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DE TODO EL LO, POR CORREO, C 4 BLE, TELEGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUN? DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO I tf Y TELEFONO UNA EXCURSIÓN A ARGEL Fot. Muntaner LOS 600 EXCURSIONISTAS DE PALMA DE MALLORCA, A SU LLEGADA A ARGEt, RECIBIDOS POR MAS DE 10.000 PERSONAS DE NUESTRO CORRESPONSAL ABC EÑTlJSBOA p? N TORNO DE UN ün los actuales moE CONVENIO Hi e n t o s d f c a l m f P. htica parlamentaria el asunto que de entre todos se destaca y ocupa la atención pública en Portugal es la discusión del Tratado hecho con el Transvaal. No habla, de otra cosa la Prensa. El Convenio ha sido examinado y zarandeado de la cruz á la fecha, impugnado en los comicios, abultado y juzgado, no siempre con exactitud, en todas las reuniones que desde luego cuentan con espectadores y con tribunos prontos á discutir cuanto sea preciso. No obstante, hay que reconocer que se trata de una cuestión asaz compleja y no es dado á cualquiera, menos aún á quien 110 esté versado en los problemas coloniales, digerir siquiera ¡os puntos esenciales del asunto. Todos ó casi todos lo controvierten, á primera vista, y lo reputan altamente perjudicial á los intereses de nuestra nación, máxime en cuánto concierne á la expansión de Ivourenzo Marques. Asustándome á una norma de imparcialidad, no me es posible adelantar un juicio concreto sobre el caso; casi me limito á consignar que, á punto de ser unánimes las invectivas contra quienes en este Convenio han intervenido, importaría sobre manera desvanecer las sombras que sobre él se pro- yectan. A ello habría que ir, aunque únicamente se dirigiesen los cargos á un solo hombre: á qiaien lo firmara sin e! nd referen dum de las Cámaras. Puesta por medio la política, no se renuncia á discutir; mas al cabo todo parará en que por este lado no se haga luz. Con ser mucho lo que se viene hablando de la cuestión, todavía no se ha apuntado la causa remota de todos los errores y torpezas de la administración colonial. Bien que es de creer no haya sombra de duda en esto. No hay manera de ver resuelta satisfactoriamente la cuestión colonial- -para nosotros capitalísima, -á pesar de que más de una vez intentaron afrontarla nuestros estadistas. Desde luego saltan á los ojos, cuando menos, dos razones, que no pueden pasar inadvertidas ni para los pocos versados en las necesidades de nuestras colonias. No tenemos gente para tamaño dominio ni nos capacitamos con aquella educación propia y adecuada para mantenerlo. Las leyes más sabias y previsoras serán letra muerta si faltan hombres aptos para ejecutarlas y afirmarlas en las costumbres. En otro respecto, la administración colonial ha sido largo tiempo casi un feudo ó mayorazgo de los gobernadores militares, y no se recomienda el resultado de la prueba hecha. Por lo común, esos gobernadores y autoridades militares van al África in albis, sin estudio ni previo conocimiento de la colonización. Además se ha venido observando que, sin duda por emular á Jauja aquella tierra, quienes fueron allá pobres, alü vuelven ricos. De donde se advierte ei lamentable des cuido de esas nuestras posesiones, aparte aquellas otras concausas que agravau el problema, tales como la rivalidad, la concurrencia y la competencia de alemanes, iiVgleses, etc. Otro asunto que 110 ha trascendido dé las columnas de los periódicos es el examen general de los responsables por la inolvidable tragedia del i. de Febrero. L as versiones acerca de los detalles son como fácilmente se comprende, contradictorias, y todo cuanto se saca ár relucir con tal motivo no satisface plenamente á la opinión, porque está fuera de duda que los conspiradores fueron muchos, 110 en reía; ción con el regicidio, sino respecto de la sublevación, que no llegó á estallar. Sigue, por tanto, aislado de la llamada revolución del 28 de Enero el atentado contra el rey D. Carlos y el príncipe L, uis Felipe, y así, se afirma la creencia de que éste fue meramente el acto de dos exaltados, nías que el resultado de una trama política, eii que todas las personas sensatas no tienen pizca de fe. i L PLEITO DE MACAO L, o que en un principio H o fue sino un caso sencillo de jurisdicción de aguas, amenaza convertirse ahora en lucha sALP 1 CADURAS DE L TRAGEDIA