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DE TODO EL MUNp. O, POR CORREO, CABLE. TELEGRAFO V TELÉFONO DE TOPO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO VALENCIA. GYMKTMA AUTOMOVILISTA. UNO DE LOS AUTOMÓVILES QUE TOMARON PARTE EN EL CONCURSO AL PASAR POR EL BALANCÍN Fot. Moya. QUE ERA EL OBSTÁCULO MAS DIFÍCIL poco y para demostrar á las muchachas bonitas que se arriman á los carcamales ricos que tiene mucha más cuenta peinarle las patillas á un viejecito limpio que perder el A L MAR. AGUA! Quiso, indudabletnen- tiempo en vanos amoríos. I a dulce ami te, el Sr. Chauchard guita del Sr. Chauchard, con su Jiotel es ¡atar á la galería, y miren ustedes por dón- pléndido y sus euarenta millones contantes e ¿en vez de acompañarle el respeto y el y sonantes, se casará el día menos pensado, ¡aolor del pueblo de París, que era á lo que porque en el Gothá hay hombres para todo. él aspiraba, en la hora de la muerte se equiParís esperaba el testamento del señor pvocó de medio á medio. Al paso del fúne- Chauchard como Madrid espera en Navidad íbré cortejo hubo sus correspondientes silbi- la salida de la lista grande; la decepción fue dos, y por los bulevares los camelots vocean la misma, porque... á nadie le había tocado iin testamento en guasa que haría dester- nada, y los premios gordos llevábanselos nillarse de risa al gran financiero si levan- tres ó cuatro personas que no lo necesitan... tara la cabeza y pudiera leerle. ¡Cómo ha de ser! ¡Al mar, agua! El personal del Iyouvreque ayudó á ChauPero las cosas se complican ahora, sobre ¡chard á fabricar su colosal fortuna está muy todo en lo que se refiere al legado hecho ¡descontento con la manda de los tres millo- por Chauchard al ex ministro y diputado nes de francos que el buen patrón ha de- I eigues. Porque, en efecto, este señor lleva íjado para que se distribuyan entre cinco ya tres herencias seguiditas, y esto es para añil empleados. Repartidos los tres millones, escamar al más eonfiado. Y como no hay corresponderán á cada empleado unos 750 manera de que nada esté oculto, ahora se francos, que colocados en renta francesa sabe que al Sr. Caavtchard, bastanpendran á producir unos siete céntimos dia- te vanidosillo, quería tener que eratrance la rios. ¡Quién sabe! Eso puede ser el princi- gran cruz de la Legión, de á todo para no Honor, jpio de una fortuna. ser menos que Fallieres. Era entonces miVEn cambio, á a dulce atnigaita que ale- nistro el Sr. Leigues, y se prestó á apadrigró la vejez del millonario la ha demostrado nar las pretensiones del millonario; pero ni ¡su agradecimiento dándola el hotel de la Clemenceau ni Briand estaban dispuestos Avenida Velázquez y cuarenta millones de á conceder á Chauchard la álta condecorafrancos para que se vaya consolando poco á ciónqfue pedía. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL ABC EÑ PARÍS f El Sr. Leigues no se dio por vencido, 3 para convencer al Gobierno díjoles que convenía tener contento á Chauchárd, porque si ao se le daba la gran cruz, el millonario desheredaría al Louvre, no cediéndole su famosa colección de cuadros y obras de arte, célebre en todo el mundo. Y la condecoración le fue concedida... Ustedes pensarán, sin duda, que en realidad esto fue una venta y que el Sr. Chauchard compró la gran cruz de la Legión de Honor, objeto de sus ansias, mediante la promesa formal de ceder sus colecciones artísticas al Estado. Por una cosa parecida está en la cárcel desde hace tres semanas el capitán Marsis. Como buen comerciante, Chauchard, á la hora de la muerte, hizo honor á su firma y ha regalado sus cuadros al Museo, mientras el diputado Leigues se encuentra con una pequeña manda de 15 millones de francos, que es el precio del corretaje. Esto quiere decir que el Sr. Chauchard creía que tiene mucho más mérito la labor realizada por el entonces ministro I eigues, arrancando al Gobierno la gran cruz de la Legión de Honor, que el trabajo de largos años de aquellos empleados y obreros que le ayudaron á fabricar su colosal fortuna. Se comprende que en los pasillos de la Cámara haya sido objeto de animados comentarios la suerte loca del Sr. Leigues, ya