Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DE TODAS PARTES ARTE, LITERATURA, SPORTS É INFORMACIONES SECCIÓN LITERARIA LA ESMERALDA AZUL CUENTO, POR LUIG 1 MOTTA VII ó bien, pero no logró levantar el velo del angustioso misterio. No pudo moverse más; preso en la fatal garra del miedo, sintió desvanecerse toda fuerza y toda idea de audaz investigación. En su mente pasaron raudos como visiones mil sueños terroríficos, que le apretaban el corazón como anillos de fuego. Aun la dulce visión de Sabina desapareció, vencida por el terror, y su mirada no refieió sino la imagen de cosas espectrales. Se sintió débil, inerte, más que niño; y de su alma sintió levantarse un tumulto de cosas angustiosas que le llenaban los ojos, le agarraban cruelmente, oprimiéndolo hasta lo íntimo. Y sus labios palidecieron, el corazón cesó por un instante de latir, y un estremecimiento recorrió sus miembros, mientras parecía que su garganta estaba apretada por una inexorable mano violentísima, que le oprimía mas y más ahogando su respiración y sofocándole en un dolor mudo, en una desesperación atroz, inenarrable. Algunos instantes, que á Arienti parecieron larguísimos, transcurrieron en aquella anormal situación psíquica, hasta que, dominado el penoso mal, avanzó un paso aún, levantando por lo alto, con mano trémula, la frágil lámpara. Y fue entonces cuando vio una cosa tan terrible, que paralizó todos sus movimientos, y tuvo por un instante suspensa su vida. Delante de él, apoyado á la dura roca de la pared, se diseñaba un cuerpo. Pero no era ya un cuerpo desbaratado por la podredumbre ó vuelto informe por la modelación de la geológica conformación del suelo subterráneo, sino un esqueleto de cuerpo humano, con los brazos abiertos, apoyados en los picos salientes, horrible en su extraña posición, que hacía pensar en el cuerpo des hecho de algún nuevo Prometeo. Y en el esqueleto de cuerpo humano resplandecía una cosa misteriosa, que parecía devolver el fulgor que la lámpara eléctrica le proyectaba, Ante aquella visión espectral, Arienti, fácil por su naturaleza á la exaltación, se sintió nuevamente presa de terrible angustia. En su cerebro surgieron mil pensamientos informes, mil ideas locas, y de su corazón surgió un sentimiento de angustia, que lo oprimía inexorable, sofocándolo. Después, bruscamente, cesó todo pensamiento. Sintió que en lo íntimo de su ser se nublaba toda idea, desvaneciéndose como una cosa informe; sintió despeñarse, venci do del terror que lo perdía. Su alma no reflejó entonces ningún pensamiento, y Arienti permaneció en una postración absoluta y profunda, dominado por la anestesia completa de los sentidos. Pero después de unos momentos, como la onda vuelve á la ribera, así el pensamiento tornó á su mente. I, a sangre circuló por sus venas más rápidamente, y las ideas empezaron á sucederse con velocidad loca. Sus ojos extraviados tuvieron un ligero estremecimiento y su mano volvió á caer... Ahora se sentía aniquilado. Sentirse solo vecino á aquella cosa macabra que parecía mirarle con una satánica mueca en su boca desdentada; pensando que con la extinción, tal vez próxima, de la energía eléctrica de la lámpara quedaría allí solo, encerrado, en la tiniebla, perseguido por la mueca de aquel cuerpo, cuyo espíritu vagaba, sin duda, por aquel lugar, era cosa tal, que en su alma abría una herida y hacía desfallecer lentamente su tazón. En vano combatió contra el terror, trató de huir, y avanzó, por el contrario, hacia aquel muerto, que continuaba mirándole y sonriendo. Venció al fin por un instante el mcuoo que lo dominaba. Pensó que era aquél el esqueleto del ladrón de la Esmeralda Azul, y pensó asimismo que el ladrón, herido de muerte y poco práctico del lugar para escapar á la justicia, debía haberse refugiado en aquel sitio tenebroso que tal vez él sólo habría descubierto. Tenía, sin duda, consigo, la preciosa esmeralda, celosamente guardada, aun cuando, debilitado por la gran pérdida de sangre, había caído casi exánime en aquel lugar, para levantarse después, y luchar contra la muerte que lo cercaba en sus anillos implacables, hasta sucumbir al fin en una lucha desesperada, apoyado en los muros que lo habían sostenido... Era cosa extiaña, pero cierta, y la Esmeralda Azul estaba delaate, unida con un círculo de oro al cuello del ladrón, del que, desbaratada ahora la materia corpórea, quedaban tan sólo las vértebras como blanquísimos hilos. Arienti tuyo entonces una extraña intuición de sí mismo. Pensó que podía arrebatar del cuello del esqueleto la incomparable gema, huir después con ella á través de la cueva y llegar á la abertura, frente al Benaco azul, del que ahora le parecía estar separado por el iafinito, y llegar hasta Sabina, por la que todo lo arriesgaba, porque sentía en lo íntimo ser un esclavo. Tal vez la frescura de aquel antro natural y el sucederse de las grandes emociones habían tenido la fuerza de arrebatar en el encanto de un sueño de oro su alma infantil. ¡Por el amor... -pensó un instante en su corazón, y se lanzó adelante hacia el esqueleto. Entonces, con ánimo resuelto, alzó un brazo, tomó la gema, apretó nerviosamente los dedos y tiró hacia sí. El esqueleto pareció sufrir un estremecimiento. Todas las, tibias rechinaron luego de un golpe, los tendones de los brazos se encogieron violentamente y encerraron en un brazo macabro el cuerpo de Arienti. Un grito salió de sus labios. Alzó los brazos, tratando de echarse hacia atrás, y huyendo de aquel brutal abrazo cayó fulminado sóbrela arena. Ni después de muerto había dejado el ladrón arrancarse su presa. (Se continuara- ber; 4.0, La Walkyna (gran fantasía) Wagaef Descanso de treinta minutos. Segunda parte: i. Patria (obertura) Bízet; 2 Revene, Saint- Sáens; 3.0, Marcha militar francesa de la Sutte Algenenne, Saint Saens; 4.0, Rapsodia húngara número 2, I,i szt. TRIBUNALES AS MALAS COSTUMBRES En Madrid, -ya se ha dicho muchas veces, sin conseguir hasta hace pocos días una disposición que tienda á evitar el mal, abundan los ociosos, los holgazanes y los que aun sin serlo aprovechan cuantas ocasiones les depara su deambular por las calles para permitirse toda clase de libertades en el lenguaje, so pretexto de echar una flor, que, si no es grosera, es tonta la mayor parte de las veces. Estos audaces sin ingenio ni gracia hacen objeto de sus gansadas y aun de sus persecuciones y atrevimientos á las mujeres que van solas por la calle; pero también los hay que adoptan actitudes de guapo y chicolean, si se nos permite la frase, con el gesto, el ademán ó la mirada cuando acompaña un hombre á la mujer. Esta desconsideración, esta taita de respato, no siempre es proporcional á la educación del Tenorio callejero; pero dicho se está que en la mayoría de los casos, á menor nivel moral y social corresponde mayor procacidad. Prueba elocuente de lo que decimos es el hecho determinante del crimen que ayer comenzó á juzgarse en la Sección segunda de esta Audiencia. El procesado, I, uis Serrano, hombre de buei conducta é inmejorables antecedentes, acostumbraba á esperar todas las tardes á su novia para acompañarla al taller donde la muchacha trabajaba. Un día son ofendidos al pasar por la calle del Marqués de la Ensenada por un tal Basilio I ópez, quien entretenía sus ocios en la terraza del Palacio de Justicia Serrano protesta porque no puede decorosamente tolegar el agravio, y Baslio le amenaza, lejos de pedirle perdón y reconocer su falta. Iva gente advierte la cuestión, separa á los que discuten, y todo queda, al parecer, en calma; pero pocos días después, el 4 de Mayo del año último, la fatalidad vuelve á poner frente á frente á los dos hombres en la calle de la Florida; se reproduce la disputa que originara la actitud provocadora de Basilio, y Iyuis infiere á su contrario una herida en la región hipogástrica que le causa la muerte una semana más tarde. L LA BANDA MUÑÍ CI PAL p sta noche, á las nueve y media, se verifi cara en el teatro Real el concierto á beneficio de la Asociación Matritense de Caridad, cuyo programa hemos publicado ya. Además se verificarán tres conciertos, para los cuales se ha abierto un abono á precios módicos, costando los palcos de treinta á cuarenta pesetas, las butacas cinco y la entrada general una peseta. Ivos conciertos se verificarán: mañana, domingo, el primero; el jueves, 17, el según, do, y el domingo, 20, el tercero. El programa del concierto de mañana es el siguiente: Primera parte: i. Sardana de Garin, Bretón; 2.0, Andante eantabíle del cuarteto, Tschaíkowsky; 3.0, Qberm (obertura) We- r omo decimos, la causa instruida contra Luis Serrano por el delito referido comenzó á verse en la mañana de ayer. El fiscal sostiene que el procesado es autor de un homicidio sin circunstancias modificativas de la responsabilidad; pero el acusador privado, Sr. Perosterena, califica de asesinato, y pide que se imponga á I, uis la pena de cadena perpetua. ¿a defensa, á cargo del Sr. Moróte, se halla conforme con el representante de la ley en cuanto á la existencia del homicidio; pero alega tres atenuantes en favor de su patrocinado. a nota mas saliente de la sesión de ayer fue la declaración de la novia de Serra- 1 no, pues la testigo relató con acentos de sinceridad y una emoción que se esforzaba inútilmente en ocultar la escena que se des- arrolló en la calle del Marqués de la EnSe-