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A B C MARTES 22 DE JUNIO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 4. el Sar. Escaladas! as montañas, una nueva inmensa etapa helada preséntase á sus ojos, llena de enormes bloques que amenazan desprenderse sobre los expedicionarios api astáadolos. El último poney cae muerto, y Shackleton y sus hombres se ven obligados á continuar la marcha arrastrando ellos mismos los trineos. El avance ahora es más lento, y por jspacio de dos semanas caminan así. Un día no pudieron hacer más que 550 metros, y para cubrir esta insignificante distancia emplearon quince horas. Ha llegado el mes de Diciembre; los viajeros llevan dos meses de viaje y los víveres comienzas á escasear. Se delibera... Unánimemente acuerdan proseguir la marcha, pero... hay que cortar la ración. Y estos hombres valientes y arrojados se alímencan con 500 gramos de conservas, lo estrictamente preciso para no perecer de hambre. El frío se hace insoportable, hasta tal extremo, que, envueltos en sus pieles, ios vía jeros sufren tormentos indecibles... ¡No importa... Ea tra supremo esfuerzo, Shackleton logra llegar á los 88 23 áe latitud, y muertos de hambre, experimentando ya el dolor de enteles congelaciones, se detíeaen... Están á 178 kilómetros de distancia del PoloTM La cuestión polar antartica está resuelta... Gracias á Shackletoa sabemos jue la región polar austral encierra un continente helado, erizado de montañas tan altas como los Alpes. Si el Polo Norte es una inmensa hendedura que contiene tra Océa 10, el Polo Sur, por ei contrario, es una gibosidad, una enorme joroba. El regreso de los expedicionarios fue tan penoso y difícil como la marcha de avance, y, porfin, el 4 de Marzo último Shaekleton y sus hombres entraban en sus cuartetes de invierno. Habían hecho 2.750 kilómetros en ciento- veintiséis días, caminando siempre sobre el hielo. Cuando llegó el barco que iba a rewgeilos, Shackleton embarcó sus colecciones preciosas, y la expedición emprendió el viaje á las tierras habitadas. El 10 de Marzo abandonaban las regiones desoladas antarticas y quince días después Hegaban á Nueva Zelanda. Hace ocho días Shackleton desembarcaba en Brindisi y esta mañana entró en Londres. C hackleton es un hombre de treinta y cin co años, en todo el vigor de la vida, de airada enérgica, andar firme y resuelto y fuerzas hercúleas. Escucha los cumplimientos y felicitaciones sonriendo, como si no concediera una gran importancia á la empresa que acaba de llevar á cabo, y á las invitaciones que se le dirigen de París, de Berlín y de Roma contesta que ahora no puede ir visitarlas porque tiene mucho que trabajar. Se ha comprometido con un editor famoso á entregar en breve plazo el original de dos gruesos volúmenes, donde se da cuenta de los trabajos de la expedición. Pero al llegar á Londres, Shackleton, que na vivido largos meses incomunicado, no pregunta qué novedades políticas hay en su país, ni siquiera demuestra interés por este ó el otro descubrimiento científico... No... Lo primero que pregunta es en qué quedó el célebre match de boxeo entre el negro Jobson y Sam Mac Vea... Y como un niño curioso, pregunta: ¿Quién venció girnos, y fallece, Dios no lo quiera, D Matías Barrio y Mier, el nombramiento del señor Feliú no tendrá validez alguna, y así lo diremos con absoluta claridad y sin ambages en la reunión que oportunamente se ha de convocar. La caestión es, pnes, la que yo SAN ILDEFONSO, I I he dicho, y todo lo demás, incluso el mitin U a sido el día de hoy tranquilo para el in- de Guernica, no importa un bledo. Relata formador y agradable en cuanto á la refero, y á otros asuntos. temperatura, á pesar del fuerte viento que El infante D. Carlos no irá ya á San Seha reinado desde bien temprano. Nos ame- bastián para asistir á la botadura del Hisnazó por la mañana en los jardines una pro- pama, pues representará al Rey en tal acto fecía que hizo eierta distinguida dama que el capitán de fragata Sr. Barriere. veranea aquí desde hace más de treinta Don Alfonso ha pedido noticias detallaaños y conoce perfectamente las condicio- das del terremoto habido en Icod (Tenerife) nes meteorológicas de La Granja, pues suceso que le ha producido verdadero senanunció que llovería por la tarde, porque el timiento. aire que se sentía era el que llaman aquí Se ha sabido hoy que el presidente del viento de Avila. Acertó en su profecía, aun- Consejo, cayo regreso estaba anunciado que en pequeñas proporciones, pues á eso para esta noehe, lo demorará hasta mañade las tres cayó un chaparrón y se oyeron na, que volverá con el ministro de xacia y algunos truenos, alejándose á poco las nu- Justicia. Quien ha regresado ya, conforme bes sin descargar del todo en este Real se anunció, ha sido el señor marqués de Sitio. Aguilar de Campoo, jefe de la casa de la Dio la Reina su acostumoraao paseo por Reina doña María Cristina. los jardines, llegando hasta el sitio llamado En las tertulias de la Alameda comentael Ultimo pino nombre con el cual queda ban con elogio algunos madrugadores los dicho que está en lo más alto y distante del ejercicios- de tiro del batallón de Wad- Rás, frondoso parque. qne habían presenciado por la mañana temIS 1 Rey, que había presenciado la parada prano; recibía muchas, felicitaciones el didesde el balcón de su despacho, fue luego á rector de los Registros, Sr. Martínez Pardo, pescar truchas la ría con los príncipes don por el nacimiento de una nieta suya en Remero y D. Felipe, el marqués de la To Madrid, y se lamentaba la ausencia del rrecilla y el conde del Puerto. Habíase apos- marqués de VaMeiglesías, que ha pasado tado sobre quién tendría más suerte en la aquí unos días deleitándonos con sus intetarea, y por nseve truchas, de 36 que se re- resantes causeries, prueba de su espíritu, que cogieron, obtuvo el triunfo D. Felipe de ha reflejado fielmente en el carácter ameno Borbón. Las tres docenas de trochas ordenó y cosmopolita de La Época. el Rey que se enviaran como obsequio alo Al anochecer se desmintió un suceso que simpáticos oficiales de Artillería y de Wád- por la mañana creo referían algunos con Rás que están aquí áe guarnición. pelos y señales. Parece que corrió el rumor Con objeto de gasar aquí et día vinieron de que un automóvil, que no pertenecía á hoy, entre oj os automovilistas, el marqués ninguna de las personas que antes he citade López Bayo con B Ignacio Castelaíñ, do, atropello, á eso de las once de la mañael duque de Lacera con una hija saya, ios na, á un hombre, eerca de la puerta de Semarqueses de Rozalejo y Cabnnana, et mar- govia, fracturándole las piernas. He procuqués de Portago, que cumplimentó al Rey rado informarme de lo qne había en este antes de marchar. asunto, y aunque he hecho cuantas indagaLos marqueses de Rozalejo y Cabriñana ciones parecían oportunas, no he podido savinieron áeste Real Sitio para asistir á una car nada en claro. Hay quien asegura que teste ceremonia: la exhumación de Los res- ha habido atropello, y quien lo niega ea tos mortales de su madre, que se hallaban redondo con tal fe y decisión, que, á creerle, eaterrados en el cementerio de La Granja y y si no fuese por el frecuente taf taf que se oye en las carreteras próximas, llegaríamos á han sido trasladados hoy á Madrid. Al fúnebre acto, que se verificó con la se- dudar hasta de que había automóviles en el vera solemnidad de ritual, asistieron- ade- mundo; pero sí existen, y hoy ha ocurrido más de los atados señores, su hermano po- aquí un accidente, que se ha sabido á últilítico, el jefe de la Casa Militar del Rey, ge- ma hora, produciendo cierta alarma, que se neral conde del Serrallo, y el abad de la desvaneció tan pronto como se supo la verdad de lo ocurrido. Colegiata, D. Víetór de la Vega. Otro excursionista que pasó aquí el día Ettun automóvil habían salido, á las cinfue el diputado á Cortes trádicionahsta don co de la tarde, las Reinas doña Victoria y Joaquín Lloréns, á quíeñi después dcsala- doña Cristina, la princesa Bsatriz y la indar, interrogué sobre la situación de palpi- fanta doña María Teresa, que regresaron tante actualidad por que atraviesa su parti- sin novedad á Palacio dos horas después. do. El Sf. Lloréns se mostró reservadísimo; Casi al mismo tiempo que las augustas pero un correligionario sayo quele acom- damas salieron de Palaciootros dos automópañaba, y qtte se halla identificado en ab- viles, uno de ellos pequeño, pilotado por el soluto con su manera de pensar, hizo las si- Rey, y el otro, de 50 caballos, conducido por guientes declaraciones: La parte mayor y el príncipe D. Remero de Borbón. principal de nuestro partido ve el nombraDirigiéronse á Villacastín los expediciomiento del Sí. Feliú como jefe considerán- narios, y cuando regresaban de allí y sólo dolo casi sin importancia, como ana cosa habían andado dos kilómetros observóse accesoria supeditada al estado de salad de que el automóvil de 50 caballos no funcioD. Carlos, que es lo esencial. Según infor- naba bien por no hacer el embraque con remes fidedignos que hemos recibido por di- gularidad, y algunas otras anormalidades. Como medida de prudencia se decidió versos conductos ios carlistas, nuestro señor C. GONZÁLEZ sufre una parálisis progresiva, y está en tal parar el coche con objeto de reconocerle y Londres, VI, J 909. forma que no conoce ni á los que con él pe- reparar la causa del entorpecimiento. El Rey learon en el campo de batalla, ni puede pro- regresó á Palacio á las ocho menos diez minunciar palabra alguna un modo nutos con la infanta doña Eulalia y D. EXPOSICIÓN GENERAL balbuciente. Claro estámás que deno puede lipe de Borbón en un automóvil pequeño. Feqne esto Con el duque de Santo Mauro, y en su DE LA INFANCIA continuar así. Doña Berta ha recibido algualle de Alfonso XII, Retiro, puerta de nas comisiones del partido y pretende ser coche, regresó la infanta doña Isabel casi al C Murillo. algo así como una rema gobernadora; pero mismo tiempo, y en seguida salió, por orden Abierta de siete á doce de la mañana y de no puede ser, porque estaría en abierta pug- de S. M. el Rey, un 35 caballos con dos mena con la tradiciones de nuestro partido cánicos para ayudar á los detenidos en el tres á siete y media de la tarde. Entrada, 30 céntimos, con inclusión de el que nos dejáramos dirigir por una mujer. camino. Cerca de tres horas, y después de impuesto del timbre. Sí D. Carlos está imposibilitado para diri- no pocos esfuerzos y trabajos, se tardó en CRÓNICA TELEFÓNICA. LA CORTE EN LA GRANJA