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A B C SÁBADO i5 DB MAYO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 9 ftajos en todo el mundo (que eii la actualijladjjgggúu reza su catálogo, importan hasta 20 millones de dollats) aceptase nuestro proyecto, entrando en la xombinaciónfdel ne godo, no sólo como constructora, sino además como financiera. Exigía esta respetable casa, sin embargo, determinadas condiciones previas á cumplir por nuestra parte, pero tan puestas en razón como viables. Era una de estas condiciones la de que el Ayuntamiento había de aclarar determinadas cláusulas del contrato, conceptuadas por el abogado de la casa como altamente peligrosas. En efecto, por una de dichas cláusulas (como lo tengo manifestado en escrito que presenté al Ayuntamiento) quedaba indirectamente autorizado el Municipio para aplazar el pago de la subvención de los quince y medio millones de pesetas con Sólo ir satisfaciendo intereses de demoras. En cambio no podía el contratista suspender los trabajos (ni aun alegando el retraso le los cobros de la cantidad del remate) incurriendo si lo hacía en causa de te v ¡ón 3 PV contrato. Pretendía la casa White jue Si el- Ayuntamiento aplazaba sus pago- por cualquier inotivoípudiese el concesionario, cuando menos, suspender á su vez Jos trabajos mientras el aplazamiento del pago subsistiese, pero sin que por ello quedara rescindido el contrato Por otra de las cláusulas del pliego de condiciones (la 29) resultaba que cuando la Inspección facultativa observase que no se daba á las obras (á su juicio exclusivo) el desarrollo correspondiente, avisaría con antelación y por escrito al adjudicatario, dictando las disposiciones conducentes al puntual cumplimiento del contrato, y que en caso de que (también á su juicio) el rematante no las cumpliera se procedería á la rescisión de aquél, con pérdida de la fianza é incautación inmediata de las obras y servicios, sin que se le admitiera reclamación alguna al contratista Salta á la vista la extremada gravedad de estas cláusulas, y especialmente la de la segunda, para una empresa de la magnitud de la que nos ocupa y. cuyos cuantiosos intereses habían de estar en constante peligro, dependiendo la tranquilidad de los accionistas hasta del gesto del inspector facultativo, erigido en arbitro único en asunto de tanta importancia. Propuse yo sobre este particular que llegado el caso de una divergencia en punto de tal magnitud entre el inspector del Ayuntamiento y los contratistas, tuviesen éstos, cuando menos, derecho á recurrir (antes de que se les declarase rescindido el contrato) á la decisión de un 1 Cuerpo consultivo, que muy bien pudiera haber sido la Academia de San Fernando. Estas peticiones, hechas al Ayuntamiento á consecuencia de las exigencias del abogado de la casa White, son precisamante una prueba de la seriedad con que se disponía á llevar á cabo la empresa. ¿Qué ha pasado luego? El Ayuntamiento exigía que antes de reSolver sobre mi escrito se constituyera la fianza definitiva, mientras que mis amigos del Sindicato se empeñaron en que habían de saber previamente la resolución del Ayuntamiento sobre estos extremos tan delicados del pliego de condiciones del futuro contrato. He de declarar con toda lealtad que por parte. del, Municipio madrileño se me han dado aquellas facilidades compatibles con; la ley, hasta el extremo de habérseme aceptado, respecto de la fianza, la resolución intermedia, que consistía en que el depósito se efectuase condicionalmente, ó sea á reserva de lo que el Ayuntamiento decidiese más tarde sobre mi escrito. Resuelto así el conflicto, y cuando ya esperaba constituir la fiauza de un momento á otro, se me dijo del extranjero que había surgido el temor de que (aun haciendo el depósito de manefa condicional) hubiese qué recurrir a trámites largos y expedientes molestos para retirar los dos millones y medio de pesetas, en el caso de no llegar á un acuerdo final definitivo. A todo esto, los plazos se habían echado encima, y mi labor de tantos meses, mis afanes, dignos seguramente de mejor suerte. quedaron emparedados entre la displicencia y frialdad del poderoso industrial, para quien la Gran Vía es una de tantas obras y no quiere nada con eierte género de preocupaciones ajenas á su oíicu- y por otro lado, la rigidez cruel, íuex raxile, del artículo tantos del capítulo cuai os de la ley, á que ha tenido que sujetarse el Ayuntamiento... ¡y más en estos tu nipos, en que la palabra prevaricación está de moda! No acostumbro á perder? el, tiempo en lamentaciones. No acuso á nadie. De nadie me quejo. Todo lo ocurrido me parece perfectamente humano. No ha querido Dios que en esto de la Gran Vía tuviese el éxito queden otras ocasiones acompañó mis afanes, hasta ahora al menos. Veremos si en las próximas decisiones del Ayuntamiento (pues, según mis noticias, ha de quedar éste en libertad de hacer las obras por su cuenta ó de adjudicarlas por contrata directa) se me presenta todavía ocasión de colaborar, en alguna forma, en la realización de un proyecto que no sólo conceptúo altamente beneficioso para Madrid, sino que ofrece, desde el punto de vista industrial, un margen de beneficio muy grande, siempre que en el plan económico se aprovechen hábilmente determinadas combinaciones. De usted afectísimo s. s. q. b. s. m. R. PI CAVE CRÓMICO. LAS MIL ¿Hablaban ustév D i r n DE vrx- Hce c l e s d e atracción Y PICO n s NOCHES d e f o r a s t e r o s? Pues ahí está Enrique Chicote, que por sü parte ha organizado un número muy sugestivo con la fantasía de gran espectáculo Las muy pico de ñocha. la obra, que por esta vez no se dirá que es 1 sólo un pretexto para éxitos ajenos. ZARZUELA. LA TAJADERA I a testaXrf- rudez de Perrín y Palacios han estado afortunadíun baturro que por no desmentir el tesón de simos al escribir un libro ameno, teatral, la raza dirime una contienda entre regantes movido, pintoresco; sirviéndonos de amanegándose á abrir la tajadera que da paso bles cicerones para conocer el nuevo impeá las aguas que los veeinos solicitan, y la rio de la bagatela, en Chiripa, nación buoposición que hace el mismo matraco al llanguera y alegre, donde todo vibra en esmatrimonio de su hija, sin más razón ni mo- pañolismo agudo gracias á un tocaor sevitivo que la de salirse con la suya, han servido llano, que á poco de llegar á este país admiá los hermanos Melantuche para escribir rable le cae tan en gracia al Monarca, que le una zarzuela cuyo desenlace entusiasmó á nombra; ministro de Regocijos públicos, y la galería, pues el matritrionio de la muchadesde aquel momento, allí sólo se piensa, se cha se celebra, y la tajadera, que hace pelihabla y se canta en flamenquismo puro. grar la vida del padre, concitando en conEste cuadro de la corte chiripera, con la tra suya las iras populares, queda abierta; proclamación de la reina, una bailaora que la intransigencia, vencida, y los regantes, un buen día ahuecó de Utrera, llegando en satisfechos. -poco tiempo á triunfar en París y en Monte Cario y á imponer, por último, su victorioso La obra, como todas las de costumbres aragonesas, tiene ambiente simpático, sus molinete en Chiripa, gracias al príncipe hepersonajes no carecen de gracia, y aunque redero, que se enamoró de ella, es muy graalgunas escenas resultan un poco pesadas, cioso y proporciona al maestro Giménez, porque los autores han reflejado fielmente autor de la música, ocasión para componer, discusiones y disputas cuya realidad no con matices populares andaluces, un númepuede sufrirse en el teatro, en general agra- ro caricaturesco verdaderamente acertado, dó la zarzuela y se impuso el criterio de los y en el que sobresale la canción del marra y que entendían que otras cosas pebres pasan miau, que muy pronto se hará popular. á diario, bien á pesar de los que comenzaLoreto Prado justificó holgadamente auO ron á protestar desde que el telón se le- che sus grandes aptitudes de actriz cómica vantó. insuperable. En el personaje que interpreta puso ale- La- música, del maestro Barrera, es fresca gría y gracia á manos llenas. y agradable, y si no se repitió más que un La caricatura de la cantaora en el segunnúmero, débese indudablemente al temor do cuadro, saladísima. que los que aplaudían de buena fe sintieron Chicote, no en balde investido con el car- 1 ante las desconsideradas muestras de desagrado que daban unos cuantos caballeros go de ministro de Regocijos públicos, nos de los que van á los estrenos decididos á re- hizo pasar ún rato delicioso con sus cómivenlar, a. obra, sea d -quien sea y como sea. cas aventuras. La señorita Saayedra, elegante, distinguiEntre conseguir una doble audición y evitarse un disgusto, optaban por. esto último. da, como siempre; Matildita Franco, Ripoll, Los intérpretes, bien, y especialmente la Soler, Ponzano, Rodrigo, Castro, que se baiseñora Domingo, Paz Calzado y los señores ló lo que por clasificación le correspondía, todos pusieron anoche mucho cariño en la Mesejo y Ontiveros. Todos, en unión de los autores, salieron, interpretación de sus papeles, contribuyená escena al finaLdeJa representación siete do al éxito grande y merecido que Las milf ú ocho veces, pico de noches- -que se harán otras tantas- LOS ESTRENOS J Ei. popular actor, una buena tarde, fue á visitar á Guillermo Perrín y á Miguel Palacios, -y, poco más ó menos, les dijo lo siguiente -Vamos a ver, nobles amigos; necesito que me hagáis una zarzuela á la medida y por todo lo alto; trajes, decoraciones, atiesto, cueste lo que cueste. Y los acreditadísimos proveedores de este género contestaron: -Por nosotros, hágase tu voluntad, querido Chicote. Y á los quince días llegaba al Cómico, convenientemente embalada, con la indicación de iragii una fantasía de gran espectáculo, con toda la vajilla completa, digna de servirse er. las mesas más opulentas Sí; Chicote ha puesto en escena la oora de Perrín y Palacios con inusitada esplendidez, con un derroche de decorado, vestuario, guardarropía, maquinaria, luz, comparsería, que asciende á unos cuantos miles de pesetas. Este esfuerzo es aún más digno de celebrarse en un escenario tan reducido como el del Cómico, en el que Martínez Gari ha te- nido que vencer dificultades enormes para lograr el efecto del transatlántico. Conseguir en tan pequeño espacio que un barco maniobre como en alta mar es un colmo de escenografía. Martínez Gari, autor de las siete decoraciones estrenadas anoche, consiguió un triunfo ruidoso. Bien merece la presentación escénica de Las mil y pico de noches el éxito que obtuvo