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DE TODO EL MUNPOR CORREO, CABLE TELÉGRAFO DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO MADRID. LA ROMERÍA DE SAN ANTONIO ERMITA DE LÁ FLORIDA DURANTE EL DÍA DE AYF. R Fot. T de Albot- s. nera indirecta á su Soberano que la táctica diplomática y las visitas imperiales y reales, con su golpe de brindis expresivos, sólo da por resultados la baja de dos mil millones f? L PÁNICO INGLES A los que creían que en el comercio británico y el aumento apa bastaba á Inglate- cible pero continuo de la Marina alemana. rra la superioridad naval, abriéronles los ¡La Marina alemana! Cada vez que el ojos los que, como lord Roberts, piensan que Reichstag alemán vota un nuevo crédito es preciso tener sobre todo un fuerte y ague- destinado á la flota, el pueblo inglés salta rrido ejército. Unos y otros han discutido, como si le pinchasen con alfileres; cada vez han propagandeado en banquetes y reunio- que la quilla de un nuevo Dreadghnout surge nes; pero no han logrado ponerse de acuer- en los arsenales de Kiel, la opinión inglesa do. Del choque de estas discusiones apasio- se estremece de indignación. nadas ha surgido una tercera opinión: la de No le faltaban al pueblo inglés más que los que juzgan que Inglaterra debe poseer los éxitos del Zeppelliti para concluir de sauna Armada invencible y un Ejército capaz carle de quicio. Ya se enterarían ustedes por de vencer. los despachos telegráficos del pánico que Y en esto estamos. Para un Monarca tan infundió la fantástica noticia de un dirigipacífico como el rey Eduardo, este ardor ble que recorría de noche las costas británibélico que sacude al pueblo inglés en los cas. No había inglés que no creyera á ojos actuales momentos debe ser una cosa in- cerrados que se trataba de un dirigible aleexplicable. No obstante, está bien claro, por- mán, de un Zepellin atrevido que estaba leque los ingleses quieren decir de una ma- vantando planos y estudiaddo los puntos DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN LONDRES estratégicos convenientes para operar m. desembarco. Hubo un director de periódico que telegrafió al conde de Zepellin preguntándole qué opinaba del globo fantasma. La respuesta del famoso inventor alemán ponía en ridículo á Inglaterra, porque contestó 1- ¡Yo no creo en brujerías! 331 Gobierno inglés ha concluido por ponerse al lado de la opinión, y conservadores y liberales estiman que, en efecto, hay que construir más barcos, hay que hacer un ejército, y cuando un ministro habló días pasados de organizar el poder militar de Inglaterra en un plazo de veinticinco años, lord Roberts, indignado, gritó que no se debía hablar de años, sino de meses v de semanas. El viejo soldado cree que los acontecimientos se precipitan y teme que un incidente cualquiera, surgiendo de improvise en las relaciones internacionales, sea la chispa que provoque el pavoroso incendio. Y la opinión inglesa está al lado del viejo