Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. DOMINGO a 3 DE MAYO Ño hallo palabras para dar idea exacta del entusiasmo. La gente estaba ronca de gritar. En los vítores se anía al nombre del Rey el de Valencia y el de Trenor. También he de consignar que se dieron vivas á Maura y que en diferentes puntos de trayecto fue aplaudido el gobernador. La comitiva recorrió las calles de la Almoina, Avellanas y Paz. Al desembocar en ia plaza de Tetuán, la ovación fue tan enorme, que- ensordecía. La ciudadela hizo entonces nuevas salvas. ffElgóg. j s PAG. 8. Tabacos (que dentro del recinto de la Exposición y formando parte de sus construcciones figura) y terminó expresando la gratitud de Valencia hacia el Rey. Una gran salva de aplausos apagó las últimas palabras del Sr. Trenor. Le contestó el Sr. Maura, que estuvo felicísimo de palabra. Ha tenido momentos de alta inspiración. Felicitó al Sr. Trenor por haber organizado esta Exposición; al Comité, por tener á su frente al Sr. Trenor; al Ateneo Mercantil, por tener un Comité como el de la Exposición, y á España, por p n la Capitanía. tener una capital como Valencia. En senti El Rey estaba emocionado. Subió á las dos y arrebatadores períodos hizo un canto habitaciones de Capitanía, y como advirtie- al progreso y al trabajo; dijo que se enconra que la muchedumbre seguía en las aclatraba como el enfermo convaleciente, que, maciones, se asomó al balcón. Su presen- aunque se siente sin fuerzas aún, observa, cia hizo que de nuevo se desbordase ei no obstante, cómo late en su corazón la renesí de aplausos y de vítores. sangre nueva. Sin tomar el más breve descanso, D. AlHizo imagen brillantísima de la España fonso dispuso que comenzase la recepción. actual, que se está regenerando, y terminó Ha sido ésta brillantísima, y ha durado cer- diciendo que no se debía cohibir al pueblo, sa de una hora. sino seguir y fomentar con entusiasmo sus iniciativas, SABAD 2 2 4 T. El Sr. Maura dio vivas á España y á VaOe inaugura la Exposición. Reduzco á síntesis la noticia de la inau- lencia, que fueron contestados con entuguración del Certamen. No la premura del siasmo. Largo rato fue aplaudido el jefe del Go liempo, sino la dificultad de expresar cuánta solemnidad ha tenido, me fuerzan á ello. bierno. La ceremonia terminó cantándose el himSe ha celebrado el acto en el estadio ó no, que interpretaron masas corales de homgran pista. Frente á la entrada monumental se le- bres y niños, orquesta y bandas; en total, vanta un edificio estilo Imperio coronado mil ejecutantes. Dirigió el maestro Serrano. por una cuadriga de caballos dorados. A las La composición es inspirada y de sobercuatro de la mañana se levantó un soberbio estrado, cuyo fondo forman arcadas, ador- bio efecto. El Rey inició los aplausos, y el himno se nado con cuatro soberbios tapices del si glo xv, propiedad de la iglesia del Patriarca repitió. Seguidamente S. M. se puso en pie. Reso (Rivera, y un dosel hecho eon flores estilo Renacimiento; entre cruces de crisantemos nó una aclamación para la que no hay adjeSe levanta el escudo de España, obra deli- tivos. D. Alfonso, con expresivos ademanes, cadísima. A los pies hay un león, rematan- demostraba su complacencia y admiración do la parte superior una corona real. Al por cuanto veía. Su Majestad se retiró por la parte derecha lado derecho, un altarcito del mismo estilo; sobre él, la imagen de la Virgen del Rosario, de la Exposición, recorriendo la pista. El que regalan las cigarreras, procedente de la Comité le acompañó hasta la salida. A la una y media el Rey se sentó á la capilla del Asilo de lactancia. Inmenso público llenaba palcos, terrazas, el Gran Casi- mesa. A esta hora se retiraron al Gobierno civil, no de Bellas Artes, etc. No es posible dar cifra. Dentro y fuera donde se alojan, los Sres. Maura y Fedel recinto la ola humana era incalculable. rrándiz. Con ellos han comido el gobernador, el En los puntos de antemano señalados situáronse las bandas militares y municipal alcalde y el hijo del Sr. Maura. y el orfeón de alumnos de las Escuelas de SÁBADO, 2 2 6 T música para ejecutar el himno de la Expo 1 nauguración de escuelas. sición, original del maestro Serrano. En tribunas especiales se hallaban los ni- Terminado el banquete en la Capitanía ños de los hospicios de la Misericordia y general, S. M. cambió de traje para dirigirBeneficencia. El estrado oficial era insufi- se á la inauguraeión de las Escuelas graciente para contener la inmensa mayoría de duadas. Bajó al patio y subió al automóvil; pero las personalidades. Tomaron asiento en los coches, á más de los personajes ya dichos, cuando las personas que le acompañaban numerosos ex diputados y ex senadores, creían que seguiría el itinerario fijado de D. Gabriel Maura, el marqués de Valdeigle- antemano, cambió bruscamente, dirigiéndosias, el marqués de Ivanrey, la Maestranza, se por la calle de la Paz y otras céntricas al el Cuerpo Consular, D. Ainaho Ginieno, don edificio de las Escuelas. La escolta y la comitiva continuaron por José Herrero, los grandes cruces, grandes de España, los obispos de Lóryma y de Se- el camino señalado. A las cinco menos cuarto, el Rey y el pre gorbe, el cabildo y el Ayuntamiento, diputaciones y representaciones del Ejército y sidente del Consejo llegaron al Grupo escolar. JE 1 vecindario de aquella barriada, de la Armada, etc. etc. El Rey, con el alcalde, entró con ligero re- compuesto en su mayoría por obreros, romtraso, y al apearse fue recibido por el señor pió á la vista del Monarca en entusiastas Trenor y el Comité, en medio de una ova- aclamaciones y ruidosos aplausos. En la puerta del edificio aguardaba la ción formidable. Su Majestad hizo su entrada á pie, llevan- llegada de S. M. el Ayuntamiento bajo mado delante á los maceros de la ciudad. Cuan- zas. El Rey y el presidente se apearon del do llegó al estrado saludó al público, que no automóvil y subieron al salón de actos, mientras los niños aplaudían y vitoreaban y cesaba de aclamarle. El arzobispo se revistió, auxiliado por los una banda infantil ejecutaba la Marcha Real. dos obispos antes dichos. El local estaba adornado con gallardetes Seguidamente, el Sr. Trenor se aproximó y macetas de plantas. En el frontispicio fial Rey y leyó su discurso. En él refirió cómo había surgido la idea guraban los escudos de España, de Valencia de esta Exposición y cómo el pensamiento y de este Ayuntamiento, primorosamente confeccionados eon flores naturales. se había realizado en cinco ó seis meses. El Rey ocupó un sillón bajo dosel, en Recordó cómo S. M. había también inaugurado el edificio de la nueva Fábrica de cuyo fondo se descubría su retrato. El alcalde pronunció un toreve diseurscp diciendo que el Ayuntamiento, conocedor del interés que S. M. demostraba por la eá- señanza, le ofrecía la inauguración de esta escuela como un acto gratísimo. Agradeció la visita del Soberano y le reiteró su saludo) en nombre de la ciudad, terminando coiii J vivas al Rey y á Valeneia. Contestó el Sr. Maura ensalzando la enseñanza y manifestando, entre otraa cosas, que cada escuela que se abre es una llave que se fabrica para penetrar en lo desconocido del espíritu humano. El Rey recorrió después las dependencias de la escuela tra inauguración Precedido por los batidores y por el coche del gobernador civil, S. M. subió de nuevo en el automóvil con los Sres. Maura y ministro de Marina y regresó á la Capitanía general Cambió de traje y salió de nuevo para 1 presenciar la batalla de flores. Al pasar frente á la nueva pasarela de cemento armado y doce metros de anchura que s e ha construido sobre el Turia, apeóse para inaugurarla. El paso estaba cerrado con guirnaldas de flores y sedas de los colores nacionales, que S- M. rompió, al propio tiempo que pronunciaba las ¡frases de ritual, estableciendo el paso público. Recorrió á pie hasta la mitad y volvió áocupar el automóvil que había de conducirle á la Exposición. SÁBADO, 22, 9 El reeofrido del automóvil real desdj la pasarela del Turia hasta la pista de la Exposición ha sido una serie no interrumpida de ovaciones. En los andenes de la Alame. da y en la puerta de la Exposición espe- cialmente, la aglomeración de público era enorme. El Rey fue en todas partes objeto de entusiastas aclamaciones. También se oyeron muchos vivas al Ayuntamiento y al señar Trenor. ít El Rey llego á las siete menos cuarto. Acompañábanle el presidente del Consejo y el ministro de Marina. Los tres vestían de americana. En el centro de la pista se había levantado la tribuna regia, una maravilla de arte y de buen gusto. Remata la parte superior una corona real formada por flores naturales, combinadas en delicadísimo mosaico. La techumbre figura un artesonado construido con flores amarillas y botón de oro. En las? paredes alternan, hechas con flores de lis, las armas reales y los escudos de Valencia y su provincia. Al pie de la tribuna se destacan dos grandes leones hechos también con flores. Al entrar el Monarca en la tribuna se da suelta á centenares de palomas. El efecto es sorprendente. En seguida comienza el desfile de carrua jes, abriendo marcha las bandas de los asi- los y la municipal. Todas las bandas y orquestas ejecutaron, por primera vez la marcha compuesta poB el maestro Bellver y dedicada á D. Alfonso. El golpe de vista que la magnífica pista presentaba era realmente espiéadido. T dos los palcos y gradas estaban material mente atestados por un público selectísima compuesto en su mayoría por señoras vestiv das con trajes claros y sombreros de flores cuyo conjunto daba desde lejos la impresión 1 de una inmensa corbeille. Los coches entraron en la pista por esta orden: Primero, Atrevido Figuraba un trozo de monte con un árbol, y agarrado á él desesperadamente, un niño, á quien un ave de rapiña había hecho presa por la espalda? a batalla de flores EiMMIiiHI i R! HtEifflanSílili 1 iilIMilliminTrriimwMh. nmiM mas- nanni n