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ABC. JUEVJiSao DE MAYO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG: 4. amante arrepentido torna. í, o de meaos en astas cauciones suele ser la música, porque los alemanes prefieren oir la palabra, y no les basta coinoá nosotros, el gorgorito. Aquí los artistas, en vez de cantar, hablan, y la señorita Edith, que es artista, noj emociona con sus acentos trágicos al referirnos el abandono y la desesperación de las heroínas de sus canciones. -Pero, ¿es posible- -la he preguntado yo- -que en el cabaret donde usted trabaja el público bullicioso que allí se congrega todas las noches se divierta escuchando tan grandes desventuras? ¡Vaya sí se divierten! I, aí cocottes lloran que se las pslan recordando sin duda cosas j larecidas, y los hombres piden botellas de Hhin ó de Sec- -aquí al Champagne no se liama Champagne, se llama Sec, -y á las cuatro de la madrugada salen todos jipando con enternecimiento... y borrachos perdidos. ¡Oh! Se divierten muchísimo... Otras veces los asuhtos de las canciones 110 son tan sentimentales, pero son ñlosófi- eos... I, a señorita Bdith nos dice: Yo vivo... y no sé cuánto; yo muero... y no sé cuándo; camino... y no sé adonde... ¡Me maravilla ser tan alegre! -Pero ¿á eso le llama usted estar alegre, señorita Edith? -no he podido menos de exclamar la otra tarde. Y la señorita Edith ha cerrado el piano, y lanzando ana carcajada que iluminó el comedor, hasta entonces entristecido, se escapó corriendo á su habitación, despidiéndose: peles, es decir, que fundaba en ellos la creencia de qae pueden destruir por los datos en ellos contenidos los asertos délas oposiciones, cosa que éstas pueden conside rar como altamente ofensiva. Si algún compañero de los que están ei LA REVISTA ILUSTRADA el banco azul le dirigiese la palabra, aproveche la ocasión en el curso del diálogo para alzar los hombros, ladear la cabeza y enarcar tristemente las cejas. Todos veremos que éste es un gesto de resignación y amargura, y los oradores liberales y republicanos no podrán menos de aprobar en su 15 CÉNTIMOS NÚMERO interior este indicio facial y psicológico de que no se está muy á gusto en el banco azul EN TODA ESPAÑA ante la terrible perspectiva de tener que luchar coa ellos. acordaba de lo qu el pairon de la pensión Cuando uno de estos oradores se levante me dijo el prim. r día: ¡Es solide! á preguntar ó interpelar al aludido minisY sé pos tivamente q u e hubiera sido in- tro, éste esté muy atento á lo que hace. Este útil y que quizá perdería la amistad de es el momento supremo. No basta conseresta hermosa criatura, de esta gentilísima var la faz tranquila, sin dar señal alguna ni camarada, tan bondadosa, tan interesante... de displicencia ni de falta de interés. Todo Estas mujeres son así... Entregan á la amis- lo contrario. Procure dicho ministro mostad lo que al amor no darían, sin confiden- trar en su cara que siente una íntima ancias, sin secretos: lo mejor de su alma. gustia, una desazón profunda ante lo que ¡No! Prefiero que seamos buenos camara- le está diciendo el orador de la oposición. das, que charlemos, que riamos; no quiero Esfuércese en que todo el mundo veamos el perder la confianza de mujer tan seductora... temor y la zozobra que le embargan. Si en Quiero oiría darme los buenos días todas las sus manos tuviese algunos papeles, llegue mañanas cuando, al despertarse al paso del á trastrocarlos y barajarlos febrilmente, sin relevo de la guardia, comienza á golpear en conciencia de lo que hace, como hombre la pared de mi cuarto con la zapatilla y gri- presa de una fortísirna obsesión interior. Si ta alborozada: á más de esto lograse ponerse pálido en el- ¡Guien moigen, Herr Cadenas. momento en que el ataque del adversario arrecia, entonces su conducta sería altaJOSÉ JUAN C A D E N A S mente laudable y ni el más suspicaz y rece- ¡Guien Tag, Herr Cadenas! Berlín, Mayo. loso diputado de oposición tendría para ella sino aplausos. JZrauMn Edith me anunció que esta noche celebraba en la Opera Cómica la 200 CONSEJOS Al levantarse á contestar, este dicho mirepresentación de Tifland con gran solemninistro un largo rato en silencio, como quien, A UN MINISTRO confundido y anonadado, no sabe per dondad y unterLeitung der Componisten, esto es, dirigida por su autor, Eugene D Albert Ti- j j ay ua ministro en el Gabinete actual que de comauzar ni qué decir. Después princi ¿andes- -ya lo sabéis- -Tierra baja, el drama me va á permitir que, con todo el res- pie pidiendo toda clase de respetos al orade Guimerá, de cuya centésima representa- peto y con la mayor cortesía, le haga algu- dor oposicionista y haciendo toda clase de ción en este mismo teatro os hablé el pasa- nas observaciones. El ministro á quien me salvedades. Si autes de entrar de lleno en su do año. l, a señorita Edith me invitó para reñero se ah rrará muchos disgustos y aho- discurso pudiera arrancar á su adversario que fuéramos al teatro, y allá hemos ido los rrará conflictos al Gobierno si se digna pa- la declaración de que le perdona el creer dos a ver la doscientas de la ópera hispa- rar su atención en los siguientes ordena- que va á conseguir refutarle, esta deiieadeno- belga, porque D Albert no es aiemán, mientos de conducta. zi y corrección causará un exceieuts ef ¿to. sino de Bruselas. I o primero que ha de nacer este ministro Haga tamalea la manifestación de que el Mi gentil cantarada habíase puesto pre- al entrar en el salón de sesiones de la Cá- orador republicano tiene en todo razón, que ciosa. El teatro estaba brillantísi no. Cinco mara popular es ir despacio. Por más que ha dicho verdad en todo; pero que él es un minutos antes de comenzar la representa- t iga prisa, no entre nunca precipitadamer- pobre ministro que por estar en el banco ción hicieron su entrada en el palco impe- t i a precipitación con que entrase podrí i azul no tiene más remedio que levantarse a nal e! kromprinz y la kromprinzesein Ceci- ter reputada por brusquedad, por audacia, contestarle. por insolencia. Esto ya podría ser un motilia, seguidos del elem nto cortesano. Tenga muy presenté dicno ministro lo Yo pensaba, en tanto. en esos países donde vo de ofensa y de disgusto para las oposi- que voy á decir ahora: no mire con fijeza es imposible, no ya acompañar, ni siqui ra ciones. ¿Cómo se atreve un ministro á pre- por nada del mundo al orador á quien conhablar. áuna señorita recatada y honesta sin sentarse rápido y altivo en la Cámara? testa. Será esto la más tremenda ofensa que perjudicar su reputación. Aquí, en cambio, ¿Dónde está la consideración que ss debe á le pueda ser inferida. Mirar á un orador rese establece una franca camaradene entre las oposiciones? No, de ningún modo; entre publicano mientras se le replica, ¿no es una hombres y mujeres, y ni por un instante siempre el aludido miuistro en el salón len- osadía, una insolencia, una arrogancia inauocúrresele á nadie pensar mal ni ofender á tamente, con calma, con tranquilidad. Si á dita, estupenda? ¿Se podrá tolerar esto en una mujer con unas suposiciones atrevidas esta lentitud añadiese el tal ministro un ua Parlamento? L, o único correcto, lícito, es de laxitud, a) verla pasear, ir á la conditorei, al teatro ó gesto tanto mejor. de tristeza y aun de amar- que el indicado ministro tenga la vista baja, gura, Ello indicaría que ai reslaurant en compañía de uno ó de va- cierto temor, resignado, á la lucha iba con sin levantarla del suelo, modosamente, c ¿i inparlarios hombres. ¡Oh, sí... Esta es una cues- mentaria, á la contienda con los oradores d 2 do esté contestando á uno de tales oraio tión de educación... Hay países donde se la oposición, y esto sería una muestra de res. No se permita nunca levantar los ojos. ree que los hombres no pueden hablar con consideración que por adelantado se daba á No hable tampoco nunca fuerte; no nruava las mujeres más que de un solo asunto, dichos oradores, puesto que era reconocer tampoco los brazos y las manos. De la sondonde se injuria á la mujer cuando pasa por implícitamente que se temía al entrar en risa debe también huir como el diablo de la la calle sin hablarla, sin decirla una pala- li ¿a con ellos, que se reconocía el poder des cruz. t, a sonrisa es algo que tiene la virtud bra, ¡solamente con la mirada! Hay países tractor y terrible de su palabra. de exaltar, enfurecer y enloquecer á los didonde es tan despreciable la idea que de la putados de la oposición. No pueden tolerar mujer se tiene y donde tan pagado de sí Al sentarse en el banco azul, no lo haga ellos que un ministro ó un diputado minismismo está el hombre, que piensan las gen- tampoco bruscamente, de un golpe. Repare terial sonrían. I, a sonrisa ha llegado á ser tes que una mujer á solas con un hombre no que ios oradores de la oposición le están el mayor agravio que se le puede hacer á mirando y que podrán creer que les desafía un orador liberal ó republicano. No sonría puede resistirse nunca. I a señorita Edith y yo, solos los dos, he- y les reta con esta manera de sentarse. Sién- nunca, en ningúa momento, el ministro mos charlado, hemos reído, hemos bromea- tese de un modo desmayado, como quien aludido. Con esto y con que en el curso de do, y, al terminar la representación de Tif- no quiere sentarse, como quien pide pre- su oración procure balbucir y tartamudear land, la he acompañado hasta el cabaret don- viamente perdón por el hecho de que se de cuando en cuando, se podrá considerar de canta por las noches. Allí la he besado la crea que á él no le preocupa el contender perfecta su obra. Claro está que será convecon tal ó cual diputado. mano y mefhe despedido de ella. niente que dé fin á su discurso de una maDel mismo modo resignado y casi triste nera atropellada, confusa, casi incoherente, No se me ha ocurrido decirla una palaora de amor... Miento... Sí se me ha ocurrido; pondrá los papeles que traiga encima del para demostrar con ello temor, azoramiento pero he apelado á toda mi fuerza de volun- pupitre. Si los pusiera de otro modo, pudie- y falta absoluta desmedios de defensa. tad para, no aablar de tal cosa porque me ra creerse -que daba importancia á estos paVuelvo á pedir perdón al aludido minis- COMPRE USTED HOY JUEYES Y EL TEATRO LOS TOBOS imomni