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ABC. DOMINGO i3 DE JUNIO DE, 1909. EDICIÓN i. PAG. 4. panilla; una docena de- periodistas tomando notas; dos maceros muy graves; wflos porteros pedantes á la puerta; después, unos artículos de fondo que disputan con otros artículos de fondo; y el país, que amanece cada mañana y corre á enterarse de este espectáculo... Los políticos celebran en serio su farsa, y el país contempla seriamente la farsa. ¿Es esto disculpable? Yo opino que debemos quemar los extractos de las sesionee, lo? periódicos y cuantos papeles hablen de política; si dentro de dos siglos se entera la gente de nuestras cosas, nos llamarán... ¿Qué epíteto nos darán? No somos serios; de ninguna manera que se nos mire apareceremos como personas serias. Todo lo tomamos como puro chiste; la vida la convertimos en un chiste, ¡y el caso es divertirse! No hay nación que tenga tan poco sentido de la responsabilidad como nuestra España, ni hay nación que mire tan poco hacia adelante. ¿Quién se preocupa aquí del año que viene? ¿Qué partido político ni qué grupo de hombres piensa aquí con la mirada puesta en el tiempo venidero? Nos faltan hombres de mirada larga; vivimos como los cegatos, como los topos, como los animales; vivimos para hoy, y mañana, ¡Dios dirá! Así es como nos sorprende el conflicto de Marruecos, y no sabemos qué hacer. La Prensa se contenta con lanzar su acostumbrado grito de ¡basta de aventuras! y como no sabe qué pensar ni qué aconsejar, lanza ese grito y se figura que ya lo ha dicho todo. Y el j. ais, cada vez más cobarde, no sabe tampoeo qué hacer... Y el caso no admite demora; Marruecos tiene que aceptar la intervención de Europa, y España está directamente comprometida en esa intervención. ¿Cómo intervenir, de qué manera? Nadie lo sabe. Por lo menos, ni la Prensa, ni los políti eos, ni el país lo saben. No teñamos seriedad ni honradez; el pa triotismo no se ve por ninguna parte. La energía y la inteligencia de que somos capaces, las empleamos en derribar Gobiernos; y el ingenio nos sirve para fastidiar al vecino. Este ingenio español, cómico- trágico, más trágico que cómico, toma la forma de chiste- -palabra como puñal envenenado, que hiere y emponzoña. ¡Todo lo convertimos en chiste! Nos vamos haciendo muy malas personas... Pues bien, Sr. Maura, ya que su preocupación son las leyes, -por qué no hace usted una ley prohibiendo el chiste? Tenga usted en cuenta que el ehiste no es lo mismo que la risa; ésta es santa, y aquél es venenoso. Todo lo malo que hay en España deriva del chiste: los toros, la holgazanería, el nihilismo, el escepticismo, la truhanería, el ir tirando y el sableo desenfrenado, todo esto son derivaciones del ehiste. ¡Haga US; ted una ley contra el chiste! JOSÉ M. SALA. VERR 1 A Hay que advenir que, paralelamente á este cmunstancialismo, se desprende de la obra de Gracián una constante recomendación á la exaltación de la propia personalidad- -nuestro yo- -y á su estudio, cuidado y amor. Aquí reside el sentido profundamente pagano del autor. Puede comprobarse esto cuando dice que no hay mejor señorío que el de í mismo que el primer paso del saber, es saberse que no debe uno jamás quejarse, puesto que la queja siempre trae descréditos Se advierte también cuando proclama que debemos conocer á los afortunados para la elección y á los desdichados para la fuga ya que la infelicidad es crimen de necedad que no se ha de pecar nunca contra la dicha propia por complacer al que aconseja y se queda fuera que no es regla de conservarse el darse á sí un pesar de toda la vida por dar placer una vez á otro que nunca por la compasión del infeliz se ha de incurrir en la desgracia del afortunado toda vez que no fuera uno dichoso si no fueran otros mu, chos desdichados que no debemos honrar á otros á costa de nuestro crédito finalmente, y por no hacer interminables las citas, que todo lo favorable debemos obrarlo por nosotros mismos, y todo lo odioso por terceros y que debemos tener donde dé los golpes el descontento Por lo dicho podrá comprobar el lector que Balta Gradan es un espíritu libre, completamente libre, y realista. No hay otro psicólogo más que este aragonés en nuestra literatura clásica. Se halla á muchos, pero muchos codos de altura sobre todos sus contemporáneos. Es la vulpeja ligera y fuerte. AZOR 1 N U NUESTROS POLÍTICOS EL CONDE DE ROMANONES CARICATURA, POR S 1 UL. U emos convenido en que el invierno sea destinado al trabajo y el estío al placer. El frío une las moléculas y asocia á los hombres, mientras que con el calor todo se diso ia y errabundea. Y en cuanto llega el frío se inauguran las diversas temporadas de este nuestro teatro de la vida. Se abren los salones, los teatros, el Parlamento y las Universidades; comienzan las temporadas. ¡Con qué infantil entusiasmo se celebra la apertura de las Cortes! Hay entre la gente política un aire de juventud, cuyo aire se renueva en cada principio de legislatura. Ábrese el Parlamento, y todo es ruido, entusiasmo, bullir y charlar; parece que la historia patria va á reformarse al comienzo de cada otoño. Pero pasa el otoño, huye el invierno, llega el verano... Ya lo ven usfedes; circula por el ambiente algo como un gesto de vergüenza. Todos se sienten avergonzados de aquel entusiasmo primero, y de haber tenido demasiadas ilusiones, y de haber metido demasiada bulla. Se ha cerrado la temporada política. ¿Qué hay de nuevo... No debe de haber nada, puesto que la gente tiene aire de cansancio y de aburrimiento. Desea la gente marcharse. ¡Bastantes tonterías se han dicho y hecho en la temporada! Ahora todos están un poco avergonzados de sus tonterías y quieren desaparecer por escotillón. Durante el verano habrá tiempo para disimular las tonterías; volverá á cargarse la pila del entusiasmo, y en llegando el otoño, otra vez se reanudará la temporada política, y así hasta el infinito. ¿Quién puede tomar en serio la política? Únicamente los políticos. Pero á la política la ocurre lo que al baile: si miramos bailar un grupo de gente desde alguna distancia, de modo que no escuchemos la música, nos p irecerá esa gente un ipo de majaderos rv le brincan con mucha seriedad y con mu ¡aa estupidez. Así también le sucede á la FINAL DE TEMPORADA política, que si la miramos desde fuera nos resulta un ir y venir sin ningún sentido, un movimiento estúpido. Sólo existe una diferencia entre el baile y la política: si nos metemos dentro del baile, encontramos la cosa llena de verdad, pues se trata de oprimir el talle de las mujeres y ver la llama de- sus ojos enamorados; mientras que dentro de la política... Es peor todavía meneallo. Los políticos se sabe que mienten; ellos mismos están convencidos, no sólo de que mienten, sino de que el público sabe que mienten. Sin embargo, la farsa continúa tan campante. ¿De quién es la culpa? Yo no sé. Culpa hay en los políticos, pero no la hay menos en la gente del público que los aguanta. É ¡Y qué vanidad la de los políticos! Se ¡figuran que sobre ellos gravita todo el edificio social; créense las piedras angulares de la ciencia, del progreso, de la felicidad. No acaban de comprender que todo cuanto se realiza en el mundo, sea de ciencia, de arte, de felicidad, todo se hace á espaldas de la política. Los promotores de energía y de saber le han vuelto siempre la espalda á la política olímpicamente; si alguna vez intervinieron en el negocio público, fue para dar una sacudida á la nación ó para erigirse en dueños de ella. Por eso deben los hombres excepcionales, en determinadas circunstancias, arrojar á los políticos y ponerse en el lugar de ellos. 1,03 hombres de acción suelen proceder así. César barre á los políticos de la República decadente y se erige en amo; Napoleón expulsa á la morralla de la Revolución decadente y carga con la Francia al hombro. Acaso vaya resultando este artículo un elogio de la tiranía. ¡Vitanda tiranía... Pero veamos el siguiente espectáculo: Moret, Canalejas, Montero Ríos; enfrente, La Cierva; en el intermedio, Soriano; en el otro intermedio Azzati; un presidente con tina cam- I a situación en que se encuentra el dies tro apodado el Trueno, gravemente herido por un toro en la plaza de Sevilla el domingo último, es lo suficientemente aflictiva para justificar el acto realizado por sus compañeros de profesión los matadores de toros Vicente Segara y Moreno de Alcalá en la misma plaza mencionada, al promediar la corrida que se verificó el jueves, día de Corpus Christi. Dichos toreros y sus cuadrillas, después de la muerte del tercer toro, dieron la vuelta al redondel solicitando donativos para el novillero herido. La caridad de los sevillanos atendió el ruego y en pocos minutos se recaudó una cantidad bastante respetable, -que aliviará al doliente de no pocas privacipnes. Con los toreros postulantes iban algunos amigos particulares de el Trueno. N UESTROS GRABAD O S niMUHinkiíi ui jHiafliiiíT na IMViHt UIJimfTEmTiT tiiiH UIJA