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A B C MARTES 2 S DE MAYO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 7. Ha de Alálz y Marín con el oficial D. Pedro Elizalde y Alberni. Iv novia lucía primorosa toilette blanca, capilla estaba artísticamente adornada tapices y flores. 1 Los recién casados, á quienes deseamos eterna luna de miel, han salido para el Monasterio de Piedra. quiere que lo defienda el Sr. Solance, que era el indicado para substituir á Moróte, y en vista de ello se suspende la sesión hasta las cuatro A esta hora entra en la sala el Sr. Moróte, y el presidente le hace saber que las acusaciones desean que se proceda á examinar á los procesados aisladamente, es decir, sin que unos oigan lo que los otros declaran, y además, que comience el juicio por la prue- ba de testigos. El Sr. Moróte se opone á una y otra pre tensión por estimarlas contrarias al procedimiento, y el Tribunal acuerda que se acceda al examen aislado de los que ocupan el banquillo. Envista de ello retíranse todos, menos Sil- verio Manuel Sanz Este, contestando á preguntas del ministerio público, niega haber cometido el crimen que le atribuyen, é igualmente que se aprovechara de los efectos robados ni se pusiera de acuerdo con los otros procesados para delinquir. El fiscal encuentra contradicción entre lo que ahora declara Silverio y lo que dijo en el sumario, y pide que se lea su declaración. El Sr. Muñoz- se opone, afirmando, en su deseo de promover incidentes, que ao hay precepto legal que autorice la lectura que se pidej pero el Tribunal accede, y, en efecto, queda demostrada la contradicción. Fiscal. ¿Cómo dice usted ahora cosas distintas de las que declaró ante el juezEl procesado, que sin duda no esperaba otra pregunta, comienza á explicar la diferencia, relatando martirios y torturas, que el fiscal renuncia á escuchar. En resumen- -interroga, ¿son ciertos los extremos de su declaración sumarial? Procesado. -No, señor; porque si me declaré autor de los crímenes de Cabanillas fue porque me martirizaban para conseguir que declarase en tal sentido. A preguntas del Sr. Edo, dice que reconstituyo la escena del crimen á presencia del juez y otras autoridades. Acusador. ¿Y le golpeaban á ustedopara que lo hiciera? Procesado. -No, señor; pero como me tenía atemorizado el jefe de la cárcel... A continuación interrogan las defensas, pero no sacamos nada en limpio. porque Silverio no abandona la muletilla de los tormentos y los martirios. Toda la prueba, por lo que a este procesa do se refiere, parece concretarse en aquel punto, atribuyendo á la coacción del jefe de la cárcel y de la Guardia civil las declaraciones que prestó en el Juzgado. Esto da al juicio una monotonía insoportable, aumentada por la presencia de Eustaquia Sandoval (a) la Rebolla, pues, como Silverio, mega en absoluto su participación en los hechos que se persiguen, y explica como puede las contradicciones en que incurre. Su marido, según ella, durmió en casa la noche de autos, y, como todos los días, levantóse temprano para ir al campo. Acusador. ¿Usted no salió al rayar el día con el fin de lavar en el río algunas ropas manchadas de sangre? Procesada. No, señor; yo fui á lavar, pero la ropa de mis hijos. A. ¿No recuerda usted haber dicho al saber que habían matado á Sebastián Romero y á Leonor Martín, bien les está, me alegro P. -Eso es incierto. Uno de los acusadores, recordando que Silverio afirmó haber oído esto, pide un careo entre ambos procesados, y, como sucede siempre, uno afirma y otro niega. Al llegar á este punto del juicio, el letrado Sr. Torroba manifiesta que se ha puesto enfermo, y el presidente suspende el acto hasta la tarde de hoy, UN PASANTE JOSÉ UR 1O STE A yer ha fallecido en esta corte el laureado y conocido arquitecto D. José Urioste y Velada, persona que gozaba de grandes simpatías en los Círculos madrileños y entre las personas que se dediean al cultivo del arte Era autor de muchas obras notables, entre ellas del palacio de España en la última Exposición de París, edificio de irreprochable gusto que consiguió merecer, por su factura artística, la aprobación universal en aquel brillante certamen. Pertenecía á la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, al Cuerpo de Arquitectos municipales, á la Junta de Sanidad, á la recientemente disuelta de Espectáculos y estaba condecorado con varias cruces nacionales y extranjeras. En ocasión del último Congreso internacional de Arquitectura celebrado en Viena, hará escasamente un año, cayó gravemente enfermo, y desde entonces s salud no se había repuesto, conduciéndole al funesto desenlase actual Descanse en paz el distinguido artista, y reciba su familia la sincera expresión de nuestro más sentido pésame. DE PALACIO La Reina doña Victoria recibió ayer en audiencia á los señores de Herrera Molí y á la condesa viuda de Caltabuturu. 1 En la Gaceta de ayer se publicó el parte oficial del decano de la Facultad de la Real Cámara participando el fausto suceso de gue S. M. la Reina doña Victoria ha entrado en el noveno mes de su normal embarazo. El Rey regresará á está corte hoy, á las nueve y treinta y cinco de la mañana, en tren especial. Media hora antes llegarán á Madrid el duque de Connaught y su hija la princesa Patricia, que ocuparán en Palacio las habi ciones donde estuvo hace años el ministerio de Estado. El príncipe Leopoldo de Battenberg se ha trasladado de ellas á las de la fachada Norte del regio Aléázar, TRIBUNALES Como anunciamos en nuestro número anteCABANILLAS rior, ayer tarde comenzó á verse en la Sección cuarta de la criminal la vista de la causa seguida contra Eus. fcaquia Sandoval (a) la Rebolla, Pedro Serrano Moreno, Silverio Sauz García, Restituto Martín García, Juana Garrachategui y Teresa Martín Mínguez, por delito complej o de robo y homicidio. Iva sala, como hemos dicho en otras ocasiones, es de las más pequeñas de la Au, diencia, y por esta razón, cuando como ayer, la invade desde los primeros momentos un público que tiene poco de aseado, enrarécese el ambiente y huele, aunque no á rosas. Si á esto se añade una temperatura casi senegalina, comprenderá el lector lo delicioso que resulta para el espectador el presenciar, sudoroso, prensado y respirando un aire nada puro, estas vistas, que, sin duda por su importancia, se celebran siempre en locales pequeños. Claro es que cada Juzgado tiene adjudicada ó corresponde á una Sección; pero es lo cierto que nada se perdería con autorizar un cambio de sala cuando las circunstancias lo aconsejan. Y lo agradecería mucha gente. I a vista. A las dos de la tarde constituyese el Tribunal del Jurado, y, previas las formalidades de ritual, se da la voz de audiencia pública, y, como indicamos más arriba, los- que anhelaban entrar, ya que no á todos podamos llamar curiosos, precipítanse en la ¡sala; Han venido á Madrid medio pueblo de Cabanillas y muchos vecinos de Torrelaguna, pues la causa interesa más allí que en ninguna otra parte. Preside la sección de Derecho el magistrado Sr. Maroto, ocupando el Sr. Cardenal el Sitio destinado al representante de la ley. v En los bancos de la acusación, los señores Édo y López Serrano, y en los de las defensas, los Sres. Muñoz Torrooa, Llasero y Sotanee. Al comenzar el seto se hace saber al Tri- bunalque el letrado t r. M. ioce (D. J. encargado de representar á RebUtuto lúartín y á Juana Garrachategui, encuéntrase informando en otra sala y por esto no puede asistir á la sesión. El procesado Restituto atirma que no P M E L CRIMEN, DE i i AC predicar en. desierto! -se dirá. -Ya lo sa bemos; pero damos satisfacción al vecindario, y esto nos basta. Las calles de Madrid están noy más que nunca invadidas por mendigos y golfos. Ya no se contentan los que hacen de la mendicidad una profesión con pedir una limosna; ya riñen, insultan, amenazan y hasta pegan. Validos de que no hay autoridad, ó de que si la hay no ejerce para ellos, llevan el abuso á sus límites, los rebasan muchas veces y viven en pleno exceso. Anteayer salía de una pastelería de la calle de las Torres un individuo que por su aspecto parecía de la clase artesarra. Le san lió al paso una mendicante, le demandó primero una limosna, se la exigió después, se abalanzó á él por último y le pegó. A eso hemos llegado: á la violencia. La agresión de palabra era corriente; la agresión de hecho es el nuevo procedimiento que han puesto en práctica los pobres del día. Ayer mismo, á las siete de la tarde, en la terraza de la Elipa, una señora se apea de su carruaje, se sienta frente á una rnesa, pide un vaso de leche y un botlo, que la sirve el camarero. La dama se levanta un momento para aproximarse á otra mesa. Dos golfos se acercan á la mesa; coge el uno el bollo y echa á correr; toma el otro el vaso de leche y se bebe casi de un sorbo el contenido. Cuando el camarero, ocupado en otros servicios, acude es tarde... Ese cuadro es el cuadro de todas las terrazas de los cafés de Madrid. Los golfos colilleros y descuideros, las mujeres cargadas con criaturas cubiertas coa andrajos, rodean y acosan al publicó. Los guardias, como siempre, brillan por su ausencia. Esos guardias, señor conde de Penalver, que poco menos que sable en mano y punta ai pecho conminan á los cocheros á la caída de la tarde á que enciendan los faroles del vehículo si se han descuidado en hacerlo, no hacen tanta falta en los paseos públicos como en las calles por donde los peatones circulan... cuando les dejan circular las ¡nubes de mendigos, que hacen de las calles un aduar africano. ¿No ha de rechazar el vecindario esos padrones de suscripción y esas cuestaciones mensuales para suprimir la mendicidad, si hay más pobres que nunca y si, validos de esa pasividad de las autoridades, convierten la súplica en exigencia y la asistencia en? gresiói? CUADROS AFRICANISTAS