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ABC. JUEVES 17 DE JUNIO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 4. ban las principales industrias eran extraordinariamente magníficos. En la comitiva figuraron más de trescientas Sociedades ¡y las banderas de todas las Compañías de navegación representadas en Amberes. La fotografía que reproducimos tiene el interés de que en ella aparece el rey Leopoldo en un acto público, cosa que sucede rarísimas veces en Bélgica. CRÓNICA TELEFÓNICA Gutiérrez y Grinda guardan sobre ella la natural reserva. El hecho de que no hayan regresado á Madrid la Reina madre y los Infantes hace creer que ha de estar próxima, aunque no sea una cosa inminente. Para mañana, á las tres de la tarde, está anunciada la procesión de la Octava del Corpus. La presidirá el Rey y se celebrará en los jardines de palacio, después de salir de la colegiata. Si el tiempo coadyuva, la ceremonia resultará seguramente muy bonita. ALFONSO R. SANTA MAR JA Porque, sin conocerse los unos á los otros, todos los invitados se hablan como excelentes amigos, se dan bromas y se divierten... Nadie se ofende, nadie se incomoda, no alteran esta fiesta de la alegría ni cuestiones, ni riñas, ni batallas... Las mujeres sonríen á los hombres, los hombresfáríean con las mujeres, y ni las sonrisas ni el flirt traspasan los límites de la corrección y del buen gusto... Pero no os asombréis si á la salida sentís de pronto que un brazo se apoya sobre el vuestro amorosamente y que unos labios rozan vuestro oído mormurando: ¿Allons, mon p íil loup? ¡Oh! Esto no tiene nada de particular... Las estatuas vivientes quieren cenas, quieSAN ILDEFONSO, 16. ren beber una copa de Champagne y reir un rato... Y vosotros os dejáis arrastrar sin vo- r e anoche á hoy ha cambiado la decoraluntad, cloroformizados por este suave y pe- ción en este Real sitio, empezando por el tiempo, que ha sido agradabilísimo. netrante perfume de 75 francos el pomo. Transcurrió la noche última en Palacio en igeritas de ropa ellas, vestidos de per- la más complete tranquilidad, y pasándola sas de guardarropía ellos, al salir del en un sueño S. Mi la Reina doña Victoria, Hippodrorno hau invadido las alturas de que hizo desde las primeras horas de la maMonttnartre, raudamente conducidos por ñana su vida de costumbre. Habían pasado los autos de alquiler. Y era un curioso es- los síntomas qne se presentaron la tarde anpectáculo esta otra invasión de la Butte por terior, por lo cual los doctores Gutiérrez y las griegas y los persas reunidos, subiendo Grinda so hallaron inconveniente alguno Ja rué Pigalle y alborotando á la vecindad en que la augusta dama saliese á paseo. T á bocinazos... lízolo así S. M. en compañía de la Reina El sol brillaba resplandeciente, los traba- doña María Cristina y de la princesa de jadores acudían á las estaciones del metto, Battenberg, y con el Príncipe de Asturias y y cuando se encontraban en el camino con el infante D. Jaime llegaron SS. MM. hasta la alegre caravana saludábanla entusias- un poético lugar llamado el Gurugú, á unos mados, porque este pueblo parisién, indife- dos kilómetros de distancia de Palacio. A rente á todo, adora á sus artistas y juzga na- pie también regresó la Reina á su residentural que se diviertan. Y agitando gorras cia, después de haber recorrido entre ida y y sombreros gritábanles ai pasar: vuelta unos cinco kilómetros, con la circuns- -iVivan los Qaaífz Arts! tancia de que á la ida el camino era en proY continuaban calle abajo, apresurando el nunciada cuesta, porque el Gurugú está paso, para llegar á tiempo á sus ocupa- situado en una de las partes más altas de eíones... los jardines. A la hora del almuerzo se sentaron á la JOSÉ JUAM CADENAS, mesa regía 40 comensales, de ellos doce París, juniopersonas Reales, á saben I) Alfonso y doña Victoria, la Rema doña Cristina, las infantas doña Teresa, doña Isabel y doña Eulalia y su hijo D. Luis, que habían llegado en I a función benéfica de ayer. -Por separado damos noticia de la bece- automóvil á las seis de la mañana; la prinrrada que los camareros de la Gran Peña cesa Beatriz de Battenberg, los infantes don Carlos y D. Fernando y los príncipes don celebraron ayer mañana en la plaza de t ros de esta corte á beneficio del Asilo -2 Feiipe y D. Reniero. I,o s demás comensales Santa Cristina, y en cuyo programa figura- eran los altos dignatarios palatinos y el sénnito de SS. MM. y AA ba el notable batallón infantil del Asilo. ites de almorzar, el Rey había daao un largo paseo con D. Felipe Je Borbón en un i as fiestas coloniales de Bélgica. A raíz de la anexión del Congo á Bél- automóvil que fueron á buscar á Caballerigica se proyectó realizar en varias ciudades zas y en el cual llegaron hasta Villalba. de aquel Estado grandes manifestaciones Un sólo automóvil llegó hoy de Madrid, y para celebrar el acontecimiento, y Amberes, en él vinieron los Sres. D. Isidoro Urzáiz, población directamente interesada en la D. Leopoldo Maza y D. José Santos Suárez. prosperidad de la obra congolesa, prestó al Aparte de estos distinguidos excursionistas rey Leopoldo el más decidido apoyo en su y de las autoridades de Segovia, que ayer política colonial. llegaron en previsión del fausto aconteciLa Cámara de Comercio de Amberes, apo- miento esperado, no se han visto hoy otras caras nuevas en este Real Sitio. yada por todos los elementos militares y ci viles, ha realizado un programa grandioso La tarde, que fue hermosísima, la pasaron El domingo, ante una afluencia enorme de paseando los Reyes, la Reina doña Cristina curiosos que habían acudidodetodo el terri- y los infantes doña Teresa y D. Fernando, torio belga, eomenzó la llamada semana co- que fueron á Segovia en automóvil, regrelonial. La extensa ciudad- está empavesada, sando á Palacio á las siete de la tarde. Las y en toda ella se ha procurado, hasta en los demás personas Reales, empleando distintos espectáculos callejeros, evocar la vida co- medios de locomoción, hicieron varias exlonial. cursiones por los contornos de I a Granja El presidente del Consejo, con el Sr. RoCerca de la Opera se ha instalado un campamento congolés; en el Jardín Zoológico, una vira, fue, como de costumbre, por mañana y aldea africana, y en el teatro de Varietés, tarde á la Pradera de Balsaín. Y el jefe de la una Exposición retrospectiva, homenaje y Casa Militar del Rey, general conde del Se. recuerdo á los hombres que de algún modo rrallo, realizó por la tarde una detenida vise sacrificaron en pro de la prosperidad del sita de inspección á los cuarteles donde se Congo. hallan alojadas las tropas de Alabarderos, El rey Leopoldo y la princesa Clementina Infantería y Artillería que hay ahora en esta llegaron á las tres de la tarde, acompañados plaza de guarnición. por el presidente del Consejo, y después de Por la noche, la comida á la hora de cosla recepción celebrada en la Bolsa ocuparon tumbre en Palacio, amenizada por la banda a presidencia del cortejo üístórico, colo- de Wad- Rás. nial, comercial é industrial, el más brillante Y no ha pasado más. he cuantos se han verificado en Bélgica. Respecto á la fecha para el fausto aconteLos grupos y las carrozas que simboliza- cimiento, tantas veces citado, los doctores LA CORTE EN LA GRANJA LA HISTORIA p s t á estos días en boga el utilizar la his toria para hacer política del momento. No hay nada que como la historia reproduzca mejor y con más facilidad las ideas personalísimas del historiador. La historia se presta á todo; en la historia se encuentran los más opuestos ejemplos, ejemplos para todas las tesis y para todas las controversias La facilidad, á que aludo, de la Listona para reproducir y abonar todas las opiniones depende de varias causas. Ante todo, la historia no es una cieneia exacta- -digan lo que quieran algunos tratadistas modernos, -sino un arte. Todos sabemos que el arte es una especulación sentimental, es decir, el producto ó el resultado de un temperamento, de una sensibilidad. Ahora bien, colocada en estos términos exactos la cuestión, todo el mundo comprenderá que la obra de arte varía, oscila, fluctúa, se produce según el temperamento que la realiza. A esto se puede contestar que la historia es la narración imparcial de los hechos y que los hechos son cosas pasadas, por lo tanto, inamovibles, digámoslo así, que no pueden ser variados ni trastrocados. La objeción es completamente infantil é ingenua; las mismos que trabaja a en obras históricas lo saben; no se podrá ilusionar y cautivar con ella sino á ios entendimientos simples, populares. Cabe interpretar los hechos- -sin alterarlos, respetándolos escrupulosamente, -de diversas maneras; pero, aparte de esto, donde está la verdadera superchería de la historia- -pase la palabra, un poco gruesa, -es en la agrupación, en el acercamiento ó en el alejamiento de esos hechos. Pongamos un ejemplo. Tomemos un siglo cualquiera de la historia, un lapso de tiempo determinado. En ese siglo han ocurrido diversos hechos, prósperos y desgraciados; la vida es un complicación de mil circunstancias y hechos diversos; todo va en ella mezclado y revuelto: la alegría y el dolor, el infortunio y la bienandanza. Supongamos ahora que an historiador adversario de un régimen va á hacer la historia de ese siglo; ese historiador cogerá ese lapso de tiempo, lo examinará, estudiará los hechos y documentos de él, y luego irá concertando y agrupando todos los hechos y detalles que en ese siglo han ocurrido y que hablan contra un estado de cosas á que el historiador es hostil. No se habrán alterado los hechos; la narración podrá ser perfectamente ímpareial; el lector podrá ver que el historiógrafo tiene razón y que aquel siglo ha sido realmente de ruina, de abyección y de rebajamiento. ¿Qué habrá sucedido? Ha sucedido que en pocas págiuas se nos ha presentado, con más ó menos arte, reunidos en un haz, hechos y circunstancias que se han desarrollado en cien años. De este modo el efecto será completo; unos hechos influirán sobre otros; percibiremos juntos calamidades, abyecciones, relajamientos y estulticias que han ido en la vida mezclados, revueltos, desleídos, á lo largo de meses y meses y años y años con otros hechos y circunstancias que los neutralizaban, paliaban, excusaban y aun justificaban; es decir, que NUESTROS GRABADOS