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A B C. VIERNES 21 DE MAYO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG 4. os pn tueros ensayos estadísticos del Instituto I ternacional Agrícola serán los del trigo y ios del algodón, las dos especies que por su general consumo en Europa ofrecen en la actualidad un mayor interés. Estos han sido, descriptos á grandes rasgos, los principios del sexto Congreso inter- nacional algodonero, cuya primera sesión se celebrará en Milán el dia 17 del corriente, y de cuyo resultado daré cuenta á A B C oportunamente. Es asi seguro que dentro de dos años se celebrará en España uno de sstos Congresos, y es de esperar que para entonces habrán mejorado lo suficiente nuestras costumhrcs públicas para qae Su Majestad el Rey y su Gobierno puedan dedicar á estos problemas del mundo económj- co la atención que en sí merecen. j AGUILERA Poma i5 Mayo de LA MANCHA 1 no de los más notorios redactores de El Liberal ha hecho un viaje á Valencia para reseñar la Exposición, En el primer artículo comunica á los lectores del colega las impresiones del camino. El distinguido periodista se entusiasma en un rapto de li- I rismo al pasar por Esquivias, 55 s de noche. Un pueblo lejano- -dice- -fosforece sus lucedllas como las de un puerto, y la torre del campanario parece la de un faro en minas. ¡Esquivias! A la evocación de Alonso el Bueno se estremece el alma, y por los cam pos del Toboso los ojos se nos van tras Dulcinea. ¡Paréntesis divinos! ¡Pansa de amor! Silencio de ideal! Sin lirismos, sin paréntesis divinos, sin pausas de amor, sin silencios de ideal, llanamente, como cumple á un periodista que no es brillante. diré que Esquivias no se halla sobre la línea de Madrid á Valencia. Para ir á Esquivias es preciso encaminarse á la estación de las Delicias, en vez de la, de Atocha. En esta estación se toma el tren de Badajoz; al llegar á la estación de Yeles se deja el tren. Desde dicha estación, en caballería, en carruaje, a u n paso tras otro- -como dice el autor de estas líneas- -se va á Esquivias, que, á pie, dista de allí casi una hora. No se puede ver, pues, ni con telescopio, el pueblo de Esquivias desde el tren de Madrid á Valencia; está á muchas, pero muchas, leguas de esta línea. Mas el rapto lírico del distinguido periodista, con sus paréntesis divinos y sus pausas de amor, me da pie para hacer una breve consideración sobre la Mancha. Los viajeros que vayan á la Exposición de Valencia atravesarán esta región de España; muchos de ellos la contemplarán por vez primera. La Mancha es una región que evoca una gran figura literaria. Por esto es en primer término interesante. En la Mancha existen diversos parajes y pueblos ligados por distintos motivos á Cervantes y al Quijote. En la Mancha hay que distinguir los Sitios que recuerdan á Cervantes de los que recuerdan á Don Quijote. Esquivias, por ejemplo, el pueblo citado por el redactor de El Liberal, no es puemujer de Cervantes; pero el pueblo no evoca ningún recuerdo del Quijote. Para ir de Madrid á Valencia se recorre gran parte de la Mancha; esta parte de la región manchega acaso sea la más típica, la más castiza. Sobre la línea no existe ningún pueblo quijotesco. Los pueblos que podemos considerar como quijotescos son: Argamasilla de Alba y el Toboso. De Argamasilla se supone que era Don Quijote; del Toboso dice Cervantes expresamente que era Dulcinea. Aparte de estos pueblos, existen otros parajes célebres; por ejemplo, Puerto Lapiche blo quijotesco, sino cervantino. De allí era la (que an tiempos üe Cerva- trte s era una venta sobre un puerto ó angostura de la montaña, y hoy es un pueblecillo) la cueva de Montesinos; el antiguo y conocido eampo de Montiel cuya capital es Villanueva de los Infantes, ciudad interesantísima, en que murió Quevedo; las lagunas de Ruidera, no lejos de las cuales están los batanes de la famosa aventura (viéndolos hoy se puede suponer que apenas han variado desde entonces) el campo de Criptana, en que se ven numerosos molinos de viento, que se supone también que son los de otra conocidísi- ma aventura. Arganiasilla de Alba está situada en la línea de Madrid á Córdoba, pasado Alcázar de San Juan, á gran distancia de la estación. El Toboso no tiene estación de ferrocarril; se puede ir á él desde Criptana, por ejemplo, y se invierte en el viaje, yendo en carruaje, seis ú ocho horas. Criptana es el único pueblo quijotesco que encuentra el viajero que vaya de Madrid á Valencia. Desde el tren se columbran, sobre suaves altozanos y recuestos, numerosos molinos de viento que en ios días de viento, si hay algo que moler, mueven lentamente sus aipas. Estos molinos eran cosa novísima é ingeniosa en tiempos de D. Quijote (por eso no es extraño que él los confundiera con gí gantes) de esta novedad habla Cardano en uno de sus libros, y lo que este escritor dice de los molinos de viento puede verlo el lector en el excelentísimo Handbooífor iraveIkrs in Spain, de Ricardo Ford. A través de la Mancha los viajeros que vayan á la Exposición de Valencia pueden meditar un momento en el héroe de Cervantes y sus aventuras. Si el viajero es erudito, podrá considerar lo que la concepción cervantina ha representado y representa en el mundo, así como los diversos juicios que hoy suscita en el pensamiento moderno: desde la apología entusiasta hasta la consideración de que se trata de una obra depresiva de las energías nacionales, del ideal, del entusiasmo, de la fe, que es lo que constituye precisamente la esencia de los libros de caballerías. AZOR 1 N En la plaza de toros, una corrida cuyo público salió con una cara de aburrido que ¡había que verle! Interesó mucho en Madrid la carrera automovilista que se celebraba ayer en Barcelona. Ya de noche se supo el resultado. Pás- inense ustedes: no hubo desgracias personales; pero automóviles despampanados. ¡el ideal de un fabricante! Algo hay que hacer por la industria. Sucesos, un novio que hiere gravemente á su novia- -anda el amor más loco que una cabra, -dos bravias que se sacuden el polvo á palo limpio, resultando una con lesiones graves; una agresión inesperada, estilo renacimieno... del Rif; intoxicaciones con leche tolerada por la incuria municipal, nada más que una. Por la noche, toda la novedad consistió en la reaparición de la lluvia. ¡Hacía lo menos diez y ocho horas que no sabíamos nada de ella! DE ACTUALIDAD ISAAC ALBEN 1 Z fTunesto período atraviesa la música espa ñola! En obra de tres años han desaparecido del mundo cinco figuras gloriosas de nuestro arte: Caballero, Chueca, Sarasate, Chapí, Albéniz... amén de otras, como el maestro Ubeda, de Valencia, que si no alcanzó tan alto relieve en el gran público, débese tal vez á la falta de ocasión de manifestar sus méritos, así en la composición como en el mango del órgano. La pérdida de Isaac Albéniz es tanto más sensible cuanto ha sido prematura, lío contaba aún cincuenta años, y de éstos, los últimos ya no los vivía para el arte. Traidor- -ra enfermedad había minado su naturaleza y le había postrado de suertejque la música misma, ilusión de su yida entera, convirtióse para él en verdadero tormento... pues cuando algún amigo le visitaba é intentaba distraer su melancolía recordando en el piano sus composiciones ó las predilectas de otros autores, rompía á llorar el maestro con infinita tristeza, teniendo que renunciar el amigo á su piadoso intento. Ha muerto un gran artista, y al par un hombre bueno. Aquél era más conocido que éste, y si grande era en una manifestación, en la otra era inmenso. Yo no he conocido un corazón más hermoso que el de Isaac, Albéniz. Si se pudiera escribir paso á paso su vida, constituiría el libro uno de los más curiosos y amenos de esta índole. Por el año 70 del pasado siglo estaba de pianista en el café del Prado, de esta corte, el ilustre y también malogrado artista Teobaldo Power. Yo frecuentaba dicho café y aun tomaba parte coa mi violín en algunos conciertos qae Power organizaba. Recuerdo que un domingo, por la tarde, se presentó allí un muchacho de escasos diez años de edad, audaz y vivo, coa melenas, y una prosopopeya asombrosa. Se acercó á nosotros y comenzó á hablar de música, de sus conciertos y sus triunfos, como si fuera ya un artista consumado. Nos anunció su próximo viaje á América, viaje que realizó solo á despecho de su padre y burlando la vigilancia del gobernador de La Coruña. Este, avisado por aquél, dispuso que le instalaran en un departamento del tren para reintegrarlo á Madrid; pero el flamante concertista pudo escaparse é introducirse furtivamente en un vapor que zarpaba para Cuba, y á Cuba fue, habiéndose conquistado durante el viaje la simpatía y aplauso del capitán y pasajeros por su destreza y gracia en el piano, que tañía no sólo como es uso corriente, sino vuelto de espaldas y cruzados los brazos. Poseía un álbum interesantísimo de versos y recortes de periódico que le habían dedicado sus admira- MADRID AL DÍA p o r ser el de la Ascensión tino de los tres jueves del año en que relumbra más, el sol apretó ayer Febo de lo liúdo. Gracias á que de vez en cuando se interpuso algún nubarrón con bienhechora oportunidad. Hubo capilla pública en Palaeio, y aunque la ceremonia se la sabe de memoria todo fiel madrileño, ofreció ayer la nota interesante y nueva de haberse visto á la amena y simpática ex soberana de los franceses, la emperatriz Eugenia, desfilando ppr las galerías con honores reales y sin traje de Corte. Fue como curiosa á recordar, sin duda, felices épocas; pero reconocida á tiempo, se la tributó el homenaje debido á su alcurnia, resultando una nota interesante y simpática. Terminó sus sesiones el Congreso de panaderos, dándose los asambleístas por muy satisfechos con el resultado de sus deliberaciones. Una de ellas tuvo sus miajas de censura para la Prensa, esa píaara Prensa, que, por hablar de todo, hasta habla del pan mal elaborado, falto de peso, etc. cosas que, naturalmente, no le interesan nada al respetable público Con asistencia de los Reyes, se inauguró la Exposición de primavera, organizada por el Círculo de Bellas Artes. Doscientos y pico de cuadros, algunos muy estimables, algunos no tanto, bastantes de manos femeninas, algo nuevo de Chicharro, Zubiaurre, Hermoso, etc. y un elogio muy cumplido á la buena voluntad de la Corporación organizadora.