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A B C MARTES a 5 DE MAYO DE 1909. EDICIÓN v. PAG. 9. EL REY ALFONSO EN VALENCIA POH TELtCRÍFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR LUNES, 24 I T. isita á los buques extranjeros. Como ayer anuncié, esta mañana ha visitado el Rey los buques extranjeros. I a mañana estaba espléndida. Don Alfonso, según su costumbre, se levantó temprano, á las siete. Dos horas después, vestido con el uniforme de almirante y ostentando la p aca de la Región de Honor, salía de la Capitanía geneial en coche descubierto, acompañado del iriaistro de Marina, Sr. Ferrándiz; el marques de la Torrecülp, el conde del Serrallo, el gobernador civil y los ayudantes. El Sr. Maura no le acompañaba porque quiso ver detenidamente la Exposición. El trayecto de la Capitanía al Grap estaba Heno de gente. Iyas barriadas marítimas, adornadas con gallardetes y banderas, fio res y follaje. El puerto presentaba un aspecto bellísimo coi todas las embarcaciones empavesadas. El Rey descendió del automóvil v embarcó en la falúa del Cataluña. Con objeto de hacer los honores correspondientes al Monarca español, el embajador de Francia, Mr. Revoil, se había trasladado con anticipación á bordo del crucero Jttstice, primero que debía visitar el Rey, teniendo en cuenta la antigüedad del almirante. UIJus üe, por su gran calado, no pudo entrar en el puerto, y estaba fuera, anclado en la rada. Al llegar la canoa del Cataluña fue recibida por el acorazado con los honores de ordenanza y salvas de cañonazos. En la plataforma aguardaban áS. M. el embajador y el almirante I eopard. En si puente estaba el comandante I efébre, rodeado del Estado Mayor. Al llegar el Monarca, la tripulación le acogió con hurras y la banda de á bordo tocó la Marcha Real, mientras las baterías hacían una salva de 21 cañonazos. á los que contestaba el Bochante. El Rey, acompañado del embajador, del almirante y del comandante del buque, saludó á la oficialidad y revistó á la tripulación, que estaba formada sobre cubierta. Después recorrió las dependencias del Justice, deteniéndose especialmente ante la artillería, que funcionó en su presencia. I, a visita duró tres cuartos de h ra. Antes de retirarse aceptó una copa de Champagne, brindando por la prosperidad de la Marina francesa y felicitando al embajador, al almirante y al comandante Iyefévre por el excelente estado del buque y disciplina de la tripulación. En la falúa del Cataluña dirigióse después al acorazado Bachante. en donde fue recibido por el embajador y el almirante Jackson en igual forma que en éijustke. El Rey, en su visita á los buques, hizo atinadísimas observaciones acerca de las particularidades y diferencias de las diverías marinas del mundo. A las once terminó l a visita al Bachante, en el que también fue ovacionado el Monarca por la tripulación. LUNES, 24, 2 T. n el Ateneo Mercantil. Momentos antes de las doce regresó el Rey del Grao, y previa una breve deteneión en la Capitanía para cambiar el uniforme de Marina por el de Infantería, marchó al Ateneo Mercantil, instalado en suntuoso edificio de la plaza de Castelar, la cual esta- E ba llena por el gentío, que ovacionó al Soberano. Fue recibido el Monarca por ei Sr. Trenor, la Junta directiva y la mayoría de los socios (que son cerca de cuatro mil) los cuales le aclamaron calurosamente. Recorrtó Su Majestad todo el edificio, en el cual recientemente se han hecho grandes reformas, y elogió grandemente la instalación. En el piso principal, donde se hallan instaladas las clases, se sirvió un lunrh. Al servirse el Champagne, el Sr. Trenjr hizo la presentación, ofreciendo á S. M. la presidencia honoraria. El Rey levantó su copa, brindando en términos afectuosísimos. Expresó la inmensa satisfacción que sentía por la presid- enci? de honor que aceptaba, y dijo: Si vosotros cumplisteis con vuestro deber, yo ambiciono también cumplir el mío mediante el trabajo. siSTo aspiro á ser recordado por la Historia como Rey conquistador, cual Jaime I, ni siquiera como Rey pacificador, cual lo fue mi padre. Hoy, afortunadamente, existe en España la paz. Aspiro á ser recordado como Rey trabajador, interesado siempre por el adelanto del trabajo en España, cumpliendo siempre mi deber, como lo cumplen los elementos mercantiles y trabajadores que me rodean. Estas palabras fueron acogidas con delirante ovación, c u el comedor de la Caridad. Del Ateneo se dirigió el Rey á inaugurar el nuevo comedor de la Asociación Valenciana de Caridad. Fue recibido por el director, doctor Sanchis Bergón, y por la Junta, y vitoreado por el público que había en la calle y por los pobres que llenaban el comedor. Hállase éste instalado en una amplia estancia. Su elevación es de ro metros, y su longitud, de 15, por 26 de ancho. I a techumbre está confeccionada con teja catalana, y la sostienen siete sólidos arcos de hierro. Complementa ésta una claraboya, que permite que tenga el edificio luz cenital, circunstancia que hace más higiénico dicho comedor. I, as paredes están revestidas de baldosines hasta un metro de altura, y rpjniatadas por un zócalo de mosaico. Tieue comunicación con todas las dependencias de la Asociación por seis puertas, y su ventilación no puede ser mayor, pues cuenta con ocho ventanas y 16 montantes. El suelo es de portland, con desagües para poder ser baldeado. Completan el comedor 30 mesas con tableros de mármol, con seis metros de extensión y cabida de 12 personas cada una, con sus correspondientes bancos, permitiendo. en total una cabida de 400 personas. El eomedor da acceso á la cocina, que reúne todas las condiciones necesarias para tal dependencia; a u n fregador y á dos pequeños roperos. A la Asociación podrá penetrarse por dos grandes entradas, existiendo otra puerta para los carruajes. Da esta última parte á una galería que circunda todo el corredor y está separada deljardía Botánico por una tap i, y la Asociación piensa iTM resar del Sr. Maura se transforme en veij a para que presente más pintoresco aspecto. En la parte baja de la izquierda larán baños para los pobres, y eu la superior, habitaciones para la servidumbre y escuelas para los socorridos En la parte baja de la derecha se establecerá la sala de juntas y la dirección, y en. la superior, la contaduría, depositaría, secretaría, etc El Rey se acercó á uno de los pobres, ñamado Ivuis Martínez Ventura, de sesenta y un años, á quien le hizo varias preguntas. Díjole el anciano que pertenecía á la familia del conde de Cherba y que la infanta doña Isabel le había protegido mucho. Dou Alfonso le estrechó la mano, siendo nuevamente ovacionado. El arzobispo bendijo la obra y se firmo ei acta. Después de S. M. firmaron Maura y Ferrándiz, El pobre antes citado entregó á S. J! un plato de Manises en el que estaba pintado un pergamino con el modesto menú de la comida de hoy. El Rey, después de su minuciosa visita y de besar el anillo al arzobispo, salió del Comedor de ia Caridad, entre grandes aclamaciones, dirigiéndose ala Real Maestranza. Í. UVC 5, 24, T. C n la Real Maestranza Terminada la visita á la Asociación Valenciana de Caridad. S. M. se trasladó, en compañía de los Sres. Maura, Ferrándiz y conde del Serrallo, al palacio de la Real Maestranza de Valencia. El gobernador civil le precedía en otro c) che. El palacio de la Maestranza había sido adornado con exquisito gusto; el patio, con soberbios tapices, grupos de plantas y macetas de flores; guirnaldas entretejidas se enrollaban alrededor de las columnas, y por el frontispicio corría uua greca de flores con el lema: ¡Viva Alfonso XIII! En los cuatro rellanos de la escalera- -uua monumental escalera que ha costado 20.000 duros- -se erguían con rigidez hierática soberbias armaduras antiquísimas de inestimable mérito, ante las cuales el Rey, siempre amante de lo caballeresco y de lo histórico, se detuvo largo rato para contemplarlas con la delectación de un inteligente. En la puerta del Palacio aguardaban á D. Alfonso el teniente de hermano mayor, conde de Trígona; el secretario, D. Joaquín de Saavedra y Rodrigo; el padrino, D. Enrique Roca de Togores; ¡os cuadrilleros, marqués de Villores y D. Fernando Núñez Robres; el tesorero, barón de la I inde; el capellán, arzobispo Guisasola; los comisarios de casa y fiesta y un grupo numeroso de caballeros, que acogieron al Rey con entusiastas vivas. Don Alfonso recorrió varios salones Hasta llegar al de honor, eu donde estaba dispu Sta la mesa para el banquete de sesenta cubiertos con que la Maestranza obsequiaba á S. M. Entre los concurrentes había maestrantes de Ronda, Granada y Zaragoza, que se encuentran accidentalmente aquí. LUN 1- -S, 2 4 6 T. I a corrida regia. A las cuatro y media comienza la corrida. El Rey. vistiendo el uniforme de capitán general, ocupa el palco de la presidencia, que está adornado con tapices rojos, guirnaldas de flores y el escudo de la ciudad. El público ovaciona á D. Alfonso, quien contesta saludando militarmente. A su derecha é izquierda se sientan los Sres. Maura y Ferrándiz. En los palcos inmediatos se. sieatao- el gobcmadoi, el alcal-