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A B C MARTESaS DE MAYO DE 1909, EDICIÓN i. PAG. Oexto. Un gran tipo de toro, castaño y coa fie y el séquito de Su Majestad. Los rnariGtlOB ingleses, que ocapan las gradas frente dos velas como agujas. ral palco regio, saludan al Monarca con esAl entrar en pelea descubre su mansetruendoso burras, dumbre Bienvenida le da varios lances para fijarlo. 2 Mazzantini, que está en un palco, es saEn cinco varas tomadas por la res, sin reludado con aplausos. v cargar, despanzurra dos pencos I a plaza está llena. Vicente cae ante la cara al hacer un quii Se lidian toros de Santa Coloma, por Vicente Pastor, Cocherito de Bilbao y Bien- te; pero el toro no quiso molestarle. Los rehileteros salieron mal de su comevenida. y Bienvenida fiesta primero. Rabón, negro. De tanda. Varillas tido, buena faena deacaba la que se haciendo una muleta, aplaude, -y Cantaritos. El biclio acepta con voluntad cinco varas, seguida de dos pinchazos y una buena esfenece un jaco. Bienvenida se adorna en tocada. LUNES, 1 4 8 N. Sjuites, Morenito y Pepín cumplen en el segundo p n la Alameda. Desde la plaza de toros el Rey, acomtercio. Vicente Pastor encuentra al toro aploma- pañado por los Sres. Maura y Ferrándiz, se do. Hace con el trapo una faena inteligente dirigió directamente al paseo de la Alamey atiza un gran volapié. (Ovación, oreja y da, en donde se unió al desfile de coches. Allí fue objeto de nuevas aclamaciones de tegalo del Rey. f haneíelo se llama el segundo y es negro y entusiasmo. de las personas que iban en La mayoría entrepelao. carruajes llevaban ramos de Cocherito intenta veroniquear, pero el los se atrevieron á arrojarlos por flores; pero no terminante toro se queda. prescripción gubernativa. 1 Monerri, al meter la puya, marra y cae al A las á descubierto. En este y en otros quites se general. siete y media regresódella Capitanía En todas las calles trayecto la hacen aplaudir los matadores. de tal, que El toro, aun cuando se muestra Dlando al afluenciatenía público era al paso, el coche que andar siempre hierro, toma cinco varas, por dos tumbos y del Rey entre vivas y aplausos atronadores tres arres difuntos. Vito deja un par bueno, y repite en su turno con otro de la misma calidad. Armie egreso á Madrid. Jlita prende uno regular. A las ocho menos cuarto salió el Rey A Cochero, de azul y oro, comienza la faena de Jg Capitanía generad vistiendo el unifor ¿iraliente, pero embarullado. me de general de Infantería, en coche desK Deja una estocada delantera y atravesada. cubierto, acompañado de los Sres. Maura y Un intento de descaballo, saliendo acosa- Ferrándiz, precedido por el gobernador y do y desarmado. Otro, y acierta. seguido por el alcalde. (Algunas palmas. Detrás iban los ayudantes y el elemento Tercero. Lagartijo, cárdeno. Tardo en acep- palatino Las calles del trayecto estaban llenísimas tar, aguanta cinco cañazos, mata dos de gente; los balcones, adornados con colpencos y derriba á un caballero. p gaduras y banderas, atestados de mujeres t El Veneno se distingue en la Su rte. Un que aplaudían frenéticas y agitaban pañuepuyazo suyo es aplaudidísimo. Los maestros, un tanto apáticos durante los con su revoloteo de palomas blancas. Desde la Capitanía á la estación la ovación el primer tercio. Al son de la música coge los palillos de se sucedió seguida, constante, sin solución jlujo Bienvenida. Después de adornos y ju- alguna de continuidad. El Rey, de pie en el gueteos deja un gran par, cuarteando, á toro coche, visiblemente emocionado, cuadrado militarmente, saludaba con ambas manos. Y parado. Repite con otro de poder a poder, magní los vivas se sucedían, y las aclamaciones se atrepellaban, y el aplauso cerrado, unánime, lico. Y ya entrer aa o, remata ella suerte con tableteaba de extremo á extremo de la mjie como un redoble colosal. otro al cuarteo, muy hábil. En los andenes de la estación no se po (Palmas á granel. Luego coge los trastos, brinda hincado día dar un paso, Allí estaba cuanto en Yade rodillas, pasa con vista, y, cuadrado ya ljncia existe de prestigioso y de notable; los forasteros ilustres que vinieron atraídos el toro, señala un pinchazo malo. Más pases para uw estocada baja y de- por la visita del Monarca y el esplendor de los festejos; auloridades civiles y militares, lantera. jurídicas y eclesiásticas; Centros, Corpora (Sile- icio. ciones, Sociedades, maestrantes, grandes de p 1 cuarto. Negro, de nombre Sanguijttelo. España, aristócratas y artistas, diputados y Muy bianducho y topón como una senadores; ios embajadores de Inglaterra y cabra. Francia, los almirantes de los buques, con A regañadientes se deja teaí- xv cuatro ve- sus ayudantes; el Cuerpo consular en pleno, ces el cuero. No hay porrazos u. caballici- y, destacándose del elemento mascul n da dios. Bienvenida es aplaudido en un quite. los uniformes y de los negros trajes ae etiAranguito parea por lo mediano y Pepín queta, un conjunto enorme de señoras, tocumple bien. das las señoras que asistieron horas antes Vicente Pastor brinda á Mazzantini. á la corrida, prendida aún en el pelo la manLa faena de muleta es sobria. Entrando tilla blanca y en el pecho los ramos de clabien, agarra una estocada algo descolgada, veles. que basta. El Rey se detuvo un momento en los andenes. Habló en francés con el almirante uinto. Bombita, negro. Q (Se sirve al Rey un pequeño lunch? Lefebre, y en castellano con el alcalde, los Cocherito torea de frente por detrás. (Pal- maestrantes y los individuos del Comité de mas. la Exposición, á quienes reiteró una vez Pastor y Bienvenida rivalizan en quites. más la enhorabuena. Cinco varas, dos caídas y un jaco exániSeguidamente subió al coche y se asomó me, y pasamos á lo otro. á la ventanilla. Cocherito toma los palos, pero lejos de luLa ovación se reprodujo formidable, escirse hace una faena desastrosa. truendosa. Los vivas al Rey se mezclaban Se resarce con la muleta, haciendo un tra- con vivas á la Riña Victoria y al príncipe bajo de maestro; pincha muy bien, pero sin de Asturias. Su Majestad tendiólas manos efecto; repite con media, y al primer intento al gobernador y al alealde, y les dijo muy descabella. conmovido; LUNES, 24, ION. Gracias. Muchas gracias. Hasta la vista. Volveré. Y el tren partió entre aplausos atronadores. Con el Soberano van en el tren, además del presidente del Consejo, del ministro de Marina y personas del séquito, el presidente del Comité de la Exposición, Sr. Trenor, y varios diputados y senadores. I f na desgraeia. Al entrar esta tarde ei coche que conducía al Rey en la plaza de toros, la. enorme afluencia de público que se agolpaba para contemplar de cerca al Soberano fue cau 1311 de un sensible accidente. Las fuerzas de Policía y Guardia civil habían podido contener á costa de grandísimos esfuerzos la avalancha que se venía encima; pero en cuanto el coche real hubo pasado, toda la masa de peatones, coches, automóviles, tartanas, se atrepellaron á una vez para llegar cuanto antes á la plaza. En medio de este horriblo barullo, un muchacho de veinte años, llamado Jaime Santonja, empleado en el Cinematógrafo Moderno, cayó al suelo. Los que iban tras él le pisotearon, empujados por los que venían detrás, y la rueda de un coche le pasó por encima del vientre. El muchacho perdió el sentido. Unos guardias le recogieron y en una tartana le condujeron á la Casa de Socorro. Afortunadamente, no presentaba herida alguna; sólo tenía algunas contusiones y un magullamiento general, que, afortunadamente, tampoco ofrecía gravedad p l presidente en la Exposición, Como anticipé en uno de mis anteriores despachos, el Sr. Maura estuvo esta mañana largo rato en la Exposición, especialmente en el palacio de Bellas Artes, admirando la escuela valenciana. Por cierto que como no era hora de visitas y el portero no le conocía, se negó en absoluto á franquearle la entrada. Un agente de Policía que acompañaba al presidente intervino para exigir que abriese. E 1 portero entonces llamó en su auxilio á la Guardia civil para que le defendiera contra lo que él juzgaba un atropello. El Sr. Maura, sonriendo, se dio á conocer. El pobre, todo confuso y azorado, se deshizo en excusas; pero el presidente le atajó: Soy yo quien se las debo dar á usted. Usted se ha limitado á cumplir su deber. ¡Ojalá todo el mundo hieiera otro tanto! K l embajador de Inglaterra. El embajador de Inglaterra en Madrid, sir Bunsen, ha salido para Madrid en el correo de Tas seis y cuarenta, siendo despedido en la estación por el almirante Jackson, el comandante del Bachante, los ayudantes de ambos y el cónsul de la Gran Bretaña- en esta capital. Mañana zarparán éíjusüce y el Bachante. Los almirantes visitáronse mutuamente en sus respectivos buques con los honores y salvas de ordenanza. y i r o de pichón. Esta tarde continuó el concurso de tiro de pichón para disputarse el campeonato de Valencia En la poule de prueba tomaron parte veinticuatro tiradores: los señores Girona (don Javier y D. Luis) Bures, Sama y Laporta, de Barcelona; marqués de Ivanrey, de Madrid, y los restantes, valencianos. Repartiéronsela estos últimos, ios señore Contell, Sister, Llagaira y Verdaguer. A las tres de la tarde se hizo la subasta de escopetas, resultando la más alta la del conde de O Brien, campeón de España, eme se pagó á 500 pesetas. Tomaron parte 25 tiradores. Quedaron excluidos con tres ceros diez; con dos, cinco, R m i ii njiiininnnw r ir