Sr. Velázquez; ios defensores Sres. Díaz Valero, I Iasera y Serrano, y, por último, hizo el resumen el presidente del Tribunal, D, Ramón Rubio. El Jurado retiróse á deliberar, invirüendo en ello escasamente media hora, al cabo de cuyo tiempo emitió un veredicto de inculpabilidad para los cuatro procesados. La Sala dictó sentencia absolutoria. UN PASANTE. DE SOCIEDAD Eu. la iglesia del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús se celebró ayer, á las doce y media de la mañana, la boda de la encantadora señorita Caridad Meana, hija de la baronesa viuda de Gracia Real, con D. Eusebio de Oyarzábal. Dio la bendición nupcial Mons. I opez de Abeleda. Asistieron á la ceremonia las marquesas de Perijaa, Villamagna y Magaz; 1 condesa de Torremata; señoras y señoritas de Santos Guzmán, Beltrán de I, ís, Villasuso, Chacón, Del Rosal, Gómez y Barnés, Díaz Benito, Melgarejo, Calzado, Méndez Vigo, Za-