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A B C SA. BA. DO 19 D E j f l í N B E 4909. -EDaCION 1. P A G o. L A: TE ímE 0 DE HOSTAFRANCH. BARCELONA, I 8 Sin novedad comienza hoy la quinta seSión. No ha Testado concurrencia á la vista la lluvia copiosa que ha estado cayendo desde si amanecer hasta las once de la mañana. Ocupa en estrados su puesto el letrado de- las defensas Sr. Puig, retirándose el señor Ulled, qae le- substituyó en las sesiones precedentes. Contra lo que se anunció, no se ha presentado el Sr. Sol y Ortega. Continúa la prueba testifical. El primero que comparece es Vicente Solcí. Sólo sabe del hecho lo que acerca de él oyó en la Fraternidad Republicana de Sans. En una taberna recibió la confidencia de un tal Jaime. í eclara seguidamente el guardia urbano Manuel Drake, que prestaba aquel día servicio en el cuartelillo de Casa Antúnez. Según sus manifestaciones, el concejal señor Vila llamó por teléfono á Brualla. Este, según referencias de otro guardia municipal, dijo, hallándose en la taberna del Gravat, que había estado conversando con los autores del atentado. Comparece al punto el dueño de la taberna aludida y muestra ignorar el hecho y palabras á que hubo de referirse Drake. No recuerda lo que depuso en el sumario y asegura que él no presenció ninguna conversación. La declaración del vigilante de la calle de San Roque provoca la hilaridad del público. Nada sabe ni recuerda, pprque al ocurrir el hecho estaba durmiendo en la esquina de la citada calle. Tampoco aportan ningún elemento de juicio los testigos Miguel Torra, Ramón Aguilera y Antonio Fanés, vigilantes de las calles próximas al sitio en que acaeció el suceso de autos. T eclara Ramón Amorós, cafetero de laFra ternidad Republicana de Sans, que oyó comentar allí lo ocurrido, en el sentido de que perjudicaría á los radicales en las elecciones. Las contradicciones en que incurre determinan la precisión áe que sea leído cuanto declaró en las diligencias sumariales, donde consta que oyó el rumor según el cual habian salido del Ateneo los que hicieron los disparos aquella noche. El Sr. Iglesias. -Puesto que entonces recogió el testigo esa impresión del público, ¿quiere decirnos cuál es la opinión de hoy sobre los hechos? Amorós. -Todo al revés: lo eontrario á. cuanto se decía entonces. Pregunta después el letrado Sr. Iglesias al testigo si sabe que está proeesado y declarado en rebeldía D. Manuel Pérez, que era presidente de la Fraternidad Republicana de Sans en la fecha del atentado. Promueve esta pregunta Un animado incidente. El presidente agita la campanilla; protestan ruidosamente los letrados de las acusaciones, profiriendo palabras que no se eatienden y que el Sr. Iglesias rechaza. De estrados salea estas frases: ¡Esto es intolerable! ¡Esto no es un Parlamento! Pido la palabra A fuerza de campanillazos restablece el orden el presidente, recomendando á los letrados calma, tolerancia y menos nerviosidad. p s llamado luego á declarar el vecino de Sans José Feliú, socio de la Fraternidad Republicana. Sus primeras palabras son para afirmar que sus consocios habían sido invitados á organizar una silba contra Salmerón. MI Sr. Ssrraclara. ¿Era usted socio ae la Fraternidad. -cu- ando secotnetió el atentado: Feliú. -Me había dado de baja; pero conservaba el derecho á entrar en el local. Manifiesta que visitó el, en que se había de dar el mitin á que asistiría el Sr. Salmerón, pues- aunque ya no era socio de la Fraternidad, quería oirle. Un letrado. ¿Y qué vio usted allí? Testigo. -Vi á Rull y á sus amigos. A Rull lo conocía porque era vecino mió, y á sus amigos porque solían ir con él á muchas partes. Un letrado. ¿Era Rull socio del casino de Sansí 1 Testigo. -No, señor. L. ¿Qué le dijo á usted Rull? T. -Me dijo que iba á pasar algo y que era lástima que yo estuviese allí. El letrado Sr. Mir. ¿Le acusó á usted El Progreso y algún otro periódico de formar parte en la banda de Rull? Testigo. -Sí, pero la acusación era falsa. Suscítase un nuevo incidente entre los letrados de la acusación y las defensas, por entender aquéllos que éstos hacen comentarios en vez de preguntas á los testigos. La normalidad es restablecida por la campanilla presidencial. Oyénse con interés las declaraciones de los guardias que estaban en la taberna de Casa Antúnez conocida vulgarmente por la de Gravat. Sus relatos coinciden en aseverar que Brualla les comunicó, entre siete y ocho de la noche, á otro día del atentado, que estaba éste bien cometido y que aun era poco. Afirmó después Brualla que acababa ae hablar con los autores del hecho. Carecen de importancia las declaraciones de Pedro Guma y Pedro Olivellat. No comparecen Jaime Übach ¡y el diputado Sr. Marial, y por no justificar su ausencia se les impone 25 pesetas de multa y se acuerda sean citados de nuevo. Ángel Faura niega que en el local de la Fraternidad, donde él se encontraba, se tramase plan alguno contra Salmerón. A raiz del atentado vio entrar en dicha Sociedad á varios individuos, que relataron lo ocurrido frente al Ateneo é hicieron saber que Cambó estaba herido. 1 a manifestación más importante que hace el testigo Juan Piera, dueño del taller de la cerrajería de la Bórdela, es que á las siete y media de la noche de autos acompañó al dueño de un café, á quien Juan Rull se acercó y pidió le dejase usar del teléfono. Cuando Rull iba á hablar, él se retiró del cuarto, y por esto ignora con quién comunicó ni qué dijo. José Piera, hijo del anterior testigo, confirma aquel extremo y añade que él estuvo presente á la citada conferencia telefónica. Rull se puso al habla con él Gobierno civil, preguntó por Ramírez y le dijo que enviase los números preparados, cuanto antes mejor. Le interrogan las defensas, y el testigo expresa su creencia de que Rull, para darse á conocer por teléfono, usó palabras convenidas puesto que manifestó era cuñado de Juan. El Sr. Serraclara. ¿Pudo Rull desde la Bordeta ir al Ateneo de Hostafranchs, pasando por dos Centros de Sans antes, Testigo. -Sí, señor. Agrega luego que Rull le dijo estaba empleado en el Gobierno civil. Comparece el dueño del café de la Bordeta. del cual Rull era parroquiano. s llama Rafael Riera. Refiere que Rull se le presentó el día del atentado, pidiéndole permiso para dar un recado por teléfono, sin decir á quién. Estaba presente el hijo de Piera. Puesto el aparato á su disposición, Rull estuco comunicando, y al salir dijo al declarante que había hablado eon el Gobierno civil. Contesta á preguntas de las defensas ue de ello no dio noticia alguna á Marial, poi que ni siquiera le conocía. El presidente suspende la sesión para reanudarla por la tarde. prosigue ta sesión á las cuatro de la tarde. Leída una comunicación del ex policía Memento, excusándose de comparecer, por enfermo, el presidente del tribunal manifiesta que le escribirá particularmente excitándole á que haga lo posible por estar el áomingo en esta capital para prestar declaración el lunes próximo. Melchor Feliú dice que, como socio de la Fraternidad Republicana, estaba en su local la noche del atentado y allí se enteró de lo ocurrido. Niega, interrogado por el Sr. Barella. que aquella noche, á las once y media el presidente de la Fraternidad indicase á los socios presentes la conveniencia de que se marcharan, no llegase la Guardia civil y sospechase que ellos habían tomado parte en el atentado. Respecto de este último extremo nada recuerda. En cambio, tiene presente haber oído la noche de aiitos que lo ocurrido podría significar la pérdida de las elecciones para el partido; pero no sabe á qué partido aludían. El revólver que él poseía lo había adquirido tres meses antes del atentado: primeramente dice que de un vendedor ambulante que fue á la Fraternidad, y después, que de un tal Pitnentel, que era dependiente de la Fraternidad de Pueblo Seco. e eclara Manuel Alcuzón, agente que estaba á las órdenes del policía Memento en unión de Sánchez. Manifiesta que supo que Rull había telefoneado á Memento diciéndole que si quería salvar á Salmerón fuese á Sans. Los policías hablaron con Rull y varios de sus amigos, entre ellos Trigueros Perals. Mientras conversaban llegó la noticia del atentado Dice el testigo que Memento ie hacia ordenado que prendiera á quienes Rull le indicara. Añade que á su llegada á Sans estaban en el Casino los antes mencionados El declarante no sospecha quiénes íueran los autores del atentado. A las preguntas dirigidas por el Sr. Serraclara dice que tan pronto como se cometió el hecho de autos telefoneó al Gobierno civil, del que había salido á las ocho de la noche, dirigiéndose á Sans en tranvía porque Memento recomendó que fueran de prisa. El letrado Sr. Iglesias pregunta al declarante si estaba á las órdenes, de Rull, contestando aquél negativamente. Pregunta el Sr. Vives si sabe si á Ferráa, individuo de la banda de Rull, lo detuvieron á la puerta del hotel donde se hospedaba el Sr. Salmerón Alcuzón contesta negativamente, añadiendo que él había recibido la orden de detener á Rull después que éste hubiera denunciado á algunc Termina su declaración afirmando quejamás sospechó que Rull fuera el autor del atentado. D Sans por orden de Memento. Confirma la declaración del anterior, aña diendo que vio en el cuartelillo detenido á Miranda, del que supo que le habían ocupado una pistola. También vio a ios compañeros de Rull cerca de la farmacia donde curaban i. Cambó. Manifiesta que antes y después del atentado estaba á las órdenes de Memento para perseguir el terrorismo, y por último, diaa que Rull hacía confidencias al gobernador. Policía, MaPasa á declarar otro agenteeldeanterior fue á nuel Sánchez, que con