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A B C. LUNES 17 DE MAYO DE J 909. EDICIÓN i. PAG, 7 caciones que los felices de la tierra Tian tomado ya desde que aparecieron las rosas. 1 A ENCÍCLICA COM- En el Vaticano, MUNIUM RERUM un último reflejo de las tradiciones antiguas impone todavía alguna actividad. Se procederá á la canonización de los beatos Oriol y Hofbaner y se dispensará un gran recibimiento á la peregrinación que anuncian de Barcelona. Hasta habrá un consistorio, y luego ya veremos, pues los acontecimientos que van á desarrollarse en Francia pueden ocasionar sorpresas referentes á las relaciones franco- vaticanistas. Se habla mucho de la Encíclica Commu ii ím leunn, publicada por el Papa con raoivo del centenario de San Anselmo. En ese documento pontificio hay algo nuevo, el párrafo en que Pío X critica lo que Mama la vil neutralidad. La censura va dirigida contra los que fomentan íina paz efímera, y que olvidando los derechos y los intereses de la Iglesia todo lo sacrifican á los internes privados. No quiere esto decir que el Papa declare una guerra sin cuartel- -como me lo decía hoy el eminente prelado monseñor Evaris o Bini, -pero se trata de una voz de alarma iirigida á los inertes, á los pacifistas, á to 3o s los cobardes. f Se concede gran importancia á esa Encíclica, desde el punto de vista de la dirección que va á adoptar el espíritu católico, peto se reconoce que carece de trascendencia polínica. j? L CONCORDATO DE En Francia, y LA SEPARACIÓN haSta PASATIEMPOS ENTRE ARTISTAS- ¿Qué te haces? ¿No trabajas? No se ve tu firma por ninguna parte. ¿Quieres ver mi firma? Vete por casa de los usureres. COMPOSICIÓN CHARADISTICA, POR NOVEJARQUE. quesa de N ajera, señorita de Beáti ar, marquesa de Castelfuerte, señoras de Flórez, ürquijo, Garay, Bermejillo, Díei Martein, Liñán, Hartos O Neale, Esteban Collantes, Silvestrelli, Uhagón; duquesa de Luna, señoras de Laá, Reinoso y Bascaran; marquesa de Bayarno, señoras de Mazarrasa y Fernández de Henestrosa, marquesas de López Bayo y Valdeiglesias, señora de Franco, marquesa viuda y marquesas de Hoyos y de Valdeolrnos, duquesa de Piuohermoso, condesas de Velle y de Caltavuturo, marquesa de Juva Real, vizcondesa viuda de Garci Grande, señoras de Zúñiga, Castell, García Prieto, Sainz de Carlos, Cantos, viuda de Robles, Victorio de Guzmáa, Isla, Lu devesse, Tcjerina, Iñíguez, Cámara, Leugo, Lázaro, Vélez y otras muchas. SECCIÓN LITERARIA LA VÓLUT POR EDGARDO POE Solución, mañana. e Solución al adverbio. Roma se considera po (TER MI N ANTE MENTE. sible entre el Vaticano y Francia un acuerTERMINANTEMENTE do á que aludí en mi carta del día 5 del corriente. -i1- Se busca una fórmula, que será probablemente la siguiente El Concordato de la sepa- ¿Se podrá seguir con Francia el mismo rachi, y esa fórmula será acogida con sim- procedimiento? patía por la opinión pública, lo mismo en u Es posible. Pío X utilizará todos los meRoma que en París. dios para fomentar la paz religiosa en Fran 5. Se tratará primero de pactar un armisticio, cia y demostrará lo que es, ó sea un gran y luego un modus vivendi, una especie de es- Papa tatuto legal que preparará la redacción deFRANCO FRANCHI. tmitiva de un Concordato que será fiel reRoma, í 2 Mayo, 1909. ílejo de las circunstancias. En e tos términos, la fórmula parece con tradictoria, pues quien dice Concordato no puede hablar de separación. -Pero no importa. ¡Son tan extrañas á veLa boda marqueses ces las aleaciones de palabras, de personas del Vadillo de la bella hija de losmañana, en se verificará pasado y de cosas que vemos en nuestro tiempo! la iglesia del Buen Consejo, á las once y El Papa, que ha consentido en América media de la mañana, y no á las once, como transacciones semejantes, no se negará quizá á prestarse á negociaciones de- esta ín- por error se dice en las invitaciones para la ceremonia. dole con Francia. El senador vitalicio y director de La ÉpoDicen que los católicos franceses tendrán las mismas ventajas concedidas á los de las ca, señor marqués de Valdeiglesias, ha sido islas Filipinas. agraciado por el Gobierno portugués con la En 1903, el actual presidente de los Esta- Encomienda de Santiago. Reciba nuestra felicitación. dos unidos, Mr. Taft, que era entonces gobernador de esas islas, que constituían Pasado mañana será pedida la mano de una nueva conquista que era preciso organizar, se frailó en frente de una gran difi- la bella señorita doña Carolina de los Ríos cuitad la de los bienes eclesiásticos, po- y Sáez de Santamaría, hija del jefe del Esseídos legítimamente por los religiosos es- tado Mayor Central, general D. Diego de pañoles, que era necesario someter á un los Ríos, para el el distinguido joven D. Ánnuevo régimen. Si se hubiese tratado de gel García Loigorri. una Corporación laica, el Gobierno ameriSr. Pérez Caballecano, obrando como de costumbre, hubiera ro, Ha llegado á Madrid el en el Quirmal. embajador de España negociado directamente con el agente principal de cada Corporación. Pero tratándose Los turnos de moda en la Comedia, que Üe Congregaciones religiosas que depen- son los domingos y martes, están brillantídían directamente de Roma, Mr. Taft, con simos, como los del turno segundo del Real. El consentimiento del presidente Roosevelt, Entre las muchas damas que había anono vaciló en negociar directamente con tíie, figurabas la marquesa de Ivaurey, seRoma, ya que América no tenía un Emba- ñorita de Castellano, condesa de Agrela, jador en el Vaticano. marquesa de Portago, señorita de Delgado, Pío X consintió en negociar, y resultó ua duquesa de Zaragoza, señora de Vázquez, acuerdo mediante el cual todo fue regla- marquesa de- San Felices, de Bolaños; señomentado satisfactoriamente p a r a ambas ras de Laiglesia, de Wilde y Potestad; marpartes. quesa de Yiaaa. condesa del Puerto, du- DE SOCIEDAD V En el fondo de esta bóveda melancólica, exactamente en el centro, hallábase suspendida de una sola cadena de oro, de largos anillos, una inmensa lámpara del mismo metal en forma de incensario, que parecía de estilo sarraceno por sus capnchosos calados, á través de los cuales veíase correr y enroscarse, con la viveza de una serpiente, los fulgoies continuos de un fuego versicolor. Algunas raras otomanas y candelabros de forma oriental ocupaban diferentes sitios, y el lecho nupcial era también de estilo indio, bajo, esculpido en madera de ébano macizo, y sobrepuesto de un dosel que parecía un paño mortuorio. En cada uno de los ángulos de la cámara elevábase un gigantesco sarcófago de granito negro, extraído de las tumbas de los reyes, frente a Luxor, con su antigua cubierta sobrecargada de esculturas inmemoriales; pero en los tapices de la habitación era donde se veía ¡ay de mí! el más extraño capricho. Las paredes, prodigiosamente altas, más allá de toda ponderación, estaban cubiertas de arriba á abajo de una pesada tapicería de aspecto macizo, hecha con el mismo material empleado para la alfombra, las otomanas, el lecho de ébano, el dosel y las suntuosas cortinas que ocultaban en parte la ventana. Este material era un tejido de oro de los más ricos, adornado á intervalos irregulares con figuras arabescas, de un pie de diámetro, que tomaban del fondo sus dibujos de un negro azabache; pero esas figuras no tenían el carácter arabesco sino cuando se examinaban desde un solo punto de vista. Por un procedimiento muy común en la más remota antigüedad, estaban hechas del modo que cambiasen de aspecto; para lasi persona que entrase en la habitación, pare cíau simples monstruosidades; pero á medida que se avanzaba, este carácter desaparecía gradualmente, y, paso á paso, el visitaoste, cambiando de sitio, veíase rodeado d e una procesión continua de formas espantosas, como las que nacieron de la supersti ción del Norte ó las que se producen en los sueños culpables de los monjes. El efecto fantasmagórico aumentaba en gran manera por la introducción artificial de una fuertt corriente de aire continuo, detrás del tapia, lo cual comunicaba al todo una hedionda é inquieta animación. Tal era la morada, tal era la cámara nupcial donde pasé con la dama de Treniaine las horas impías del primer mes de nuestro enlace, y las pasé sin mucha inquietud. No podía ocultarme que mi esposa temís, mi carácter adusto y que evitaba mi pre sencia, porque me amaba poco; pero casi me complacía esto, pues yo la aborrecía coa