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ABC. MIÉRCOLES 19 DE MAYO DE i 9 o 9 EDICIÓN J. PAG. 4. no darle recursos que explotar ni pretextes que esgrimir, ahogando el mal con la abundancia del bien que vale tanto como erigir la evolución continua en abortivo de la revolución periódica. Ma. s eso no se ha de hacer á regañadientes ni por transacción obligada é insincera. Discútase cuanto sea dable antes de conceder un palmo de terreno; consúltese á la prudencia antes de dejarse seducir por pasajeras utopías; pero cuando venga la concesión, sea de un modo explícito y sin timidez, sin reservas mentales, sin el secreto propósito de minarla y violarla subterráneamente. Conocemos los extravíos de la libertad, los espejismos engañadores del seudoprogreso, las esperanzas cifradas en la nuda revolución- -aquella revolución de tipo español que Edgardo Quiaet, allá ppr 1844, ya definía como la crevoludón sin ideas revolucionarias -limitada á un verbalismo sin correspondencia objetiva y aun amor de la jarana por la jarana, á estilo de los conspiradores y aventureros románticos que labraroa la España trágica, de Galdós. A. esta falsa libertad; ¿se le ha de oponer vea falso orden? Y entiendo por orden falso el que no se asienta en los cimientos espirituales de la verdad y del bien; el que recae sobre la letra; el que lo pide todo á la coacción exterior; el que subvierte el régimen establecido falseando el voto, maleándolo, sobornándolo, estrangulándolo desde las Alcaldías y Gobiernos civiles; el que sitia por hambre a sus adv; rsarios; el que se considera impotente para conquistar el imperio de la opinión mediante la lacha de ideas y pretende dominar en la sombra por las artesymaleficissdelaarbitroriedad; el que no tiene valor para negar el sufra i yse dedica á corromperlo. Y el orden que pretenda sostenerse sobre estos pilares es un orden inicuo. El sentido de las derechas ha de espiritualizarse, perder todos esos resabios materialistas, hacerse humano y ético en todos sus instantes, en cuanto al objetivo y en cuanto á los meaios. De ese conjunto de observaciones y corruptelas, á las cuales se aplicó la genérica denominación de caciquismo, nacieron, en muchísima parte, las rebeldías, las pega ¡ciones, las abstenciones, los movimientos (centrífugos, á los cuales hay que hacer frente ahora. Ese falso orden fue la Cibeles inagotable, á cuyos pechos se alimentaron toldos los impulsos anárquicos y disolventes, que ahora infunden pavor á la propia no (driza. alegó fue qtte las reclamaciones que se intentaba realizar no se habían hecho antes, al discutirse la ley en el salón de sesiones, por motivos de delicadeza. Si nosotros los que confeccionamos las leyes- -se dijo- -las inclináramos en nuestro favor, se dina que procedíamos en nuestra representación por intereses personales. Móviles de delicadeza- -se añadía- -han hecho que nosotros callemos en el salón de sesiones; pero ahora que la ley está en el Senado bien podemos hacer, sin miedo á ser tildados de apasionamiento, que los senadores nos amparen en nuestro derecho y nuestra justicia. Ya en plena discusión, á la reclamación enunciada se añadió otra. B b un funcionario con determinados años de servicias tiene derecho á una jubilación. La jubilación se regula según el sueldo más alto de los obtenidos por el servidor del Estado y percibí lo durante dos años. A este sueldo- norma es á lo que se llama el sueldo regalador. Si el funcionario ó empleado cobra 5.000 peset- s por ejemplo, durante tantos ó cuantos año y luego cobra 15.000 durante dos, sobre estas 15.000, y no sobre el anterior sueldo, se regalan sus derechos pasivos. Las nuevas reformas legislativas hacen desaparecer estos sueldos reguladores; ayer se pidió que las gestiones que se intentaban se encaminasen también para que para los diputados que actualmente se encuentran en condi eiones de ser gobernadores subsistiese esta norma de jubilación. El criterio expuesto lo sostuvieron varios de los asistentes á la reunión. Opinaron en contra, desde el primer momento, los señores conde de Casa Treviño, Martínez Acacio y el autor de estas líneas; otros muchos diputados (entre ellos uno liberal, el secretario de la Cámara Sr. Quiroga) pensaban del mismo modo que los s ñores indicados. A 4 argumento de la delicadeza se contestó que casaba mal con el del derecho y la justicia Sí era de derecho y de justicia lo que se pedia, ¿cómo no se reclamó por ello cuando la ley se discutió ampliamente, detenidísimanxente, en el salón de sesiones? Si era derecho y era justicia, ¿había nadie visto indelicadeza en pedirlo? Por otra parte, se considera delicado el no haber hecho reclamación en el salón de sesiones, cuando hubo espacio y ocasión para ello, ¿y se juzga- -un poco ingenuamente- -que está dentro de la más perfecta discreción en dirigirse ahora á los senadores para que ellos hagan la modificación del proyecto? ¿No será una ilusión esta diferencia que se establece MJCUEL S. OL 1 VER entre hacerla modificación oor propia mano y hacerla por mano robada? La reunión acabó predominando el criterio de los diputados arriba dichos. El sueldo regulador es una corruptela de nuestra A yerno celebró sesión el Congreso; pero administración; debe á toda costa desapa hubo una pequeña sesión en una de recer. No debe ser pedida por nadie su perla salas de la casa. Se reunieron veinticin- manencia. En cuanto á las condiciones que co ó treinta diputados que lo son por vez la nueva ley exige á los gobernadores, por primera. Era el objeto de la reunión el po- entero son de loar. Se trata de hacer difícil nerse de acuerdo para realizar una gestión el cargo, dignificándolo. Pónganse ea vireferente á algo que les afecta. gor cuanto antes las leyes que son buenas. Según las leyes actuales pueie ser gooer- No pidamos excepciones ni dilaciones. Si nador civil un diputado que lo haya sido acaso se tuviera derecho á elias, sacrifiqúendurante dos legislaturas. Según la nueva se. Se dará así un ejemplo digno de aplauso. ley de Administración local, sólo podrán ser AZOR 1 N gobernadores los diputados que lo hayan sido dos veces en elecciones generales. Ahora bien, los actuales diputados primerizos- -ó algunos de ellos- -consideraban que la ley, Wolvieroñ á ser con nosotros las tan apetien este punto, deberá regir para los repretosas lluvias que amenizaron nuestra sentantes del país que fuesen elegidos des- vida desde las vísperas de San Isidro, y eso pués de su promulgación, no para los ac- que se han acabado ya el Concurso hípico y tuales, los cuales, por llevar desempeñando ei de lawn- tenms. Las calles tornaron á ser el cargo dos legislaturas, están actualmente lodazales; pero no nos apuremos por tan en condiciones de desempeñar, un Gobierno poca cosa, que ahora vamos á tener unos civil. A este fin, se convocó la reunión, de cuantos concejales nuevos dispuestos, seayer. gún han declarado, á hacer política en el En esta reunión, como en todas las re- Ayuntamiento. Y con hacer política tendreuniones, se habló mucho y se expusieron los mos los servicios municipales archisupemás opuestos criterios. Lo primero que se normente bien. Kiüéstranse favorables al Convenio, que por igual afecta al Transvaal y Mozambique, y sus juicios se basan en la opinión de algunos gobernadores de aquella nuestra provincia, que piensan lo mismo después de la guerra anglo- boer. Por lo demás, la cuestión no está todavía liquidada, y es de temer que no se resuelva sin complicaciones. AFFONSO SAYO. DE BARCELONA III pTL SENTIDO DE No puede aspirarse á l 1 AS DERECHA, d a o d e ecn críi a n ens meC or e te d e LAS nFüFPHi i opinión tan vigorosas como la autonomista y la democrática sin tener algún contenido ideal que oponerles- ó sin apoderarse de dichas tendencias para informarlas y dirigirlas. Contestar á tra movimiento ideológico, producto de muchos años de incesante labor y propaganda, con ana negación quietista ó con una simple amalgama de intereses resultaría desatinado, si antes no fuera imprudentísimo. Últimamente ha salido á relucir una y otra vez, comoprincipal aglutinante de ese género de clases directoras, una frase de bajo vuelo: Los que tienen qué perder. ¡Los que tienen qué perder! Ksto me recuerda el episodio ocurrido á un joven amigo mío, muy modesto y de escasísima fortuna, el cual fue invitado á un paseo en automóvil por cierto indiano qtte acababa de llegar á la población echándoselas de Creso. Bl hecho fue que, no sabiendo conducir la máquina ni frenarla, salióse de la carretera, y estuvieron á punto de rodar por un precipicio. Llenos de contusiones y descalabraduras, levantáronse como pudieron, quedando el muchacho pálido como la cera y casi desvanecido. Entonces el capitalista que le había dispensado tal merced, y con el cual estuvo á punto de tener el honor de estrellarse, le dijo: Don Pancho tenía que perder y hubiera podido figurar dignamente en una candidatura neutra, de esas de menos política y más administración. Ofrecer como lema de trn partido la alianza de los que tienen qué perder contra los que todo lo han perdido ó todo lo tienen por ganar, es una ligereza temeraria. No hace sino alentar aquella insigne vulgaridad que suelen esparcir los demagogos, según la cual la tendencia conservadora no tiene más base que el egoísmo y es incompatible con toda exaltación altruista y generosa, con toda grandeza de ideales, con toáa elevación de espíritu. No. Ser conservador, ea nuestros días, no quiere decir, no puede decir que se sea hombre sin entusiasmos, hombre frío y ecléctico, hombre áolptst milieu. El conservador digno de este nombre debe poner toda su alma y todas sus potencias en demostrar que no existe incompatibilidad alguna entre los grandes ideales de nuestro tiempo y la actuación conservadoras, entre las grandes corrientes de opinión, consagradas de una manera inequívoca por lá voluntad de los pueblos y la actuación conservadora. La diferencia entre derechas é izquierdas, una vez pasados los períodos constituyentes, y aun dentro de estos mismos períodos, radica mucho más en el procedimiento que en la substancia. Así ha podido hablarse, y por labios nada sospechosos, de una revolución desde arriba para evitarla en las calles y sacar á España triunfante de su crisis. Este concepto responde al pensamiento generador de la concepción política de Balines: destruir por anticipado el desorden, asfixiar espirítualmente la rebeldía, no dejarle terreno libre ni atmósfera respirable. -Macanudo, mi amigo... ¿Tú te asustas, qtce tres pobre? ¡Yo, que tengo doscientos mil pesos! UNA REUNIÓN MADRID AL DÍA (riBl! E IlBf 81I Bll 8 t lni 5i TiírniinlníriSíririiTrrlIiri. nE; ltpTMinilIlBi irnr. míiriTt I 11- iflTiIUntltt HTÍrt. TH Ir iT