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A B C S Á B A D O 29 D E MAYO D E 1909. EDICIÓN t. P A G tes con dos y hasta tres ceros, porque el yiento hacía volar mucho á los pájaros y se tiró bastante mal. En las tiradas de ayer ganó la copa del ran Premio D. Félix Urcola. tar sino en cruceros difíciles, como los de Marruecos, varios de les que hemos vendido á potencias extranjeras han probado sus cualidades de resistencia y ofensivas en tiempo de guerra, cual el Cesarevüch en la ruso- japonesa. Extrañó el Sr. Guillain que sólo en Francia la metalurgia nacional encuentre detractores. Nuestra industriadijo- -no ha desmerecido la confianza del país, pues ejecutó siempre á conciencia los programas trazados. No hay que extraviar la opinión pública abultando incidentes nimios, que ocurren á diario también en los demás países. Rogamos que por imputaciones tan falsas como temerarias no se haga perder á Francia la fe en los productos de la industria nacional, ni á ésta la situación privilegiada que conquistó entre todas. Pero tengo la seguridad de que pronto se desecharán las calumnias que nuestros competidores han explotado contra nosotros, y que nuestra indiu tria metalúrgica y constructora seguirá ocupando en el mundo su merecido rango. Estas declaraciones fueron aplaudidísimas. breve la Corte de Madrid y cerrarse en se guida las Cortes. La marquesa de Squilache marchará proa, to á La Granja. Los condes de Vnana y los de Caudilla; saldrán para San Sebastián en la primera quincena de Junio. Decididamente entramos eia el principia del fin de la temporada. HANS SÍ 5 CC 1O N LITERARIA NOTAS DE ARTE jpl Museo. Desde el próximo martes, i. de Junio, las horas de visitar el Museo Nacional de Pintura y Escultura serán de ocho á una los días laborables y de diez á una los festivos. Desde esta misma fecha la entrada al MuSeo costará una peseta, excepto los domi gos y jueves, que será gratuita. l a Exposición. Hoy, primer sábado musical, á las cuatro de la tarde, habrá concierto en la Exposición de Bellas Artes, en el que tomará parte el notable profesor de flauta D. Francisco González. El precio de la entrada es el de diario- -cincuenta céntimos de peseta, -siendo el oncierto gratuito para los visitantes. LA ENCINA DESGAJADA CUENTO CAMPESINO, POR JEAN RAMEAU III Y ÚI TIMO B annefranque se descubrió piadosamente tomó á su hijo en brazos y, pronunciando una oración, lo introdujo en la hendedura de la encina. Como apenas cabía, despertó el muchacho con el frotamiento, pero no lloró; miró á su padre con cierta sorpresa y reanudó su conversación con la luna Lannefranque estaba emocionado. fXecíamos ayer... que los mendigos, que CRÓNICAS- ¡Anda, chiquillo! -dijo cuando el cuerpo gracias á la pasividad de las autoridade Mauricio pasó por la hendedura; -ya des madrileñas asaltan á los transeúntes, MADRILEÑAS molestándoles con sus pretensiones, adop- p n la suntuosa residencia de la marquesa verás cómo sanas. nuevo á fin Y lo acostó de sin tan ya el procedimiento de la amenaza y de de Sqmlache se verificó anoche un tardanza la herida del árbol. de cuidar del Con lodo la agresión. banquete al que asistieron, con la ilustre pantano vcc no cubrió las fibras desgarraA los datos que hemos publicado y que dama dueña de la casa, los embajadores de das, y ató el tronco. Temblábanle las manos seguiremos publicando, porque á diario se Francia y Alemania, que se sentaban, res- al hacer esta delicada operación; en los ojos repiten, tenemos que agregar el siguiente, pectivamente, á su derecha y ásu izquierda. tenía la expresión de la plegaria muda, que ocurrido ayer: Enfrente de la marquesa de Squilache se dirigía á la tierra en demanda de jugos feAyer, á las seis de la tarde, marchaban hallaba el duque de Villahermosa y de Gra- cundos para las raíces del árbol, del árbol dos señoras por la calle de Hortaleza. Al nada, entre Mme. Revoil y la condesa de mutilado, y al cielo para que alimentase lag llegar á la calle de la Florida se las acercó Tattenbach. hojas, á fin de que la muerte no hiriese ni á un pobre que llevaba un chiquillo en brazos Los demás invitados eran el capitán ge- la encina desgajada ni al niño raquítico. y otro de la mano, ambos sucios y desmi- neral marqués de Estella, el caballerizo ma- -Sanarás- -decía, -y estas palabras se rriados. yor de S. M. el Rey y la marquesa de Via- dirigían al árbol y al chicuelo. El pobre pidió á las señoras una limosna, na, el conde y la condesa de Heredia- SpíAl acabar, Lannefrauque sintió un raido señoras le contestaron: Dios le am- nola, la marquesa viuda de Hoyos, el mar- extraño que salía del prado. pare. qués y la marquesa de Valdeiglesias, el- -Me han visto, tal vez. Alguien anda Entonces el pobre las dijo cuantas picar- marqués y la marquesa de Bayamo, el du- por allí. días se le vinieron á la boca y hasta prome- que y la duquesa de Hornactuuelos, el ilusExploró las tinieblas; pero no víó nada. tió degollarlas, como si esto fuera la cosa tre académico déla Historia Sr. Fernández Entonces cogió en brazos á su hijo, que más natural del mundo. de Béthéncourt, el príncipe de Lippe, don dormía, y se alejó rápidamente, temeroso- Cuando las señoras, verdaderamente asus- Alberto Sedaño y D. Antonio de Hoyos. hasta del ruido que hacían sus pasos en los tadas por la actitud amenazadora del poDespués de la comida, que fue servida con matorrales. bre, buscaban con miradas ansiosas un la esplendidez y buen gusto proverbial en El niño mejoraba y la encina 110 languiguardia que las sacase de aquel mal paso, casa de la marquesa de Squilache, se orga- decía. Todos los domingos, el padre de Maupero que, naturalmente, no parecía por nin- nizaron animadas partidas de bndge y de ricio visitaba la encina y cubría de estiércol guna parte, un caballero que á la sazón pa- tresillo. sus cicatrices, amontonaba tierra vegetal gaba por allí salió á su defensa enarbolando A Vapies diner acudieron, entre otros invi- junto al tronco y mataba las hormigas que l in respetable bastón, que impuso respeto al tados, las duquesas de Nájera y de Noble subían por la corteza, para que prosperase, desvergonzado pobre. jas, la condesa de Pardo Bazán (que tanto para que viviese mucho tiempo el árbol ha trabajado con la marquesa de Squilache querido, cuya suerte estaba unida á la hasta lograr que se votase por las Cortes del niño. UN BANQUETE una pensión á la viuda del inmortal poeEn Agosto, Mauricio se indispuso, Laná ver Y UN DISCURSO ta Zorrilla) lossucondes de Vilana y los de nefranque, inquieto, fue tronco. la encina y gentil hija la señorita ds encontró rozaduras en el El corazón E l banquete anual del Comité des Forges Caudilla, con de France y de las Cámaras sindicales Chaves; la señorita de Hoces, hija de los del padre se sintió oprimido. ¿Quién ha hecho esto y con qué fin? -del material de ferrocarriles, construcción duques de Hornachuelos, y su hermano, un naval y guerra, presidido por Mr. Guillain, muchacho inteligentísimo, de quince años, se preguntó Lannefranque. Tuvo presentimientos dolorosos. ¡Si moría ex ministro, y por Mr. Widmann, celebróse que lucía por vez primera el uniforme de la anteayer en el Palais d Orsay, concurriendo Academia de Infantería, donde acaba de in- la encina... Pasaron dos días, Mauricio no mejoraba y Lannefranque, fue otra vez al Mrs. Scheneider (Le Creusot) Delawnay- gresar con un brillante ejercicio. También estaban los marqueses de Atarfe bosque. Encontró una nueva incisión en el Belleville, De Wendel, Xavier Reille, León Lévy, DeF eycinet, Feírand, etc. Después y la señora de AUendesalazar con sus hijas, tronco del árbol: se puso pálido y recordó el de felicitar á los miembros del Sindicato D. Martín Rosales y su esposa, el jefe de la ruido que había oído la noche de la opepor su espíritu de solidaridad ante las difi- Casa Militar de S. M. el Rey y la condesa ración. -Alguien me ha visto seguramente- -pencultades con que tropieza la industria na- del Serrallo, la marquesa de la Coquilla, los cional, el presidente, Mr. Guillain, recordó marqueses de Marín, los señores de Mazorra só, -alguien que me odia y que quiere la cuan ligados están los intereses de la clase y sus hijas, las señoritas de Pineda, Mén- muerte de mi hijo. ¡Miserable! Volvió á su casa, se echó al hombro su obrera al funcionamiento normal de un gru- dez Vigo, Quiroga y Pardo Bazán, los señopo de industrias que asegura directamente res Zúñiga (D. Luis) Castell (D. Ángel Ma- fusil y se ocultó detrás de un bordo. A diez la existencia de más de 200.000 trabajado- ría) Almagro y Sanmartín, Retortillo y Mac- pasos de la encina permaneció toda la nores y qsie d de varios años han contribuido pherson, Casal, general Loigorry, el magis- che en aquel sitio, cuyo silencio sólo turbaen totalidad ó en mayor parte á la reconsti- trado Sr. Cruda! el senador Sr. Ibarra y el ba el canto monótono de las íauas. No obstante, la noche siguiente volvió á tución del material de guerra de España, secretario de Embajada D. Santiago Ménsu espionaje. Bulgaria, ¿Servia, Méjico y Grecia. Si los dez Vigo. A poco de estar allí en acecho, coa el fctComo es natural, en las conversaciones se buques de guerra franceses construidos en nuestros astilleros- -agregó- -no han tenido tocó ya la nota del veraneo, que este año ha sil sobre las piernas, oyó un ruido entie la todavía ocasión de acreditar su valor milí- de comenzar antes que otros, por salir en maleza. Puso atención; era un ruido ligero. LO 3 POBRES...