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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFO Y TELEFONO mimjk mam EL PRINCIPE GUILLERMO DE PRUS 1 A, HIJO PRIMOGÉNITO DEL KRONPR 1 NZ DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL bL PkiNCiPE FbñfckicO, SEGUNDO HIJO DEL KRONPR 1 NZ influjo de que gozara en los salones, pero en cambio se ha ganado el corazón del pueblo. Y el pueblo aquí es militarista por encima de todas las cosas. Se entusiasma con sus soldados, y cada vez que hay una ceremonia, uua parada ó un desfile, allá va la multitud á emborracharse de gloria y á lanzar al viento ¡hod ¡hoc! formidables, como si aquellas tropas acabaran de ganar una batalla y volvieran victoriosas. ¡Oh! I a familia imperial conoce bien el flaco de su pueblo, y la Kaiserin Augusta Victoria no conquistó mayores ovaciones que cuando se presentaba á caballo en el campo de Tempelhof vestida de coronel de Granaderos y revistaba su regimiento saludándole con el clásico: ¡Guíen Morgen, Grenadieren! A B C EN BERLÍN T ODCS MILITARES Berlín se aristocratiza, es cierto, perc el pueblo continúa agarrado á sus tradicio nes, con gran contento del Kaiser y del Gobierno. El pueblo no lia dejado de admirai á sus soldados ni se causa de contemplar á los oficiales que pasean las calles de la capital. L, a alta sociedad berlinesa es Ja que, va dando poco apoco de lado al elemento militar, que antaño reinaba en los salones aristocráticos. L, as grandes damas comienzan á echar de menos el espnt, quieren los encantos de la conversación y huyen de los brillantes oficiales alemanes, á los que tanto- aman, porque no saben hablar más que de las cosas de su oficio: del cuartel, de las maniobras, de las guardias... Verdaderamente esta conversación no debe tener grandes encantos para una mujer; pero... ¿por qué la prefirieron antes? Ahora estos oficiales se ven postergados en el corazón de las damas berlinesas, que procuran llevar á sus tes, á sus comidas y á sus saraos á escritores, músicos y artistas. Iva aristocracia de Berlín, pasado el sarampión militarista, comienza á sufrir la escarlatina del intélectualismo. Esto matará aquéllo, y después, quién sabe lo que vendrá. Al mismo tiempo, los oficiales alemanes parece que lo han conocido y se democratizan. Hace cinco años no miraban á nadie, ni alternaban con la plebe; reventando de orgullo, llenaban la calle con su presencia; no entraban en los cafés baratos, ni en los reslottranls de poco más ó menos, ni monta- ARR 1 BA, LA PRINCESA CECILIA, JEFE DEL REGIMIENTO DE DRAGONES DE FEDERICO III. ABAJO, EL KRONPR 1 NZ CON UNIFORME DE CORACERO DE LA GUARDIA Por eso la princesa Cecilia, la futura Emban en un ómnibus, ni viajaban en tercera... peratriz alemana, ha querido imitar á su El oficial era un dios... augusta suegra, y días pasados tomó poseMiradlos ahora... So. n los mismos, iududa- sión de su cargo de coronel del regimiento blemente, son los mismos oficiales pulcros, de Dragones de Federico III, con lo cual ha atildados, elegantísimos, pero más huma- acabado de conquistar al pueblo alemán. nos... Sonríen á las mujeres al pasar; si os Aquí todos son militares... El primogénito tropiezan en la calle. se apresuran á pediros vdel Kronprinz ya monta á caballo y correperdón; se los ve por todas partes, en el tea en una jaca por el parque de Potsdam. café, en el tranvía, en los restaurants modes- Dentro de poco meterán al angelito en un tos... Hace ocho días montaron en Dresde aniforme y le llevarán á cualquier cuartel á ea el mismo vagón de tercera que me con- pasar revista. Y el otro pequeñuelo, el seducía á mí diez ó doce oficiales de la Guar- gundo nieto del Kaiser, que apenas- le han dia, que reían y bromeaban y hablaban de destetado, no monta todavía de verdad, pero ¡o corto del trayecto hasta Berlín- -dos ho- los primeros juguetes que le han comprado ras y tres cuartos- -y de que no valía la pena han sido- un caballo de cartón y una bandede comprar billete de segunda clase. Y esto rola con las armas del imperio... Hay que lo decían en alta voz para que los oyéramos militarizarse desde chiquitín... nosotros, como es natural. Pero hicieron el Pero las damas aristocráticas se apartas viaje en tercera. del Ejército y no miran ya como antes á los El pueblo alemán ama ahora más á sus oficiales ni se entusiasman con los eleganoíiciales que antes, porque antes los temía tes uniformes entallados. Ahora las gusta y ahora los quiere. El oficial ha perdido el más un tío melenudo que haga locuras con