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ABC. M A R T E S 11 D E MAYO D E 1909. EDICIÓN j- a PAG. 1 OS CUADROS EXPUESTOS orinan ta Exposición diez y nueve cuadros muy interesantes. Son los siguientes: Vista y plano de Toledo, Retrato del obispo Covarrubias, Retrato de D. Antonio Covarrubias, Retrato del V. M. Juan de Avila, San Pablo, Santiago, Jesús bendiciendo, San Juan Evangelista, Santiago el Menor, Retrato réplica de D. Antonio Covarrubias, San Simón, San Mateo, San Bartolomé, San Judas, San Pedro, Jesús crucificado. San Felipe, Santo Tomás y San Andrés. Fue mucha la gente que después de salil el Rey permaneció largo rato recorriendo las dos salas en que están colocados los cuadros del Greco. Se repartieron profusamente unos interesantísimos catálogos con una noticia preliminar del marqués de la Vega Inclan, en la que se da cuenta de las gestiones realizadas para llevar á cabo esta Exposición. La restauración de los cuadros la ha rea lizado el notable pintor D. Enrique Martínez Cubells. los místicos habjaban en realista; los noveladores picarescos hacían prodigios de realismo; Zurbarán pintaba sus religiosos de una manera realista, y Velázquez era la misma realidad. Mientras que el Greco, aun O on 19 las obras que hay reunidas en esta siendo tan español, se apartaba de los pro Exposición. Primeramente está la fa- cedimientos y del espíritu tradicionales. Su mosa Vista panorámica de lokdo, con su cielo alma era idealista. y el arte español nunca anubarrado, su impresión adusta del paisa- ha idealizado. Hasta podríamos asegurar je, su luz de una rareza inexpresable; vie- que el Greco fue un precursor de los escrito nen después cuatro retratos de la buena épo- res extranjeros íjue al describir España la ca del Greco; finalmente está el Apostolado. idealizaron, la exageraron, la cambiaron. Estos apóstoles no son tal vez lo más selec- El Greco era extranjero, y veía á España to del pintor. Parece ser una obra hecha de con ojos de extranjero. El paisaje toledano, encargo, un poco de prisa y con procedi- los foscos caballeros de Castilla, los ascetas mientos no muy escrupulosos. Allí se ve á y los inquisidores, todas estas personas y San Judas, con su gesto humilde y tímido; todo este ambiente impresionaban enérgi. allí á San Andrés, que cruza las manos so- camente su alma turbia y apasionada. Enbre su típica cruz, resignado y sereno ante tonces, pues, se puso á pintar uní Fspaña á el sacrificio; allí aparece San Bartolomé, través de sus nervios, á través de su tempelívido, amenazador, de expresión enérgica, ramento... Es lo mismo que luego habían de la más enérgica y acabada de todo el apos- hacer Dumas, Gautier, Merimée. La España tolado. del Greco es una España literaria. Es una Pero hay un lienzo admirable, que al au- España idealizada y retorcida, febril y obsetor de estas líneas le ha procurado un largo sionante. Tiene el sabor trágico de una suinstante de beatitud. Es el lienzo que repre- blime descripción literaria hecha por un exsenta á Jesús bendiciendo. Tiene Jesús, como tranjero. La verdadera y auténtica Espatodos los rostros del Greco, aquel aire sin ña- -la realmente trágica- -es la de Velázigual, mezcla de fatiga, de resignación y de quez, de Zurbarán y de Goya. decadente bondad. Son aquéllos unos ojos de una serenidad suprema, que- miran como Cnfin, demos término á estas divagacioen efecto miraría un Dios á la hora de ben Hes diciendo que la Exposición es digdecir á los hombres, después de consumado na de loa- y que los aficionados deben apreel sacrificio. surarse á visitarla. Digamos también que la Todos los rostros del Greco se parecen ceremonia de ayer tarde estuvo muy bien, entre sí. Rostros de anemia, de hombres que el Rey se marchó, que se fueron los convalecientes, de enfermos que saben que personajes, y que las hermosas, las eleganhan de morirse pronto y que miran á los tes, las sonrientes damas saltaron sobre sus transeúntes de la vida con ojo sabio, triste automóviles con cierta impaciencia; autoy resignado. ¿Eran anémicos y decadentes móviles que huyeron á todo escape para ver los contemporáneos de Felipe III? ¿Eran si con el aire primaveral se desvanecían las así, ó es que el Greco era como esos retra- ideas turbias, lacerantes, que los lienzos del tos? Porque el artista, cuando sobrepasa los Greco dejaron en las frentes de las damas... términos vulgares de la originalidad; cuanJOSÉ M. SALAVERRIA. do el artista llega á las alturas del mayor personalismo, parece que extiende hacia la A CONCURRENCIA Era muy numerosa y lucida. Figuraban misma Naturaleza su personalidad, y entonces adquieren las cosas la forma que el en ella los embajadores de Francia, Inglaartista quiso prestarles. En lugar de ser el térra, Italia, Austria y el nuncio apostólico hombre un reflejo de la Naturaleza, como de Su Santidad. Encargado de Negocios de la Embajada en los casos vulgares, aquí es la Naturaleza quic se humilla y se refleja en la persona de Rusia. Los ministros del Ecuador, Perú, Suecia, del Creador. Las caras del Greco son únicas; en vano quieren representar á un obis- Dinamarca, Bélgiea, Portugal, Países Bajos po, á un caballero, á un sabio; por debajo y China. Muchos de los representantes diplomátide las barbas diferentes y de las varias categorías, permanece el mismo tinte de cos iban acompañados de sus señoras. Señoras marquesas de Villavieja, Viana y tristeza, igual gesto de desvarío en los ojos, Casa Torres; condesa de Salar; señoras y parecida anatomía; cráneos en punta, mentones estrechos y puntiagudos, mirada pro- señoritas de Wite, Silvestrelli, ascón y Landecho. funda de alucinado. Era ei Mc obsesionadle Duques de Alba, de Tovar y de San Pedel artista casi loco. Nos ocurre cuando contemplamos la pin- dro de Galateca. Señores Aviles, Zubiaurre, Serrano Fatitura del Gieco que se nos abre y descorre un velo, y la España espiritual, consumida, gati, Menéndez Pidal, Maura (D. B. Repuascética, aparece á nuestra mirafla. ¿Pero es Ués, Urioste, Roda Velázquez Bosco, Esteeso España; está España, toda su alma, en ban ozano, Villegas, Ferráa, Arbós, Casael Greco. Tal vez no. Es posible que Ve- nova, Salvador (D. A. Fernández y Gonzálázqnez y Zurbarán fueran más franca y to- lez, Iragó, Marinas, Beüvert, Moreno Cartalmente españoles que lo fue el pintor cre- bonero, Serra. no Ruiz, Santenac, Landecho, tense. Vel ¿quez y Zurbarán hacían arte Pérez de Guzmán y otros cuyos nombres lealista, y España es la niddre del reattstrto; sentimos no recordar. han aprisa, ¡El Greco es demasiado amargo, es un manjar muy amargo para los paladares femeninos! Pero las mujeres procuraban disimular el mal sabor de los cuadros con su conversación argentina. ¿Cuándo vamos á París, marquesa? -Un cuanto llegue Carlitos... Sin embargo, había una dama alta, flexible, espiritual, que exclamaba con acento extranjero y voz emocionada: ¡Oh, hermoso; esto, es hermosísimo! ¡Mire usted ese San Bartolomé; mire ese San Judas. Hablaba con una voz apasionada, voz ae mujer acostumbrada á los sucesos pasionales, sean sucesos de amor ó sean de arte. Su larga y ondulante túnica color albaricoque vmcle, su sombrero negro pasmosamente grande, su velo de motas apretadas, todo aquello componía una verdadera obra de arte. HOMPRE USTED EL PRÓXIMO JUEVES LA REVISTA ILUSTRADA Y EL TEATRO CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA CONCURSO HÍPICO A l fin, después de tres suspensiones, ayer por la mañana se acabó de correr la copa de S. M. el Rey, que ganó el marqués de Salinas con su caballo Clear- Geen. La copa pasó á ser de su propiedad definitiva por haberla ganado dos años consecutivos. Los premios segundo y tercero los compartieron el marqués de Martorell y D. José Palma, con Farewell y Palma, respectivamente. Mtss- üry, de G. ápencer; Erión, de d Onola, y Vendeén, del duque de Andría, obtuvieron los premios cuarto, quinto y sexto, y lazos, Abrícot, de Mme. Rovirá; Boss Navarroise, de Mr. Barron, y Grelot, de Ponte. Por la tarde se reanudaron las pruebai con menos público que los días anteriores. Verificóse primeramente el Premio de los Regimientos con 16 obstáculos de recorrido y seis premios. Uno de 1.000 pesetas y otros de 600, 400, dos de 200 y taño de 100. Ganó el primer premio Góngora, con Palma; el segundo, Jurado, con Herbario; el tercero, Llarch, con Calesero; el cuarto, Arana (R. con Haciendo; el quinto, Vedante, de Alejandro Rodríguez, y el sexto, Orotava, de Eugenio R. Solano. Exquis, Cetro y Frontero, de Spencer, Jurado y Llaneza, obtuvieron lazos. Celebróse después la prueba para mucaachos menores de catorce años. El primero y segundo remios, can Jazmín y Golfo, fueron para Eduardito Figueroa, uno de los hijos del conde de Romanones, una criatura de unos siete años, que apenas levanta una euarta sobre la montura, y cae á caballo y salta con el aplomo de un veterano del turf Fue aplaudidisimo, y con justicia. Sus hermanos Agustín y José, Rarnoncito Nárvaez y Gonzalito Creus acreditaron también su arrojo y sus artes de jinete, y para todos hubo premios. Terminó la tarde con una prueba por de más interesante, Recorrido de caza con 17 obstáculos, que eran: seto, brooks, 1,20 metros; banqueta, muro de ladrillo, 1,30 metros; ría con barrera delante, ría entre barras (uno por dos metros) paso en alto con muro, barrera de campo, paso de camino, opendith, oxer (1,20 por 2 metros) barrera curva, muros de piedra y triple barra (1,20 metros. El primer premio, de la intanta doña Isa bel, era de 1.000 pesetas, y los restantes, de 700, 400, 200 y dos de 100, de la Sociedad. Corrieron 28 caballos, y el Juradojlos ca iñcó en la siguiente forma: primero, segundo y quinto premios, á Perce Neige, de Mr. Ricard; Abricot, ás. Mme. Rovirá, y Doublc R, de Rovirá y Ricard. montados los tres por moa-