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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFO Y TELÉFONO) g f DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO t Y TELEFONO Mim FIESTAS EN CÓRDOBA Fot, Aiont. ih LA REINA DE LOS JUEGOS FLORALES Y SU CORTE DE AMOR DURANTE LA SOLEMNIDAD LITERARIA DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN BERLÍN 1 AS MEMORIAS Sarah Bernhardt y L, oie Fuller han esDE LOS CÓMICOS c r i t? s u g M e n l o r i a s Mad. Tlienar (de la Comedia Francesa) viene llenando desde hace mucho tiempo un folletón con sus jRecuerdos en la Reyue des Denx Mondes, y ahora Tomás Salvini, el famoso trágico italiano, al cumplir sus ochenta años, celebra sus bodas de oro y se retira para escribir también las Memorias de su vida. Por regla general, los cómicos no suelen ser sinceros. Esto no tiene nada de particular, porque, acostumbrados á pasarse la vida mintiendo, no puede exigírseles que al final digan la verdad. ¡L, a verdad! ¿L. a han conocido los cómicos alguna vez? L, as Memorias de los cómicos son casi siempre aburridas, porque se reducen al relato torpemente hecho de unas cuantas anécdotas, graciosas pero viejas, en las que todos ellos se reparten el papel de protagonista, y á los autobombos, que se dan con una modestia verdaderamente conmovedora. Y esto es poco interesante. 1 J n actor berlinés, Franz Tewele, se ha re tirado de la escena estos días, cumplidos cincuenta años de vida teatral, y ha publicado un libro que no puede ser califi- UN CRIMEN ESPANTOSO MURCIA. DIEGO RIZO Y SU HIJA, A LA CUAL MATO DE 6 PUÑALADAS, DESPUÉS DE HERIR 29 VECES A SU MUJER CON LA MISMA ARMA EN UN RAPTO DE LOCURA QUE TERMINO CON EL SUICIDIO DEL CRIMINAL Fot. Miralles caao ue Memorias, porque más bien es ua resumen de su trabajo en ese lapso de tiempo, un balance cuidadosamente hecho, en vista de las anotaciones registradas en un libro día por día Hay, naturalmente, alguna anécdota. Por ejemplo, Tewele nos refiere que en su larga carrera artística sólo una vez hizo de rey. Era en una comedia titulada Purpur und Tremer, en la cual tenía que interpretar el papel de Bela, el Ciego el famoso monarca iiúngaro. L. a comedia marchaba perfectamente la noche del estreno, y el público, muy emocionado, habíase interesado desde el principio, entrando de lleno en el asunto. En el segundo acto, durante una íiesta que se celebraba en Palacio, Tewele advirtió que el manto de la reina se había enganchado en un clavo de las gradas del trono, y aunque la actriz hacía disimuladamente los mayores esfuerzos, no podía desprenderle. Tewele, entonces, galante y servicial, apresuróse á ayudarla, y acercándose al sitio donde se encontraba la Reina se puso á desenredar los flecos del manto cuidadosamente para desprenderlos del clavo que los sujetaba. Hallábase muy entretenido en aquella operación, cuando de repente escuchó la voz de bajo profundo del regisseur, que desde la primera caja le gritaba indignado: ¡Pero, pedazo de animal... ¿Qué está usted haciendo? ¿No ve usted que es usted ciego?