Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 6 Dig JUNIO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 9. alcalde á favor del ex fiscal del Supremo Sr. Maluquer Viladort. I ía noticia de la próxima Exposición ín -ternacional de Arte en Barcelona ha sido acogida con grandes simpatías por los miuistros de la Guerra y Hacienda. Así lo han manifestado en cartas expresivas dirigidas al alcalde accidental, añadiendo dichos representantes de la Corona que al discutirse los presupuestos para 1910 incluirán una partida destinada á sufragar los gastos de dicho certamen. ípsta mañana se ha firmado el acta de re- conocimiento de los restos de los mártires de la Independencia. Por la capilla donde están expuestos desfila constantemente numeroso público. í 1 Ce dice que es seguro el nombramiento de p n la última madrugada se produjo un in cendio en un corral de la calle Santa Rosa, quedando reducido á cenizas el edificio. El pastor y un numeroso rebaño que allí se cobijaban pudieron salvarse. Los bomberos acudieron al sitio del siniestro desde los primeros momentos, así como las autoridades. x A las cuatro había terminado el fuego. presidida por el capitán general, esta tar de se ha celebrado una reunión de jefes del Ejército, á la que se concede grandísima importancia. i OS INFANTES EN VALENCIA. SÁBADO, 5. A las ocho y media llegó el tren en que venían SS. AA. los infantes doña Teresa y D. Fernando. Apenas entró el convoy en agujas y al pasar lentamente por el paso á nivel que hay á la entrada de la estación, sonaron los aplausos y vivas. Los augustos viajeros, asomados á la ventanilla, contestaron muy afectuosamente á estas primeras manifestaciones del público. Al detenerse el tren el alcalde gritó ¡vivan los Infantes! aclamación que fue contestada con entusiasmo. -Seguidamente el Sr. Maestre ofreció sus respetos á SS. AA, saludándoles en nombre de la ciudad. El infante D. Fernando, que vestía el uniforme de comandante de Lusitama, deseen- dio el primero del vagón y dio la mano á la Infanta. Luego bajaron el aya alemana con el Infante y la nodriza con el recién nacido. Resonaron nuevos y calurosos vítores. Rápidamente luciéronse las presentaciones de rigor. Doña María Teresa saludó cariñosamente al capitán geneial, al gobernador civil, al Sr. Trenor, al marqués de Cáceres, etc. El ministro de Fomento fue saiudado instantes después por las autoridades y la plana mayor del partido gobernante. -El marqués de San Felices acompañó á ios infantitos al carruaje que les esperaba, en tanto que SS. A A. con el capitán; general, pasaban revista á la fuerza tífe Infantería que había rendido honores. S I oco después, salían á la plaza, entre aplausos y vivas, D. Fernando y su augusta esposa, la cual en el, andén había dado á besar su mano á los gentileshombres y representantes de la nobleza. Subieron SS. AA. al coche del alcalde (que era la misma carretela en que hizo su entrada el Rey) La Infanta sentó en sus brazos á su hijo mayor. A la derecha iba D. Fernando, En- frente, el aya y el alcalde. Abrían marcha un piquete de Guardia civil montada y la sección ciclista de Orden l púb jc Detrás iban el coche bctípado por el ministro y el director de Obras públicas y otros muchos carruajes hasta un total de 96. En ellos se incluye los oficiales del Ayunta miento y la Diputación. Iva animación en las calles del trayecto era grandísima; en algunos puntos, la aglomeración de gente, enorme. Hay que advertir que anoche y hoy, atraídos por la visita de SS. AA, han venido miles y miles de forasteros. Muchos balcones ostentaban colgaduras. El servicio ás orden y vigilancia no dejaba nada que desear. Toda la carrera cubríanla las fuerzas de la guarnición, mandando la línea personalmente el capitán general, Sr. Jiménez Castellanos. La formación habíase hecho oor este orden: Desde la plaza de la Estación á la esquina de la calle de la Sangre, la mitad del 8. regimiento montado de Artillería; calle de la Sangre, fuerzas de á pie de Administración Militar; calle de San Vicente hasta la plaza de Cajeras, otra mitad del 8.0 Artillería; desde este punto á la plaza de la Reina, el regimiento de Caballería de Sesma; de la plaza de la Reina á la catedral, el regimiento de Infantería de Mallorca; á continuación, hasta la calle del Palau, pasando por la capilla de la Virgen, el regimiento de Ingenieros; desde el Palau á la plaza de la Reina, por las calles de Avellanas y Mar, el regimiento de Infantería de Guadalajara; calle de la Paz hasta el Hotel Palace, donde se alojan los Infantes, el regimiento de Caballería de Alcántara. 5- t Las tropas vestían de gala. 1 a estación estaba adornada en el interior con banderas y escudos de España y de las provincias, y exteriormente con gallardetes y guirnaldas. -Los andenes estaban llenos de gente. No es posible dar lista completa de todas las representaciones y personalidades. Baste decir que estaban todo el elemento oficial, Ayuntamiento y Diputación, Maestranza, Cuerpo Consular en pleno, Institutos religiosos, Comité de la Exposición en pleno é infinidad de comisiones. fc El señor arzobispo, apenas cumplimentó á SS. AA. marchó por el camino más corto á la capilla de la Virgen de los Desamparados. prl paso de los Infantes por las ealles de la ciudad se ha señalado con entusiasta y continuada ovación. La Infanta, con sus afectuosos saludos y la expresión bondadosa de su rostro, ha levantado una corriente unánime de simpatía. Se la han dado muchos vivas y se le j; han dirigido no pocos piropos, muchos en dialecto, por la clase popular. El infanüto mayor mostrábase muy contento y saludaba á derecha é izquierda. En la capilla de la Virgen recibieron á Su Santidad el prelado, los capellanes, la Junta de la Cofradía y la camarera mayor, marquesa de Malferit. Entraron doña Teresa y D Fernando bajo palio, y tomaron asiento en los sitiales dispuestos en el prebisterio. A su lado se arrodilló, sobre un almohadón, el infantito. El arzobispo inició la Salve, que entonó selecta capilla. Subieron luego los augustos viajeros al camarín, y la Infanta besó la mano de la Patrona de Valencia, y desprendiéndose un valioso imperdible que llevaba en el pecho, púsolo en el manto de la venerada imagen. 1 (El alfiler representa una espada; tiene 10 eentímetros de largo, y la vaina y los colgantes están guarnecidos de brillantes y magníficas amatistas. La Infanta preguntó cuáles eran los presentes del Rey y de sus augustos padres. Se le enseñaron los bastones de mando ofren- dados por D. Alfonso XII y D. Alfonso XIII 1 y una joya de brillantes de doña María 1 Cristina. Volvió la Infanta á besar la mano de la imagen, y lo propio hicieron el Infante, el ministro de Fomento y las personas del séquito Desde la capilla, y por las calles del Pa- lau, Almoina, Avellanas, Mar y plaza de la Rema, fue el cortejo hasta el Hotel Palace. Al estribo derecho de la carretela iba el capitán general. Los vivas y aplausos se repitieron incesantemente. Ya en el hotel, la ovación se reprodujo y los Infantes hubieron de salir al balcón, desde donde presenciaron el desfile de las tropas. Al retirarse SS. AA. fueron cíeápedidos con aplausos. g u a n d o desfilaba la Caballería cayó del caballo un soldado de Alcántara. La caída fue aparatosa y emocionó á la gente. Por fortuna, el soldado resultó ileso. Antes de retirarse SS. AA. del balcón. el infantito saludó sonriendo y agitando el pañuelo, y fue aclamado por el gentío. Los Infantes concedieron inmediatamente audiencia al gobernador y al alcalde, con quienes conversaron largamente. Doña Teresa expresó muy vivamente su reconocimiento pvr la acogida que se le había dispensador J a recepción oficial se ha verificado, á las doce, en el salón del Trono de la Capitanía general. Bajo el dosel sentáronse los Infantes: doña Teresa, con elegante traie blanco- D. Fernando, de uniforme. A la derecha se situó, de uniforme, el ministro de Fomento, y á la izquierda, la condesa de Mirasol y los marqueses de San Felices. Primeramente desfilaron las autoridades, comisiones civiles y mihtaresf Tribunales, cabildo, etc. etc. A las doce y media verificóse la recepción de señoras, que resultó brillantísima, desfilando primeramente las marquesas de Cáceres, Martorell y Velhca; grandes de España; doña Margarita Azcárraga, esposa del Sr. Trenor; las esposas del gobernador civil y del alcalde; la marquesa de San Joaquín y todas las damas aristocráticas valencianas, esposas é hijas de las personalidades, con lujosísimos trajes. En la plaza de ¡a Capitanía tocaron las bandas militares. Cuando los Infantes regresaion al hotel fueron una vez más ovacionados. El ministro de Fomento, terminado el acto oficial, marchó con el Sr. Pérez Moso al Gobierno civil, donde ha sido obsequiado con espléndido almuerzo por la familia del gobernador ü n todas las estaciones de la línea coni prendidas entre Játiba y Valencia había extraordinaria animación. Las autoridades y numeroso público salieron á cumplimentar y ver á SS. AA. A alguna de esas estaciones, tal como Crevillente, concurrió la banda del pueblo á tributar los honores debidos á los Infantes. A las tres y media de la tarde salió doña María Teresa del hotel para visitar los establecimientos de Beneficencia. Acompañábanla la condesa de Mirasol, el ministro de Fomento y el marqués de San Felices Detrás, en otros coches, iban el gobernador civil, el presidente de la Diputación, señor Valdecabres, y los diputados Sres. Llopis, Sapiña, Alberola y Castra La comitiva se dirigió por las calles de la Paz, Reina, San Vicente y Guillen de Castro al Hospital. Enorme público se agolpaba