Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 16 DE MAYO Dt. 1909. EDICIÓN PAG. 4. turados Hofbaner y Oriol, y luego el Papa preguntará á los cardenales si son partidarios de la canonización. ¿Quid vohis videlur? preguntará Pío X, y los c irdenales contestarán: Placel, ó Non placel. 1 El Papa decía- á entonces que ha terminado el Consisto ¿o secreto, y ordenará que los abogados consistoriales defiendan el pleito iniciado en el Consistorio público, que se celebrará el 12 ó el 15 de Mayo. Ese mismo día se celebrará otro Consistorio setnipúblico, al que concurrirán los obispos presentes en Roma, que darán su opinión por escrito. Las beatificaciones, las audiencias, los consistorios, y, por fin, i a canonización, daíán lugar á un movimiento insólito y extra oidinario, y no es probable que Pío X quiera celebrar en Junio otro Consistorio para el nombramiento de nuevos cardenales. 1,0 probable es que ese Consistorio se celebre en otoño y coincida con las fiestas del jubileo episcopal de Su Santidad. AAONSEÑOR AMETTE Lasituacióu en que se encuentra el arzobispo de París, Mons. Amette, ha influido en el aplazamiento del nombramiento de los nuevos cardenales. Acusan á Mons. Amette de tener excesiva benevolencia con el Gobierno de París, y su actitud es un obstáculo para que consiga el capelo cardenalicio. Es más, se dice que la conducta de arzobispo de París será exa minada por la Congregación del Santo Oficio. No es probable que se reúna el Consistorio mientras no se haya aclarado todo esto. Parece imposible que el nombre de monseñor Amette no figure en la lista de los candidatos, y, por otra parte, ñoñería prudente nombrarle cardenal cuando pesa sobre él la amenaza de una información del Santo Oficio que podría resultar desfavorable. FRANCO FRANCH) LA NUEVA LIBERTAD I a Jefatura de Policía ha circulado una rden para reprimir la blasfemia. I, a orden ha motivado protestas en la Prensa y en el Parlamento. Un escritor ha dicho que al Ser Supremo no puede importarle gran cosa la blasfemia. Un diputado ha pronunciado las siguientes textuales palabras en el Congreso: Yo, á un blasfemo le diré que está mal educado, y en mi casa no le permitiré blasfemar; pero si es desaprensivo y no tiene ningún miedo á las penas del in- que la vida social se va intensificando, densificando, este derecho ajeno á nuestro respeto va siendo mayor y más profundo. No se halla escrito en ningún código, en ninguna ley, en ningún reglamento; pero es más fuerte, más inexorable, que si lo estuviera. Pongamos algunos ejemplos. Un hombre va sucio y desastradamente vestido, pudiendo ir bien. ¿Tiene derecho á ir mal, á darnos el espectáculo de su suciedad? Evidentemente que no; en nuestro fuero interno todos le condenaremos. Otro hombre profiere palabras soeces y de mal gusto. ¿Tiene derecho á proferirlas, á, ofrecernos esta audición de cosas desagradables, pugnen ó no pugnen con nuestras creencias? También contestaremos que no. Pues ahora elevemos más la cuestión, entremos más en el terreno del derecho positivo. Supongamos que un poderoso compra una colección de cuadros de Velázquez, del reco, del Tiziano, etc. I s ha comprado con dinero perfectamente suyo; está- en perfectísima posesión de pilos. A este posesor de tales maravillas pictóricas se le antoja quemarlas. ¿Puede hacerlo? ¿Tiene libertad para hacerlo? ¿Está en su derecho al hacerlo? I a sociedad entera, ¿no tendrá un derecho preferente, una libertad preferente, yie matarán el derecho y la libertad del ciudadano? No discutamos más sobre ello. Hay vulgo en todas partes, aun en la familia más selecta. Pero un elemento nuevo va entrando insensible y formidablemente en la vida social: el derecho al respeto de los demás, el derecho de todos sobre el derecho de uno. I a limpieza, como el bien hablar, son deberes que debemos cumplir indefectiblemente; exige su cumplimiento el respeto que debemos á los ciudadanos con quienes convivimos. El antiguo concepto de libertad- -exclusivista, individualista, salvaje, -se va modificando. oJque la humanidad ha ido elaborando lentamente y con mil trabajos á través de los siglos, no puede ser destruido por un capricho. Es producto de los siglos y de la civilización una maravilla artística, y lo es también el sentido de la delicadeza y del buen gusto en el vestir y en el hablar. Ni puede el posesor de una maravilla destruirla, ni puede el transeúnte atentar contra es buen gusto y esa delicadeza. AZOR 1 N Ni siquiera los cultivadores del niaravi. lioso timo del portugués pudieron actuar. Dos casos hubo, con sus correspondientes víctimas empapadas en isidrismo, y paren ustedes de contar. Un suceso triste por dos conceptos se registró: la muerte de un joven á quien en riña que tuvo el domingo en las Ventas le infirieron una herida, calificada de leve por los facultativos. De aquí la doble tristeza: por el fallecimiento del herido y por el acierto de los médicos. El Matamoros es un golfo de los muchísimos á quienes. las autoridades ceden las calles de Madrid para que las hagan campo de sus hazañas. Tiene el aludido individuo catorce años de edad. Ayer entró en una casa de la calle del Horno de la Mata, y cuando se entregaba á ia dulce tarea de robar, fue sorprendido por el robado, que le entregó á la Policía. Pero puede que hoy esté ya paseando por esas calles de Dios. Y nada más. Por la noche, vuelta á llover y á tronar. P madrugada, vuelta á diluviar. CRÓNICA 1 A GRiVN VIA El comunicado del Sr. Pi pavea explicando el fracaso de sus gestiones en el concurso de construcción de la Gran Vía habrá sido leído con el interés que despiertan estos- asuntos, y de su lectura habrá deducido todo espíritu sereno la amarga consideración de que en España es irrealizable toda empresa grande en la que entre por mucho la atracción de capitales extranjeros. Como si no sirviese de bastante espanto el poco prestigio de nuestra Administración pública, aun subsisten las rutinas y los en- redos de la burocracia, que esterilizan todo generoso impulso y que invocan un precepto legal para crear dificultades insuperables con la misma facilidad que burlan todas las leyes escritas si se trata de satisfacer planes preconcebidos. En esa especie de calvario seguido por el Sr Picavea para constituir la Compañía co istructora de la Gran Vía se observa la desconfianza legendaria que hay en el extranjero hacia nuestros negocios, de antiguo calificados con la mortiñcante frase de ¡cosas de España! Y en verdad que datos como los que el comunicante aporta en su escrito dificultan, si no justifican, esos recelos. Que en obras de la importancia de las proyectadas y de su cuantía pueda un Ayuntamiento aplazar el pago de la subvención con sólo ir pagando los intereses de demoras, sin que el contratista pueda á su vez suspender los trabajos, ni aun alegar el retraso del cobro de la cantidad del remate, bai pena de incurrir en causa de rescisión; pueda un inspector facultativo, sin más juicio que el suyo exclusivo, proceder á la suspensión y rescisión del contrato con pérdida de la fianza é incautación de las obras y ción alguna, es sencillamente hacer imposible la realización del proyecto, y es proclamar que aquellas casas y aquellos capitales de allende la frontera que quieran amplitud á sus negocios deben ir á buscarle á cualquier parte, á Egipto, á América, al Congo, gntes que venir á España. De todos modos, ya sabe Madrid porqué no se hace la Gran Vía y por qué no se hará con el concurso de capitales extranjeros y de casas con la práctica bien probada en ese género de construcciones. Y no haciéndose así no se hará de modo alguno, dígase lo que se quiera, porque todo el mundo sabe lo que es la administración. Pretender presentárnosla ahora como hacedora de milagros es sencillamente incu rri r en delito de lesa tontería. servicios, sin admitirse al contratista reclama- MADRID AL DÍA Dueña la hizo el Santo ratrono! Se acordó Dejemos aparte la observad n de que una medida reformadora, mejoradora de las costumbres ha de encontrar siempre, en toda ocasión, indefectib etnentp, una oposición en el vulgc. Consígnenlo t rabien que el vulgo no es la masa popular obr. ra, sino que, como decía Gracián, hay vulgo en todas partes, aun en la familia más selecta lo cual, según añadía el mismo escritor, de las puertas adentro de su casa lo experimenta cada uno Fijémonos tan sólo en el concepto de libertad y de derecho que la protesta del indicado escritor y las palabras del dicho diputado representan. ¿No importa nada, ó poco, el blasfemar en la calle? ¿Están en su derecho blasfemando tal ó cual transeúnte? I a idea de libertad y de derecho que tales protestas representan no es más que una idea exageradamente, ferozmente individualista, tan exagerada y tan feroz, que no se tiene en cuenta al formularla el ele- de sus devotos, los isidros y sus paisanos, los pequeños industriales de la Pradera, y se trajo consigo unas cuantas tempestades, soltándolas casi sin intervalo de tres de la tarde en adelante... Total, el diluvio; y la romería, con el agua al cuello. Durante la mañana, las nubes no hicieron más que amenazar. No dejó de haber romeros en los alrededores de la ermita, y la infanta Isabel entre ellos; pero la tarde fue desastrosa para excursionistas, dueños de merenderos y tío- vivos expendedores de baratijas y tías Javieras. No hay noticias, Sin embargo, de que nadie se metiese con el venerando Santo. Jornada aburridísima, pues, para propios y extraños. Todo se aguó, menos el concurso hípico, lawn- tennis, polo, etc. En el Hipódromo, como queda dicho, corrieron algunos caballos. Es decir, no se sabe si corriemento sociedad, el elemento ciudadano. Yo, y ron ó- nadáronl a solemnidad palatina para investir al nada más que yo, supone en síntesis esa idea de libertad. No se repara que el hombre infante D. Fernando las insignias de presivive en sociedad, que el ciudadano vive con dente del Cuerpo de Caballeros Hijosdalgo otros ciudadanos y que estos otros ciudadanos de Madrid, celebrada con gran pompa, ao tienen el derecho á nusstro respeto y á nues- fue, naturalmente, acta para extraños: De tra consideración. De día en día, á medida modo que ni ese recurso tuvo la gentf de fuera, ni la de dentro. fierno, creo que está en su derecho blasfemando. más de sus colegas, los labradores, que I lUllMllilll HlimiimMWHlllilMll lili imm mnranMiflim na i a m: urniu Titreim i r ti