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A B C LUNES 21 DE JUNIO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 4. sus inás gratos afectos, sabedor de que las ansias y anhelos del corazón, por viejos que sean, se repiten hasta pareeer nuevos, en fuerza de eternos. De todas suertes, el poder de la leyenda no se desti uye así como así con dos razones. El Sa. n portugués seguirá siendo, en el ambie iré mtimo, familiary profano de nuestro pu lo, un corno símbolo de la bondad fácil y luvenil, alegre y dispensador de venturas, malicioso hasta cierto punto, santo de lalmocedad pronta á todo género de ilusiones, que en la imaginación, como los giros en la danza, tejen y destejen su urdimbre en torno de un motivo. AFFONSO GAYO Lisboa, i6- vi- 9O9. LA FORMACIÓN DE LOS MITOS Laformación de los mitos Se estudian en dicha obra, desde un punto de vista etnográfico y social, el origen y la evolución de los distintos cultos y adoraciones de la multitud, de la humanidad, diríamos mejor, á través de las edades. El libro de Belsham, mejor que ningún tratado, sistemático, filosófiCO; puede se- v: r para darnos admirables S muy elocuentes eccioufsk 3 ee! cepticismo. I, a humanidad, en suma, -acaba diciéndose el lector- -es una colección inmensa de paradojas, contradicciones y locuras. Relataré, para probarlo, un ejemplo que Belsham cita en el capítulo de los mitos políticos. En el año 1752 y en la pequeña República de Nirvania, ya desaparecida, se desarrolló una revolución por causas bien extrañas Cuatro siglos antes, en 1302, un hombre de cierta distinguida condición social se rebeló contra el Gobierno de su nación. Regía entonces los destinos de Nirvania un Consejo de doce magistrados; se ofreció en la vida de Nirvania en aquellos días un asunto de vital interés para el país. Tribus salvajes, feroces, agresivas, rodeaban la reducida nación nivarniesa; frecuentemente hacían estas hordas crueles vejatorias y sangrientas incursiones en el territorio de Nirvania. El Gobierno de la nación, para evitar y reprimir tales saqueos y desmanes, trató de construir una larga y gruesa muralla todo alrededor del minúsculo país. Sobre este proyecto, que en principio parecía aceptable, hubo distintos pareceres. Cerca de Nirvania se hallaban situadas Jos islas, pobladas de gentes consagradas al arte de la construcción. I,o s obreros alarifes de una de ellas eran hábiles y diestrísimos en edificar; los de la otra no mostraban tanta pericia ni ofrecían en sus empresas tantas garantías de éxito. El Consejo de los Doce, ó sea el Gobierno de Nirvania, decidió encargar la construcción de la muralla nacional á los obreros de aquella isla en que el arte de construir había llegado á más perfección y primor. En Nirvania, unos hombres opinaban que no se debía construir murallas, sino que lo que procedía era gastar el dinero en equipar bien á los nirvanieses para que ellos se defendieran por sí solos. Otros, admitida la construcción de la muralla, creían que debía encargarse de ello á los alarifes hábiles y expertos; finalmente, unos terceros proclamaban que la sonstrueción debía correr á cargo de los obreros torpes y desmañados de la otra isla. Todas estas opiniones y controversias produjeron gran revuelo, bullicio y estruendo en la nación. Por causas que desconocemos, los partidarios de los alarifes inhábiles chillaban más que todos. Teodoro Gude, el hombre á quien antes hemos hecho referen cía, hombre iluso é ingenuo, un día que de historiador inglés, U n acaba de publicar William Belsham, un libro titulado liberaba sobre el magno asunto la Asamblea las tradiciones nacionales, guardador del nacional de los notables envió á ella un car- culto hacia el grande héroe nacional, fue tel ó documento diciendo que el Consejo de combatido y denostado por todos los elelos Doce había procedido injustamente al mentos sanos, libres é inteligentes del país. designar á los alaVifes hábiles para cons- Vino un momento en que la avalancha fue truir la muralla, y que habiendo prevarica- tan grande, que el Gobierno, y con el Godo en su resolución, debía ser juzgado ante bierno el régimen mismo, cedieron y cayela Asamblea. I, as pruebas de lo que digo- -ron. Aconteció esto el 13 de Mayo de 1752. añadía Gude- -están en los archivos admi- En toda Nirvania fue un día aquél de innistrativos del reino. En todo el país hubo menso y clamoroso júbilo. De todos los ediun grito de escándalo. Muchos sabios, eru- ficios públicos y oficinas fue arrojado y ditos y jurisconsultos se pusieron á buscar quemado en la calle el retrato de Teodoro las pruebas en los archivos; se quemaron Gude. Se podía, al fin, pensar libremente en las cejas, velaron muchas noches, gastaron Nirvania. ¡Ha terminado- -exclamaban los mucho aceite de lámparas y candiles, y no periódicos- -la era del fanatismo, de la supudieron encontrar nada. Entre tanto, el perstición, del culto absurdo é inconsciente Consejo de los Doce metió en prisión á Gude. á una superchería histórica! Pasaron días, meses y años; alrededor de ...Este es el ejemplo que cita William Gude se fue formando un numeroso y entu- Belsham en su libro al tratar de la formasiasta partido. Gude penaba encerrado en ción de los mitos políticos. ¿No estará loca su prisión; el pueblo veía en él una víctima; la humanidad? No, no está loca. La razón se le llamaba el mártir del patriotismo íntima, profunda, de todas las revoluciones, Continuando la adoración del pueblo hacia cambios y trastrueques de las sociedades Gude, y á lo largo del tiempo, la figura de humanas está en ia necesidad de creer. E este hombre se agigantaba. Un día, al cabo hombre es un animal religioso. Para obrar de algunos años, la fermentación pública se necesita creer. Unas veces se cree en un llegó á su colmo, y en Nirvania se hizo una genio y otras en un Teodoro Gude. formidable revolución. Teodoro Gude, que AZOR 1 N había encanecido en su encierro y que ya tenía unas largas barbas blancas, fue sacaCRÓNICA TELEFÓNICA do triunfalmente de la prisión. El pueblo lloraba dé entusiasmo; las mujeres le arrojaban flores á su paso; Gude bendecía paternal y bondadosamente á todos. Un nuevo Gobierno, completamente democrático, popalar, igualitario, se estableció en NirvaSAN ILDEFONSO, J O nia; surgía una nueva nacionalidad. Teodo- n a r a los que conocen la vida en La Granja, ro Gude era el redentor, el fundador de la decir que siendo domingo y con buen nueva nacionalidad. tiempo estuvo muy concurrida la parada, sePasaron más años; pasaron siglos. Al me- ría una redundancia, pues es cosa sabida diar la centuria décjmaoctava, años antes hasta la saciedad la animación que adquiede 1752, fecha de la segunda y estupenda ren en tales circunstancias los alrededores revolución, un grupo de ciudadanos nirva- de Palacio. Fue hoy tema preferente en los aorriüos nieses eomenzó á rebel irse contra el orden que se formaron la interesante excursión estatuido. Se trataba de un grupo de inteque ayer tarde realizaron á la ciudad de lectuales, escritores, artistas, filósofos. Eran hombres libres, sin prejuicios, que se esfor- Cuéllar con los Sres. Maura y ministro de zaban en trabajar por la libertad, por el Gracia y Justicia las personas- que ayer cité. progreso, destruyendo el fanatismo y des- Hubo en la expedición algunas pannes de engañando al pueblo de las viejas superche- menor cuantía; el accidente algo más serio, rías. A la cabeza de ellos, como inspirando paro por fortuna sin consecuencias desagraeste movimiento redentor, marchaba un dables, como ya indiqué, fue el que sufrió el historiador lleno de ciencia. Un día este automóvil de la infanta doña. Isabel, y alguhistoriador publicó un libro audaz sobre la nos episodios originales y curiosos, que rehistoria patria; en sus páginas se analizaba velan una vez más que en España, como en á la luz de novísimos y desconocidos docu- otras naciones, el automovilismo tiene, entre poner en íntimo contamento! la figura de Teodoro Gude. Para el otras ventajas, el de su pueblo. ilustre historiador, Gude, el héroe nacional, cto al Soberano con El automóvil del Monarca sufrió dos pinel regenerador de la patria, había sido un iluso que no hizo nada por el país ni tuvo chazos, y cuentan testigos presenciales que razón ninguna en la acusación que siglos mientras se reparaba la avería, colaborando atrás lanzara contra el Gobierno de los á ello con su personal esfuerzo, como de Doce. El libro del sabio historiador produ- costumbre, D. Alfonso, se acercaron á aquel jo una emoción inmensa en Nirvania. El lugar, próximo al pueblo de ValdemanzaGobierno secuestró la edición y condenó á nas, cuatro labradores. ¿Es el Rey aquel que está con usted? -su autor. I a prisión del insigne maestro levantó un grito de indignación en todo el preguntó uno de los labriegos á una de las país. Millares de personas acudían á visi- personas que acompañaban á D. A fonso. -Efectivamente, el Rey es. ¿En qué lo ha tarle en su encierro; millares de cartas efusivas le llevaba todos los días el correo. Se conocido usted? -le replicó el interpelado. -Le conozco desde hace mucho tiempo le proclamaba como un mártir de la libertad Los periódicos hacían una campaña por las estampas. Tengo yo una colocada furibunda contra el Gobierno. Se ponía en en mi casa. -Y con ingenuidad verdaderaridículo y se denostaba de mil maneras la mente campesina agregó el labrador: El memoria de Gade. Los periódicos eran de- Rey debe ser muy buena persona. Acercóse en esta parte del diálogo el Monunciados y recogidos todos los días. Se celebraron numerosos y turbulentos méetings narca á los que hablaban, y entonces uno de antigudistas. Se decía que el Gobierno de los labriegos, dirigiéndose á él, le dijo: quería imponer por la fuerza el fanatismo ¿Cómo está usted? pues, como es natural, que la libertad de conciencia estaba ahe- se trataba de persona poco ducha en títi- rrojada que no se podía vivir en un país quetas y fórmulas de tratamientos- -Bien, gracias, ¿y usted? donde una ficción histórica, una superche- -Bien, ¿y la señora de usted? ría secular, era considerada como algo sa- -Perfectamente- -contestó, danao otra vez grado é intangible. De este modo, creeiendo las pasiones y las gracias, el Rey. Y después derivó la conversación sobre el las ardorosas controversias, Teodoro Gude llegó á simbolizar la tradición rutinaria, la estado de los campos, que por suerte reveignorancia, el fanatismo y la superstición. lan este año una de la mejores cosechas que El Gobierno de Nirvania, representante de se recuei dan. LA CORTE EN LA GRANJA