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ABC. (Son MARTES n DE MAYO DE 9o9. EDICIÓN t P A G finiamente á muchos que en la apariencia bus adeptos. En la adhesión y disciplina que se le reserva entran por mucho más el prestigio del nombre y la irresistible superioridad oratoria que los intentos de reforma y mejoramiento del país, que su programa. Se le acata, no por tales intentos ni por las soluciones que aporta al problema de jta reconstitución nacional, sino á pesar de ellas. Se las tolera con resignación á cambio de poseer ttn caudillo y atendiendo á la distancia que le separa de cuantos podrían ahora sucederle. En suma, se transige con Maura por su valía personal, aunque odiando secretamente su significación, la parte nás original y valiosa de u temperamento. De aquí nace un estado de incomprensión harto visible entre dicha tendencia y la obra üe un jefe. Los elementos inmóviles le consideian como un hombre peligroso. ¿Habría nada más cómodo que respetar el stalu quo, seguir las tradiciones, no poner mano en ningún problema, prescindir de los grandes estados de opinión, hacer jugar el resorte pficial y abrir la mano á una arbitrariedad, bien entendida por supuesto, que asegurase á los partidarios del orden y la moral publica el señorío de las corporaciones populares y, con la licitud del fin, santificase la irregularidad de los medios? ¿Puede darse mayor desatino que incitar á ios pueblos á hacer uso de su voto, que despertar el sufragio y traer el régimen á estado de sinceridad licenciando paulatinamente á las brigadas de esquiroles que suplían la ausencia de los electores propiamente dichos? A tal aspiración, encubierta unas veces y otras insinuada por medio de eufemismos, obedecen los frecuentes recuerdos y apela ¿iones á la memoria de Cánovas. Los muertos sirven con harta frecuencia para abochornar á los vivos, sin perjuicio de haber sido aquéllos abochornados á su vez con el recuerdo de otros muertos anteriores. En nombre de Rosini se silbó á Wagner. En nombre de Wagner se silbará al futuro con tinuador, al futuro revelador de na nuevo evangelio artístico. Asi, se pretende confun dir á Maura con el recuerdo de Silvela, como se humilló á Silvela con el de Cánovas y como se abrumó á Cánovas, sepultándole mil veces bajo la memoria de González BraJ o ó de Narváez, El ciclo se repite con pasmosa monotonía. Decididamente la originalidad no es el atributo que más resplandezca en estas lamentaciones de los Sahcios y Nemorosos de la vieja política. Pero, á decir verdad, no es el nombre üe Cánovas ni el recuerdo de su obra lo que palpita en el fondo de semejante nostalgia. Hay otro nombre más representativo, que acude á los labios y se vuelve atrás porque todavía parece prematura la rehabilitación del método que simbolizaba: Romero Robledo. El informó realmente el espíritu político de los últimos treinta años del siglo xix. Fue á la vez el modelador y el modelo de la época del desastre, la concreción de la desdichada herencia ochocentista. Y, no obstante, fue el político más popular de su tiempo, tanto como fueron impopulares los reformistas, críticos y purificadores, de la derecha ó de la izquierda, como el expresado Silvela, ó Azcárate, ó Pi y Margall. Las supervivencias espirituales de aquella época, inasimilables al naciente espíritu nueveceatista, claman por Romero Robledo como la casa clama por su propietario civil. Yo he oído á muchos personajes de la clase de respetables, con dos ó tres grandes cruces á cuestas, hablar de aquellos áureos días, compararlos con los misérrimos de ahora y exclamar: No comprendo nada de esto. Para mí es música alemana... ¿Quién no comprendía, en cambio, el esti loy Vz de Romero Robledo, el juego de las relaciones personales, déla simpatía y del bcnbianismo, justificando toda suerte de abominaciones y corrupciones políticas, encu- OS SUPLICATORIOS La reforma del reglamento del Congreso, en la parte que se refiere á los suplicatorios, está dando bastante que haLA REVISTA ILUSTRADA cer; pero bastante ruás da que hablar, porque con las aspiraciones nobles y legítimas de quienes aspiran áque la inmunidad parlamentaria se contraiga á delitos exclusivamente políticos se mezclan las de quienes buscan en río revuelto ganancia de pescadores; esto es, la impunidad para hechos que no deben, que no pueden tenerla. Es fácil, y por lo mismo frecuente, que al EN TODA ESPAÑA comentar la pluma un suceso político, el calor de la lucha, la pasión por una idea, briendo con un patriotismo superficial, de- lleve al que escribe á bordear el Código y clamatorio y da charanga Jas grandes caídas hasta á hollar sus preceptos. La responsaque preparaban á la patria? Todavía á los bilidad de esos actos, salvada por la inmujubilados de aquel tiempo seles encandilan nidad parlamentaria, no extraña ni escanlos ojos al recordarlo, y después de las te- daliza. Pero otras faltas y otros delitos, bajo rribles lecciones de la realidad, insensibles el amparo de esa prerrogativa, indignan y á ella, impertérritos é irreformables, pare- no encuentran sanción en la conciencia púcen repetir, como Tayllerand y los supervi- blica. Se sane que hay en el Congreso muchos vientes de la Revolución francesa, que pertenecieron antes á la minoría de los privi- suplicatorios pendientes de resolución. No legiados y felices, aquella famosa exclama- se sabe, y debería saberse, no entre bastidoción de nostalgia: Quien no vivió en Fran- res, sino públicamente, solemnemente, á cia antes de 1789. no ha conocido la dulzura qué procesos se refieren y á qué acusaciones obedecen. Los delitos políticos los atedel vivir... núa, los disculpa y les absuelve siempre la MIGUEL S. OL 1 VER opinión; no ocurre lo mismo con los delitos comunes, ni aun siquiera aquellos que han sido cometidos por medio de la Prensa. Y por si, como se dice- -y para que no se diga si no los hay pedimos la publicidad de 1 a festividad oficial del día sólo se cono una relación detallada de los suplicato ció en las colgaduras de los edificios rios, -existen algunos de esta índole y otros públicos, en la gala de los elementos oficia- cometidos sin el concurso de las letras de les y también en algo muy importante y ha- molde, conviene que se diga todo, que se lagador: ¡en que no hubo sesiones de Cortes! aclaren las cosas y que se sepa qué suplicaNo fue fiesta en los Tribunales, en los torios son los que legítimamente debe comque se vio dos causas por atropellos, reali- prender la acción de la inmunidad, por refezado uno por automóvil, y otro por tran- rirse de modo exclusivo á la política y sus vía. En ambos casos no ha tenido nada que naturales derivaciones, y los que buscando la decir el fiscal. sombra de esa legitimidad aspiran á salvar Solemnidad del día fue la inauguración responsabilidades inexcusables y ajenas á de la Exposición de cuadros del Greco, con la función parlamentaria. asistencia del Rey, de las autoridades civiPor bien del Parlamento y de la Prensa les y académicas y de distinguidas damas misma conviene eáe deslinde, para que no que miraron los cuadros y salieron pronta- paguen justos por pecadores, ni los pecadomente porque reclamaban su presencia otros res puedan prevalerse do la considerador actos donde se luce más una elegante toa- que merecen los justos. leta. En efecto, había lawn- tennis en la calle de Padilla, había Concurso hípico en el Hipódromo y había tiro de pichón en la Casa de Campo, fiestas todas ellas más animadas a Prensa ha dicho recientemente que an y alegres que los riquísimos cuadros de tes venían á Madrid más forasteros que aquel pintor célebre que tanto vivió y traahora; la noticia estaba fundada en quejas bajó en Toledo. Más asuntos del lunes: la toma de pose- del comercio. ¿Venían realmente antaño más sión del cargo de comisario regio del Canal forasteros que ahora? Para determinar esto de Isabel II del marqués de Aguilar de convendría tener á la vista estadísticas seCampoo, en cuyas manos ponga Dios tiento guras. No se tiene en cuenta que la vida nay no contadores. Toma de posesión también cional y la capital de España han sufrido del director interino de la Cárcel Modelo, alguna modificación de veinte años acá. Se quejan los comerciantes y los hosteleros. No para lo que ustedes gusten mandar. Sin nuevas noticias de Marruecos, que es se repara en que hace veinte años había lo mejor que puede suceder, porque las co- menos tiendas y menos fondas. Pueden vesas de Hafid no son tan amenas, aunque nir ahora más forasteros que antes; puede sean tan pesadas, como las del general Cas- ser infundada la queja de que vienen menos forasteros que antaño, y, sin embargo, tro, el verboso ex dictador. Por la mañana tuvimos an crimen con Subsistir los motivos de queja del comervarias puñaladas, dos heridos graves, entre cio y de los hosteleros. Se ha intensificado gentes, si no del pueblo, de la Casa del Pueblo. algo la vida de Madnd durante veinte años; Otros sucesos, un intento de suicidio por- se ha hecho mayor y más ruda la compeun anciano y otro de timo por un prójimo tencia en el comercio; ha aumentado consitambién anciano, pero en el arte de la es- derablemente el número de tiendas y de hoteles, fondas y casas de viajeros. Los fotafa. Un choque entre dos automóviles en la rasteros vienen ahora en mayor número que plaza de Oriente; uno de calidad y otro de antes; esto parece lo lógico, dada la facilialquiler. ¡Y tan juiciosos como venían sien- dad en las comunicaciones y el aumento de riqueza; pero- -dicen los comerciantes- -nedo hasta ahora unos y otros! Fiesta brillante y función teatral en la cesitamos que vengan más, muchos más tocasa de los condes de Casa- Valencia, y en davía. ¿Vendrán más forasteros a Madrid? ¿Se Lara un beneficio, con estreno del diálogo El diablo son los chiquillos, que gustó, y la podrá conseguir este aumento de población flotante? Es preciso considerar lo que es Pardo, de diablilla, más. COMPRE USTED EL PRÓXIMO JUEVES, Y EL TEATRO CRÓNICA MADRID AL DÍA LOS FORASTEROS L