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A B C MIÉRCOLES 26 DE MAYO DE J 909. EDICIÓN 1. PAG. hallándose en tal sitio, y sobre las ultimas horas de aquella noche, la procesada María del Pilar sujetó por el cuello á su referida hija, Isabel Pastor y Nácher, y cogiéndola fuertemente para impedir que gritara ó llorase la golpeó varias veces contra el suelo, habiendo esto mismo la procesada Francisca, produciendo una y otra á la niña Isabel diferentes lesiones en la cabeza que le ocasionaron la muerte instantáneamente, la cual fue simultánea á la asfixia, por compresión manual. Acto continuo, Francisca cogió por las exi 1 emidades inferiores á la niña, y en esa p lición, y hallándose boca abajo el cuerpo de ia misma, la llevó arrastrando contra el suelo hasta una zanja que por allí hdbía, produciendo á la niña numerosas erosiones y contusiones en el pecho y vientre, mtentanao ocultar el cadáver en un tubo de hierro que en aquélla existía, y no pudiendo conseguirlo, lo dejó abandonado en la zanja referida. Los hechos expuestos constituyen, ajuicio del fiscal, un delito de parricidio por lo que á Pilar Nácher se refiere, y otro de asesinato, del cual es autora la Francisca. Estima para ambas la concurrencia de algunas circunstancias de agravación. I as defensas. t, a de Pilar, encomendada al Sr. Cabrera, alégala eximente de locura. Iíi Sr. Laguillo, patrono de Francisca, entiende que ésta es sólo encubridora de un delito de parricidio. C l juicio. Comenzó ayer, como hemos dicho, en la Sección tercera, que preside el Sr. Marti Correa. Lleva la voz del Ministerio público el üustiado fiscal Sr. Laliga, quien con la habilidad que le distingue interrogó en primer término á la procesada María del Pilar Nácher. Esta, que es una mujer de unos veintitrés á veinticuatro años, de fisonomía vulgar y nada simpática, refirió sus relaciones con un sujeto llamado Cesáreo Pastor, relaciociones de las cuales tuvo una hija, la niña Isabel, cuya muerte determinó este proceso. Añadió que el día de autos tuvo una reyerta con Cesáreo, y como éste la asegurara que no volvería á hablarla más, ella cogió á su hija y se dirigió á un tejar pióximo, donde encontró á Francisca Benito. Fiscal. ¿La invitó á usted Francisca á pasar la noche en su choza? Propesada. -Sí, señor; me invitó, y yo acepté; pero como era temprano, fuimos juntas á la taberna del Sr. Zacarías, y allí estuvimos largo rato. F. ¿Cenaron ustedes allí? P. -Sí, señor; cenamos 10 céntimos de pa. atas, 10 de ubre y otros 10 de chicharros. Bebimos también vino, y cuando terminarnos nos dirigirnos nuevamente á la choza de Francisca. F. ¿Resolvieron ustedes en el camino asesinar á la niña Isabel? P. -No recuerdo. El fiscal pide que se lea la declaración en ia cual hizo aquella afirmación de un modo erminante. El Sr. Laliga dirige después otras preguntas á Pilar para que ésta refiera cómo realizó su horrendo crimen; pero la procesada contesta invariablemente: No me acuerdo En vista de tal falta de memoria, ruega el representante de la ley al Tribunal que se dé lectura de otra declaración en la que la desnaturalizada madre relató minuciosamente su delito. Su defensor la interroga acerca del género de vida que llevaba, alimentos que acostumbraba á tornar y antecedentes de familia, enterándonos por esto de que Pilar ganaba poco, comía mal y era hija de una loca. La procesada, que es bastante sorda, da de vez en cuando unos suspiros capaces de enternecer á una piedra. El público que presencia el acto, y que insultó y motejó á Pilar al entrar en la Audiencia, da frecuentes pruebas durante la declaración de la hostilidad que hacia la Nácher siente. El fiscal se coavetice de qne los raédicos han interrogado á Pilar acerca de sus antecedentes de familia, y hace que los Sres. Samaniego y Alonso Martínez repitan que la procesada no es loca, ni alcohólica, ni tiene estigma alguno de degeneración. T rueba testifical, Tras un descanso de quince minutos, francisca Benito. Viste, como Pilar, modestamente, pero comiénzala prueba testifical, siendo examinados nueve testigos, entre otros D. Adolfo tiene un aspecto menos repulsivo. A preguntas del presidente asegura con- Vallejo, teniente de Seguridad; el dueño del establecimiento donde comieron las dos mutar veintiocho años de edad. Con gran aplomo y serenidad refiere su jeres antes de irse á la choza, el dueño del encuentro con la Nácher y cuanto ésta la tejar donde trabajaba Francisca y Cesáreo dijo acerca del disgusto que tuviera con Pastor, padre de la víctima. El teniente Sr. Vallejo afirmó que al preCesáreo. Confirma que comieron y bebieron en una sentarse la amiga de Pilar á pedir auxilio taberna, é igualmente su regreso á la choza, en el puesto de Vigilancia hízolo contando donde se proponían pasar la noche de que cuatro hombres acababan de robar una criatura de la choza de la Nácher, y que autos. Niega que propusiera á Pilar el crimen después reconoció que tal versión era un que realizó, y no sabe por qué mataría embusLe. aquélla á la niña Isabel. El tabernero dijo que oyó decir á Pilar, estando en su establecimiento: Tengo veinFiscal. ¿Presenció usted el crimen? Procesada. -No. señor; llegamos á la cno- tidós años; pero sabe Dios donde cumpliré za, nos acostamos ambas, y, como habíamos los veintitrés El dueño del tejar dio malos antecedentes bebido bastante, nos quedamos dormidas. De pronto me desperté, porque sentí un gol- de la conducta de Francisca, pues ésta, por pe en los pies, y al incorporarme para ave- lo visto, acostumbraba á emborracharse. riguar la causa, oí á Pilar que decía: AcaY Cesáreo Pastor confirmó que el día de bo de matar á la niña; cógela y llévala fue- autos reprendió á Pilar porque ésta había ra, porque si no somos perdidas. pedido dos pesetas á un industrial sin su consentimiento; paro regó que la hubiera F. ¿Arrastró usted á la niña Isabel? P. -No, señor; la llevé en brazos. (Ru- amenazado con separarse de ella. Respecto á la conducta de la procesada, mores. F. ¿Dejó usted el cuerpo de la criatura dijo que era buena, pues durante el tiempo que con él vivió Pilar fue formal y trabajaen una zanja? dora. P. -Sí, señor. Hoy continuará la vista de esta causad F. -Y después, ¿qué hizo usted? P. -Fui á pedir auxilio al dueño del tejar, pues se halla señalada pajra cuatro áí? y como no lo encostré, me dirigí al puesto de Vigilancia. A otras preguntas del Sr. Laliga contesta L CRIMEN DE Ayer continuó este jui que no recuerda lo que ocurrió porque esta- -r trt o i m- tí ¿v rrGtoriTíia sm que consiguieba trastornada. CABANILLAS ra la segunda sesión Jt Fiscal. ¿Supo usted, sin embargo, conducir ala autoridad á la zanja donde estaba el teresar al público. La Rebolla, Pedro Serrano, Restitato 3 Tecadáver? Procesada. -Si, señor, porque como lo ha- resa Martín y Juana Sarrachategui negaron haber cometido el doble crimen que las acubía llevado yo niistna... Ignora si la madre de Pilar ha estado saciones les imputan, justificando las declaloca, é igualmente si ésta acostumbraba á raciones que en contrario prestaron con los malos tratos que recibiere emborracharse. Fiscal. ¿Y usted se embriagaba con fre- i En esto de los tormentos hubo entre IOÍ procesados unanimidad completa, p e; tocuencia? Procesada. -Me gusta el vino, pero no dos se lamentaron de que para conseguir me emborracho, aunque algunas veces me que hicieran determinadas revelaciones se les golpeara sin piedad. alegre... (R; sas. El marido de la Reholla añadió que muA preguntas de los defensores determina la cantidad de vino que bebió en compañía chas de las lesiones que le infirió el jefe de de Pilar, é insiste en que el crimen lo reali- la prisión de Torrelaguna le fueron curadas zó la Nácher sin decirle á ella ni una sola en la cárcel de Madrid, y en vista de tal afirmación pidió el letrado Sr. Moróte que palabra. se librara un mandamiento á la misma para justificar la veracidad del hecho prueba pericial. La Sala acordó que se citara al médico de Los Sres. Samaniego y Alonso Martí- la cárcel nez, médicos forenses que practicaron la Terminada la declaración de los procesa autopsia del cadáver, describen las lesiones dos, informaron los forenses D. Juan Bau y erosiones que aquél presentaba, afirman- tista Herrero y el Sr. Val y Abreu, descrido en conclusión que los golpes que Pilar biendo aquél la forma en que fueron muerdio á su desdichada hija eran mortales de tos Romero y su esposa, y refiriéndose esnecesidad, si bien la criatura murió por es- pecialmente el último á la enfermedad que, trangulación, quizá por haberse apelado á al parecer, determinó el fallecimiento del 1 ésta como supremo recurso. procesado García Pellejero. El letrado de la Nácher hace á continuaEl Sr. Val habló también de las lesiones ción algunas preguntas al Sr. Samaniego que aquél presentaba, y con este motivo respecto al estado mental de su patrocina- extendióse en largas- consideraciones acerca da, y el facultativo afirma que Pilar no está de la influencia que en su muerte pudieran loca ni es tampoco una alcohólica haber ejercido. Defensor. ¿Pero no han observado ustePor último, comparecieron dos testigos, des en ella estigmas de degeneración? uno de ellos el juez municipal de CabaniPerito. -Ninguno. llas, quien declaró que los procesados le El defensor obstinase en averiguar el por confesaron diferentes veces su delito, y se qué de cuantas explicaciones va dando el suspendió la sesión á las ocho de la noche. perito, y esto, unido á otras preguntas sia La jornada en las Salesas faé de prueba, finalidad visible, hace que decaiga el interés N PASANTE del juicio extraordinariamente. E tltirtlfliailHin KII IT u n mnnmnf nnnt winrai wn m