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B C. MIÉRCOLES 16 DE JUNIO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. S. UÍJ? -le interrogan, ignoro- -contesta, -pero he oído d e cir que sí. Eí final de tal declaración no tiene interés. I ntnediatainente se procede á practicar la 8 prueba pericial. Comparecen los forenses doctores Uru ¿y Ferrán y los peritos Sres. Cardona, Freixa y Fargas. Contráese el informe del doctor Ortiz á explicar la herida que el Sr. Cambó sufriera, y de la cual tardó en curar cuarenta y cinco días. El doctor Fargas hace constar que la bala fracturó á Cambó una costilla y, atravesándole un pulmón, íué á alojársele en la región axilar. Y el doctor Ferrar) califica de grave la herida, teniendo en cuenta las complicaciones que pudieran presentarse y el riesgo de muerte que pudo provocar. De estos informes se extraña el defensor de Armenter, quien pregunta al forense cómo si la heñía era grave, y tratándose de un católico, nc aconsejaron los médicos al Sr. Cambó que recibiese los Santos Sacramentos. Y seguidamente interroga otro letrado si se podría clasificar el sistema del proyectil que causó la herida, dado el orificio detesta. Ambas preguntas originan una discusión entre letrados y peritos, contestando éstos con amplias explicaciones sobre los puntos planteados. Advierte el letrado Sr. Iglesias que en las declaraciones periciales prestadas en el sumario no hablan para nada los forenses de que el Sr. Cambó hubiese estado en peligro de muerte. Para comprobar su aserio pide que se lean. Así se hace, y de lo leído resulta qne los forenses apreciaban que la dolencia seguiría su curso natural si la herida no se inficionaba ó no se presentaban complicaciones. I as contradicciones sorprendidas en este punto entre lo que los forenses declararon en el sumario y lo que ahora manifiestan sobre la gravedad del Sr. Cambó dan lugar á un incidente. Reprodúcese al tratar de indagar la clase de arma que causó la lesión por el asoecto del orificio de entrada del proyectil. El letrado Sr. UUed pregunta al doctor Fargas si antes de la agresión no estaba ya el Sr. Cambó tuberculoso. 1 3 niega el doctor Fargas, é interrumpe el Sr. Freixá diciendo que, siquiera por humanidad, no ha debido hacerse tal pregunta. I, a presidencia reprende al forense por esta admonición, y dice que en la vista sólo al presidente corresponde determinar la pertinencia de las preguntas. médicos reconoció y asistió á aquél la herida que presentaba en la espalda. Afirma que mientras le practicaban la cura el herido se quejaba de grandes dolores y exclamaba: ¡Me muero! ¡Me muero! (I os rumores que estas palabras despiertan en el público obligan al presidente á conminar con despejar la sala. Continúa el Sr. Fusel su declaración. Terminada la aura- -dice, -avadé á ponerle en la camilla y me dispuse á acompañarle hasta la Clínica, y como el gobernador ordenase que no fuese eon el herido nadie que no fuera de la familia, yo contesté: Usted cui de de que no nos acuchillen en la calle, que mi misión de médico es acompañar al he rido. (Nuevos rumores en el público y nueva reprensión del presidente. Un letrado, dirigiéndose al perito. ¿Y cómo en vista de la gravedad del señor Cambó no aconsejó usted que fuera sacramentado? El presidente no juzga pertinente esta pregunta. ¿pomparece luego y declara ei doctor don José Comas, médico que radiografió la herida de Cambó. Detalla las observaciones de su estudio y presenta los clichés de las fotografías obtenidas. El Sr. Salvatella le pregunta: El Sr. Salvatella. ¿Está usted seguro de que el fotografiado era el Sr. Cambó. El testigo. -Sí, señor. Aclara su pregunta el Sr. Salvatella y muestra deseos de saber cómo se hicieron tales fotografías El doctor Com, as dice que las obtuvo á fines de Abril y primero de Mayo. En este día fotografió la parte superior del tronco, en presencia de vanas personas, y en ello no intervino para nada la autoridad judicial. Muéstrase conforme con lo declarado por el doctor Comas el Sr. Pujol, que ayudó á aquél en la operación radiográfica. JO. Presidente. ¿Cuántas huellas encontraron ustedes en el carruaje? Peritos. -Diez ó doce, no lo recordamos A preguntas del Sr. Iglesias, manifiestan los peritos que no pueden precisar sí todos los disparos fueron causados con una misma arma. Examinan detenidamente la pistola que se les exhibe, y declaran aue no pueden precisar dónde se vendió. Se suspende la sesión para continuarla á las cuatro de la tarde. edia hora después se reanuda la sesión Entra á declarar el Sr. Roca, periodista, el cual, contestando á las preguntas del fiscal, dice que, efectivamente, la campaña electoral que se realizaba en 1907 era de actividad é interés extraordinarios Relata el Sr. Roca lo acaecido el díaile autos, refiriendo que el Sr. Salmerón, que vino á Barcelona á impulsar la campaña electoral y asistió á diversos initines, resol vió concurrir á uno que iba á celebrarse en el Círculo Republicano de Sans. adonde se dirigió en un carruaje con el Sr. Corominas, Cambó, el declarante y otros. El Sr. Odón de Buen seles agregó en el camino Llegaron sin incidentes hasta el cruce de ia Gran Vía con la carretela de Hostafranch. Allí oyeron un gran vocerío, al que siguieion unos disparos aue á poco se convirtieron en vivo tironeo De pronto, el Sr. Cambó exclamó: ¡Estoy herido! L, os que le acompañaban acudieron á él, y D. Nicolás Salmerón mandó detener el carruaje, aue caminaba auna velocidad inusitada. El carruaje se detuvo frente á una farmacia que se vio abierta, en la que fue asistido de primera íuíención el Sr. Cambó. Los primeros tiros dice el testigo que se oyeron después de pasar la plaza de toros. Pregunta e el fiscal si había recibido anónimos ó amenazas del partido radical en aquella época. El Sr. Roca contesta que antes de constituirse la Solidaridad fue injuriado y amenazado en ei local de la Fraternidad Republicana por jros cuantos exaltados. En otra ocasión- -manifiesta el testigo- -me vi acosado junto á mi domicilio por unos sujetos que me exigieron determinadas rec tiheaciones. Otra vez estuve á punto de ser víctima de uua agresión al subir á un tranvía, y, por último, en una reunión de la Junta provincial de la Unión republicana, á la que asistía, el local fue asaltado á tiros. ¿Sabe el testigo- -pregunta el fiscal- -quiénes pudieran cometer el atentado de Hostafranch? -Solo sé que los radicales tenían interés en perturbar el mitin de Sans foniienzan las defensas el interrogatorio del Sr. Roca. Este dice á las preguntas que le dirigea que no vio el acto de la agresión por ir en el interior del coche, y que sólo oyó el vocerío y las detonaciones, seguidas de una verdadera descarga Manifiesta que las publicaciones por él dirigidas sólo han publicado caricaturas de Lerroux después del atentado. ¿Ha acusado usted á Lerroux de esta fador? -Es cierto, pero después de ocurrir ei hecho que se estájuzgando. ¿Recuerda el testigo que se. dijo qufi querían agredirle y que Lcrroux se opuso á ello enérgicamente? -Recuerdo que un periódico radical hizo esa afirmación. A preguntas del letrado Sr. Mir, dice e 1 Sr. Roca que la opinión estaba soliviantada por los atentados terroristas y por la ruda campaña que se hacía contra la Solidaridad y sus hombres de acción, pues en los miU- I os peritos armeros Sres. Galoja é Izquier do afirman que la pistola Browing recogida por la Policía y examinada por ellos había sido descargada días antes, sin poder precisar la fecha. Reconocida por ellos la caja del carruaje que ocupaban Cambó y Salmerón, comprobaron que las huellas que dejaron los proyectiles eran de pistola Browing. Preguntó el fiscal si los proyectiles, después de atravesarlas paredes de los carruajes, podían causar lesiones á las personas que fueran en el interior. Contestan afirmativamente, y añaden, respondiendo á otra pregunta, que los agresores dispararon en el mismo plano del coche y á corta distancia. El letrado Sr. Vives pregunta si cuando salen las armas de la tienda del armero han sido ya disparadas alguna vez. -Nunca- -dicea los peritos. -I, as armas Y se pasa en seguida á la prueba testifical. 1 Comparecen los doctores que intervi- sólo se prueban en la fábrica, y luego se nieran en la. primera cura del Sr. Cambó: el limpian tan cuidadosamente, que no se coSr. Raventós. á cuya farmacia fue llevado nocen las huellas. Defensor. ¿Cuánto vale una pistola Broel herido; el Sr. Esquerdo, que le acompañaba: el Sr. Balarí, médico de cabecera del wing? Peritos. -Doce duros. Sr. Cainbó, y el médico y concejal señor D. ¿Anotan ustedes el nombre del comTusel. Explica este último su intervención. Ha- prador? P. -Sí, señor, Y ahora, desde hace poco, bía de tomar él parte en el mitin de Sans, y en el momento que se dirigía al local en que también anotamos el número del arma. D. ¿Cuántas cápsulas había en el arma el acto había de celebrarse vio parados á varios ciclistas que esperaban la llegada de al ser ésta examinada por ustedes? P. -Ninguna. los coches- y oyó ciertas frases en que pareD. ¿Quieren ustedes dictaminar si la pisció entender que iba á comenzar el mitin. Avanzó entonces hacia el local y, ya tola que se les enseña es la misma con la junto á la puerta, oyó decir á uao del ffru- que se dispararon las cápsulas que se les enseñó á. ustedes? po: Este no es. P. -No podemos. Sólo podemos determiNo mucho después circuló la noticia de la agresión á Cambó, y al punto se trasladó nar que con aquella pistola se habían hecho á la farmacia de Raveritós, donde con otros disparos, in precisar cuántos.