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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO (TELÉFONO jg jgg Y DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO 4 Y TELEFONO A M B E R E S LAS FIESTAS COLONIALES D E BÉLGICA LA PRESIDENCIA DEL ÜRAN CORTEJO HISTÓRICO, i, S. M. EL REY LEOPOLDO 1) 2, LA PRINCESA CLEMENTJNA, 3, EL PRESIDENTE DEL CONSEJO, MR. SCHOLLAERT Fot. Trampu. DE NUESTRO ENVIADO ESPEfclAL A B C EN PARÍS Un baile de masca ras en pleno mes de Junio parece cosa rara; pero este baile que todos los años celebran los Quat z Arta tiene el mágico poder de resucitar por unas cuantas horas el más loco Carnaval y constituye la fiesta parisiense por excelencia. El primer baile de los Quat z Arts se celebró en 1892. L, ós discípulos de la Escuela de Arquitectura, reunidos en banquete fraternal, pensaron que sería muy divertido tm baile organizado por los artistas. I, a Escuela Normal, la Politécnica, la de Farmacia, todas, celebraban su baile correspondiente, y los artistas de los cuatro oficios los arquitectos, los pintores, los escultores y los grabadores, ¿iban á ser menos? De ningún modo... Y el primer baile se organizó aquel mismo año en la sala del ElyséeMontmartre... L. as tarjetas de invitación ordenaban que el disfraz obligatorio sería... el prohibido por la censura, y no necesitó más el senador de las buenas costumbres, Mr. Berenguer, para ÍL BAILE DE LOS QUAT Z ARTS filaron por la pista, los más lindos modelos de París, las muchachas de formas impecables que ruedan por los estudios de Montmartre, sonreían, ofreciendo su belleza sin velos ni ocultaciones. Pero se las admira como á estatuas, como si fueran obras de arte famosas, del mismo modo que podríamos contemplar las creaciones maravillosas de Tiziano ó las morbideces rubias de Rubens... Nuestras miradas pósanse sobre ellas sin deseo, fríamente, A. este baile de los Quat z Arts no pue- considerando la perfecta redondez de uno? den asistir los invitados vistiendo ca- brazos, la artística colocación de una cabeprichosamente, sino que es menester que se za, la inverosímil delgadez de un talle, el ajusten á lo que el Comité organizador dis- dibujo de una boca, el brillo de unos ojos, pone. Cada baile tiene su leitmotiv, y el de la pequenez de un pie... Son obras de arte este año estaba consagrado á la Invasión de viviente, el sueño de uri artista hecho carCrecía por los persas... Artistas, escritores, mú- ne, y van desfilando ante nosotros alegres sicos, periodistas, cortesanos de todas las y sonrientes, dirigiendo á todos lados miracategorías, ingeniáronse para componer los das provocativas é ingenuas á un tiempo disfraces más originales, buscando el deta- mismo y arrojando una lluvia de pétalos de lle más ridículo, el más divertido, el más rosas... grotesco. ¡La invasión de Grecia por los persas! No, Personajes muy respetables, de barbas seguramente; estas escenas no tienen nada blancas y una posición social considerable, de históricas. Pero ¡qué más da! Ya hubielucían cascos inverosímiles y vestimentas ran querido los persas proporcionarse el esinenarrables. Damas conocidísimas confun- pectáculo que nuestros ojos han contempladíanse con los persas instalados sobre el do, en el Hippodromo... ¡Ya hubieran queriAcrópolis. En los carros triunfales que des- do reír como nosotros hemos reído... perseguir á los alegres organizadores en nombre de la moral. Pero sus esfuerzos fueron inútiles, y des de entonces, todos los años el baile de los Quat z Arts se ha celebrado con regularidad, aumentando su éxito de tal manera, que ya la sala del Elysee- Montmartre era pequeña para recibir á los invitados, y anoche fue preciso habilitar el espacioso local del Hipódromo.