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ABC. LUNES 31 DE MAYO DE 1909. EDICIÓN i. ¿PACi. 4, como no tenia diaero, robó unos clavos de pitorreo en el respetable público y general 1 La velada termino con un coro a cinco bronce para venderlos y comprar el cora- iluminación a giorno para poder ver termi- voces, con acompañamiento de piano, que mereció los aplausos de la concurrencia. zoncito dorado. Marchóse á un. pueblo de nar la fiesta. Cogidas, dos ó tres. Entre las damas que presenciaron la inte las cercanías á vender los clavos; pero naCorrida en Carabanchel, pavisosa y á las die quiso comprárselos. Se hizo de noche, y finas hierbas. Cogidas, nada más que una. resante velada, J recordamos las siguientes Princesa Pío de Saboya, duquesas de Al el desconsolado y triste aprendiz se perdió En Tetuáu, novillada desatrosa, bichos al en el bosque, no sabiendo encontrar el sen- corral, aburrimiento unánime. Un solo le- modóvar del Río, Lécera y Santo Mauro, marquesa de Squilache, Vadillo, Viesca dero que conducía á Viena. A lo lejos veía sionado. la luz de la casa de su. amo, pero no podía En la estación de las Delicias, corrida ex- viuda de Hoyos, Somosancho, Jura Real, acertar con el camino. traordinaria y fuera de abono. Se lidió nina Zugasti y Ahumada; condesas de RomanoRendido de fatiga, se ssntó, y en aquel res brava, desmandada al ser desembarca- nes, g, Torre Arias, Peñalver y Agrela, y señoras y señoritas de Canalejas, Moya, Samomento oyó que las campanas de San Es- da. Cogida, una, y grave, por más señas. teban daban las nueve, hora después de la A las ocho de la mañana terminó en la cristán, Pulido, Beistegui, Méndez Vigo, cual no se podía entrar en la ciudad sin pa- Audiencia el juicio del célebre proceso de Areces, Azcárraga, Silva y Mitjáns, Silva y gar la friolera de cuatro céntimos. levantó- Cabanillas. Nadie pidió la oreja para el Ju- Cavero, Saint- Aubin; Herrero, Frígoia, Tose maquinalmente para huir, mas en este rado, y el proceso fue echado al corral para losa Latour; Alcaide de Zafra, Santana, Orii la, Maltrana, Charrín, (Lázaro, Fernánde: mismo momento oyó que las puertas se ce- nueva lidia. rraban, produciendo un estrépito que resoNo hubo más que dos banquetes, que se Caro, Travesedo, Silva v Fernández de Henó á lo lejos y que le hizo arrodillarse para sepa: uno, en la Huerta, del Centro de Ins- nestrosa pedir ayuda al Todopoderoso. trucción Comercial, y el otro, en el Centro SECCIÓN LITERARIA Durante su oración, los clavos que había Gallego, sin m á s funestas consecuencias puesto sobre la tierra tomaron un color que los inevitables discursos. rojo luminoso, y pensando que Dios le casLos Ingenieros celebraron brillantementigaba por haber cometido un robo, levan- te la fiesta de su santo patrono. tóse horrorizado, y, sin saber cómo, se enLa política no salió ayer, por fortuaa, de contró delante del Stock imEisen, á las puer- los chiqueros. CucNTO, POR JEAN RAMEAU tas del pueblo. Sacó de su bolsillo un marSucesos salientes, dos suicidios, sin resII tillo, que siempre llevaba eonslgo, y em- peto al descanso dominical. Y continuó en el artículo 972: Si el tes pezó á clavar en el tronco de dicho árbol, Por la noche, calma chicha, ó, sí se quie- tamento se otorgase ante dos notarios, se uno tras otro, los clavos que había robado. re, que no se querrá, bochorno. dictará por el testador, y deberá ser escrito Al dar el último martillazo, las puertas del por uno de aquellos dos tal como le dicta el EN EL ESPAÑOL pueblo se abrieron y, en fin, pudo entrar en otorgante. -Si se trata de un solo notario, será asa de su amada. igualmente dictado por el testador w escri El día siguiente contó la aventura, y emto por aquél. pezaron á circular rumores por el pueblo de Marcial leía tranquilamente, sin equivo que el hada que desde muchos años antes earse, procurando dar un tono solemne á estaba encerrada en el árbol por medio de ¡rvespués de algunas suspensiones por c ¿u- sus palabras, como queriendo demostrai una cintura de hierro provista de una grue- sas imprevistas, se celebró anteanoche sa cerradura le había heclío hallar la salida en el teatro Español la velada líterario- mu- que se ocupaba del acto más trascendental del bosque y abierto las puertas del pueblo. sical del Centro Instructivo y Protector de de su existencia. tarde se presentó el no edia hora más Las autoridades del pueblo ofrecieron una ciegos. tario, acompañado de los cuatro testL suma muy elevada ai que abriera la cerraPresentaba la sala del teatro Español anidura de la cintura de hierro aplicada. alre- madísimo aspecto. Desde primera hora ocu- gos requeridos por el Código. Marcial lea en su hizo servir dedor del tronco del Estock im Eisen, 7 á pe- paron sus palcos la Reina Victoria, las in- recibió licor yaposento, que deseaba unas copas de anunció otorgar sar de todos los esfuerzos que muchos ce- fantas Isabel, María Teresa y Luis de Or- su postrera voluntad con arreglo á las dis- t rrajeros hicieron, ninguno consiguió dar li- leáns. bertad al hada prisionera. -Yo abriré ¡ase- Acompañaban á la Real familia la conde- posiciones de la ley. Los asistentes se sentaron en torno al es rradura- -dijo un día el joven aprendiz á su sa de Mirasol, la marquesa de Nájera y el cnbano, que se instaló en una mesa con su amo; -pero tenéis que darme vuestra hija conde del Grove. tintero y sus papeles. Marcial comenzó: por esposa El cerrajero consintió, y el En la mesa presidencial se seataron los Yo, el infrascrito, aprendiz abrió la cerrradara, en medio de señores conde de Peñalver, Pulido, Bejara- cial, por la gracia deJuan Francisco Mar Dios, propietario de los aplausos del público y de las autori- no, comisario regio del Colegio de Sordo- Cazebére, saludo á cuantos presencian este dades. mudos y Ciegos; Granell, director del mis- solemne acto. -Tú serás mi esposa- gritó, llorando de ale- mo; Canosa, Herrera y Palomo. El notario no pestañea al escuchar este gría, á Alatilde- y el día siguiente celebróComenzó la velada con la Ouverture, de fórmula arcaica, en desuso desde ios tiemse la boda, á la que todo el pueblo asistió, Freysehütz, para piano, armomum y quin- pos del Imperio. El testador prosiguió silti excepto el hada, que nadie la vio salir de su teto de cuerda, ejecutada por los socios de la menor vacilación: terrible prisión. la sección de Conjunto, y la fantasía sobre Lego á mi mujer Marcelina Labescoi Todavía hoy día muchos jóvenes aman- motivos de El barbero de Sevilla, para laúd y todos los bienes muebles que en propiedad tes que se hfllan en la misma situación del guitarra, que interpretaron admirablemen- me pertenecen, y además la cantidad de joven aprendiz antes de cumplir su pro- te los ciegos Sres. Lobo y González. 300 francos que se encontrará en los raiomesa, aprovechando las horas de la maA continuación leyó el Sr. Granell, direc- nes del armario. drugada, en que las ealles de Viena están tor del Colegio de Sordomudos y Ciegos, un Sedicente miró á los testigos, que asintiedesiertas, vienen al centro de la ciudad para admirable discurso que versó sobre La ron con un leve movimiento de cabeza. clavar un clavo en el tronco del Stock im i nueva personalidad del ciego. Lego á mi sobrino Julián Dartiguenabe Eisen, que es el adorno de la Stephansplatz, La obertura de Tannhámer y las poesías mi sasa denominada Cazebére en la auf el orgullo de la capital y la delicia de los de autores ciegos y dos números más de nací y en donde quiero morir. amantes de esta clase de leyendas, que se música fueron muy aplaudidos. Después de algunas otras disposiciones pierden en la noche del pasado... Leyó más tarde el Sr. Canora un trabajo sin importancia, Marcial pidió la pluma para titulado El ciego á través de laHisloria, que me firmar. Los testigos firmaron á su vez, y eV DANUBIO recio plácemes del auditorio. notario concluyó de dar al instrumento su Yíena, Mayo. En la segunda parte del programa fueron forma legal. muy celebradas La polonesa para banduDespidiéronse los circunstantes, asegurrias, laúdes y guitarras, algunos motivos rando jovialmente que Marcial tenía aún de Aida, la serenata La Alhambm y el jckeraños de vida saludable y tTaya un día el de San Fernando para Ma- zo, de Chopín, para piano, demostrando los muchossolo Marcial con su mujer tranquila. Quedó y su so drid y sus alrededores! El sol apretó interpretaron estas páginas mu- brino. como un condenado para mayor recreo de ciegos que unos consumados profesores. Cf dos y media. El canto los que festejaron al Rey santo y guardaron sicales ser La señorita Valdivia y el Sr. Torres, ac- ran lasanunciaba lejanamente de los galíos la fiesta dominical. tores del teatro Romea y Español, respecti- se acercaba. Los habitantes deque el día Cazebére Los trenes f nerón á Araujuez atestados de recitaron con acostumbrada gente para asistir á la corrida y ver á Bom- vamente, algunas poesías su autores ciegos. deeidieron acostarse y descansar de los azamaestría de res de la noche. Pero, instantes después, bita y Machaco, únicos hoy día para la Muy interesantes los atracción de forasteros en Aranjuez y res Zozaya y Pulido discursos deque seño- Marcelina y Julián volvieron á su alarma; acerca de lo quie- el desgraciado Marcial, al entrar en su hadonde se presenten. lío perdieron el tiem- renlos ciegos y de jla significación y alcanbitación, abrió los brazos y cayó como inerpo ni el calor los expedicionarios. de la velada. En la plaza de Madrid hubo corrida de ceCuando ambos señores terminaron de leer te sobre las baldosas. Marcelina prorrumpió en llanto de deses competencia con aquélla. Ocho miuras muy H ó Entre los dos conduieron á su lemiuras, mucho pánico en las filas, mucho sus discursos, fueron objeto de cp ovaciones. EL INCENDIO DE CAZEBÉRE LA VELADA DE LOS CIEGOS MADRID AL DÍA