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A B C. MIÉRCOLES 19 PE MAYO DE A las cuatro y media, hora en que principió ayer tarde la sesión, el, teatro Español hallábase tan lleno como cualquier lunes ó miércoles de la compañía Guerrero- Mandoza. El presidente anuncia que el ministro de Fomento no puede inaugurar el Congreso por tener que asistir á las Cámaras. Procédese á continuación á la lectura del dictamen de la Comisión de actas, que es aprobado. Idéense luego numerosas adhesiones, entre otras una de los Sindicatos de fabricantes de pan de París y Marsella. Y la Asamblea aprueba la elección de la Mesa, hecha por la mañana, en la re- unión previa. El Sr. Pérez Monje propone que se nombren dos secretarios más. Así se acuerda, y la Asamblea elige á los Sres. Trépez y Corteza. Un señor secretario lee los temas, que están divididos en cuatro secciones y que se refieren á la rebaja de los Aranceles, á los transportes, á la venta del pan á peso, á la desaparición de la reventa, á las cooperativas, á la fabricación clandestina y al reglamento del Sindicato de fabricantes de pan. El presidente recomienda á los asambleístas que concurran por la noche al Centro de Panaderos para sumarse á las secciones y proponer en ellas las conclusiones que deseen. Pronuncia luego un discurso D. Isidro Ivópez expresando el deseo de que del Congreso de la Panadería resulte mayor unión entre los del oficio. Añade que los esfuerzos de dicho Congreso deben tender no sólo á mejorar la condición de los industriales, sino también. y principalmente, la del públieo. I, a Asamblea da un voto de gracias al señor Pardeiro, organizador de la Asamblea, y se levanta la sesión. reunión La cuatro. de hoy se celebrará á las rá q, ue me estremezca al escribir estas lineas? de nuevo hirió mi oído un sollozo ahogado, que llegaba de la región del lecho de ébano. Pero ¿á qué detallar minuciosamente los indecibles horrores de aquella noche? ¿Referiré cuántas veces, una tras otra, se repitió casi hasta el amanecer aquel hediondo drama de la resurrección? ¿Diré cómo cada espantosa recaída se cambiaba en una muerte más rígida é irremediable; cómo cada nueva agonía se asemejaba auna lucha contra un adversario invisible, y cómo estas agonías iban acompañadas de no sé qué extraña alteración en el aspecto del cuerpo? Me apresuro á concluir. Había pasado la mayor parte de la noche terrible, y la muerta se movió de nuevo; pero esta vez con mayor energía que nunca, aunque despertando de una muerte más espantosa é irreparable. Hacía largo tiempo que yo no me movía, manteniéndome clavado en la otomana, poseído de violentas emociones, de las cuales la menos terrible tal vez, la menos devoradora. era un supremo espanto. Repito que el cuerpo se movía, y entonces con más energía que antes; los colores de la vida subían al rostro con una fuerza singular; los miembros se aflojaban, sólo que los párpados seguían cerrados pesada. mente, y si los paños fúnebres no hubieran comunicado al semblante su carácter sepulcral, habría podido creer que Rówena sacudía del todo las cadenas de la Muerte. Pero si entonces no admití del todo esta idea, ya no pude dudar más tiempo cuando la difunta, levantándose del lecho, avanzó con paso vacilante y los ojos cerrados, á la manera de una persona perdida en un sueño, y adelantóse audazmente hasta el centro de la habitación. No temblé ni me moví, pues una infinidad de pensamientos indefinibles, producidos por el aspecto, la estatura y el movimiento del fantasma, agolpáronse de pronto en mi cerebro y me paralizaron, petrificándome. Sin moverme contemplé la aparición; zn mis ideas reinaba ua desorden que no podía reprimir. ¿Era la vizcondesa Rówena la que estaba frente á mí; podía ser verdade ramente Rówena, la dama Rówena Trevanión de Tremaine, la de la blonda cabellera y de los ojos azules? ¿Por qué, sí, por qué lo dudaba? I, a pesada venda oprimía la boca; pero ¿por qué no había de ser aquella la fresca boca de la dama de Tremaine? ¿Y las mejillas? Sí, eran las rosas Jdel mediodía de su vida; sí, podían ser las sonrosadas mejillas de la dama de Tremaine en vida. ¿Y la barba con sus hoyuelos? ¿No pedía ser la suya? Pero había crecido mi esposa durante su enfermedad? ¿Qué indefinible delirio se apoderó de mí al concebir esta idea? De un salto caí á sus p 2 S, pero ella se retiró á mi contacto; desprendió su cabeza del horrible sudario que la rodeaba, y entonces se desbordó en la atmósfera de la habitación una masa enorme de largos cabellos desordenados; ¡eran más negros que las alas de la noche más que el plumaje del cuervo! Y vi que los ojos de aquel rostro lívido se abrían lentamente. ¡Al fin! -exclamé con voz sonora, ¿Podría engañarme yo jamás? He aquí los ojos admirablemente rasgados, los ojos negros, los extraños ojos de mi amor perdido, de mi i. a PAG. 7. COLISIÓN l gobernador de Pontevedra comunicó anoche al ministro de la Gobernación que en la feria de Roduro ó Barbeitos de Río, Ayuntamiento compuesto de varias parroquias, en la provincia de Pontevedra, cuestionaron por rivalidades locales los mozos de diez ó doce de dichas parroquias. Los diferentes bandos se agredieron á pedradas, garrotazos y tirbs, teniendo que acudir la Guardia civil, que hizo varias descargas al aire para imponerse á los excitados contendientes. Una hora tardó la benemérita en restablecer por completo el orden. De la pelea no resultó ningún herido grave, pero sí algunos contusos. Fueron detenidos varios mozos, ocupándoseles armas blancas y de fuego. E DE PUEBLOS NOTAS TEATRALES A POLO Esta noche celebrará su benefi cío la bella tiple de este teatro Rosario Soler con el siguiente programa: El czne de Embajadores, La alegría deí batallón, Las bnbonas y Cinematógrafo nacional, con escenas nuevas. ARZUELA. La segunda presentación de Rita Sacchetto fue una plena confirmación del éxito obtenido por la original artisía en la noche de su debut. El público la aplaudió á la terminación de todos los números, obligándola á salir varias veces á escena. Mañana, jueves, interpretara nuevas danzas, y muy en breve dará á conocer sus personales bailes españoles, que tantos triunfos la han valido en el extranjero. z SECCIÓN LITERARIA LA VOLUNTAD POR EDGARDO POE VII Y üi mio Precipitéme hacia el cuerpo, y observé con toda claridad un temblor en los labios; un minuto después entreabriéronse éstos, dejando ver una línea brillante de dientes de nácar. I, a estupefacción se mezcló entonces en mi espíritu con el terror profundo que hasta entonces me había dominado: sentí que mi vista se obscurecía, que perdía la razón, y sólo por un violento esfuerzo recobré el valor suficiente para desempeñar el deber que se me imponía de nuevo. Observaba ahora una coloración imperfecta en la frente de Rówena, en las mejillas y en el cuello, mientras que un calor sensible penetraba en todo el cuerpo, notándose hasta un ligero latido, casi imperceptible, en la región del corazón. Mi esposa vivía y redoblando mi ardimiento, dispúseme á resucitarla; practiqué fricciones en el vientre, en las sienes y en las manos, y probé todos los procedimientos que la experiencia y mis numerosas lecturas en libros de medicina me habían dado 1 á conocer... Adorada Lágeia. Sin embargo, todo fue inútil: de repente, el calor desapareció, los laTídos cesaron, la expresión de la muerte volvió á los labios, y un instante después todo el cuerpo reco- TIRO DE PICHÓN En la Casa de Cambró su rigidez glacial completa, su tinte lí po se verificó ayer la vido, su color amortiguado, con todo el he- tirada para disputarse el premio de los indiondo aspecto de lo que habita la tumba fantes D. Fernando y doña María Teresa. varios días. El Rey y otros 31 tiradores se disputaron Recaí en mis reflexiones, volviendo á 1 el triunfo, que obtuvo en reñida lucha el sepensar en y de nvevo- ¿se extraña- ñor Caro, ffiOMEA. DOS ESTRENOS Ayer cele braba su beneficio en este teatro el primer actor señor Palacios, y con este motivo los autores de la casa brindáronle el estreno de dos obras para que en ellas pudiera el beneficiado hacer gala de sus diversas y relevan tes dotes artísticas. El primero de ambos estrenos lo era el de una comedia en un acto, original del culto escritor y aplaudido autor D. Vicente AlI o delicado y fino del asunto, lo esmerado de la factura y lo culto y en ocasiones intencionado del diálogo hicieron que desde los primeros momentos fuese la obra escuchada con interés, que fue creciendo á medida que la acción se desarrollaba. Quizá si de algo pecaba el asunto era el de ser demasiado exquisito para los paladares que acostumbran á frecuentar el teatro de Romea; pero, en fin, más que defecto, esto no es sino un elogio de la comedia Mtvy bien la señorita Va divia, que no desmiente la ilustre estirpe artística de donde procede, y bien también el Sr. Palacios, cuya primera salida á escena fue saludada con aplausos; en cambio, la mayor parte de los restantes artistas adolecía de haber estudiado poco ó casi nada sus papeles. Para el Sr. Almela, un éxito- -y perdone la etimología- -franco y ruidoso, pues tíivo que salir á escena, calurosamente aclamado, seis ó siete veces. p l segundo estreno, Alma que huye, logró igualmente muchos y r n e r e c i d o s aplausos. Con esta comedia, de una gran novedad en s, u asunto, hacen sus primeras armas en el teatro nuestros compañeros en la Prensa Sres. Lozanía y Feijoo. Correctamente dialogada, sus jóvenes au tores muestran en ella singulares condiciones para el teatro, que abordan con éxito muy lisonjero. mela, titulada La hora del amot. DE (SPORTS