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A B C L U N E S 10 D E MAYO D E 1909. EDICIÓN i. PAG. 4. en qué casillero literario le podemos colocar. Ni lo sé, ni me importa, ni creo, en último término, que esto, después de todo, le interese á nadie. Yo me contento con saber y con decir ijue desde que Rubén Darío publicó sus el temperamento de su raza. De Zorrilla acá, no creo que se haya interpretado jamás con más fidelidad el alma castellana. Si otra razón no hubiera, en ésa estribaría mi admiración por Fernández Shaw. Fernández Shaw podrá ser ó no ser el primer poeta Cantos de Vida y Esperanza, Los Cisnes y otros que hoy día hay en España; lo indiscutible poemas yo no había sufrido una emoción tan es que es el único poeta castellano, el único honda y tan intensa de poesía como la que que tiene la visión precisa, exacta de recibí ayer al hojear las páginas de La Vida I, as llanuras loca, frescas aún, oliendo á tinta, acabadas castellanas, de llegar de la imprenta, todavía sin coser silenciosas, y sin encuadernar, inéditas todavía para el solitarias, público, sobre la rnepa del poeta. Y aun diré sin que apenas las alteren más; diré que mi emoción de ahora ha sido unos árboles enanos, más grande. unas casas, Antes de seguir adelante, permítaseme unas cercas, una digresión y una advertencia. Conste unas matas... que no vengo á establecer comparaciones ni á discutir supremacías de arte y de belleza. Si el arte no fuera más que la habilidad Nadie me gana en admiración á Rubén. para exteriorizar las sensaciones, con esta Pero bien sea porque en aquel libro encon- visión clarividente de la Naturaleza Fernántré al lado de poesías estupendamente bellas dez Shaw tendría ya bastante para consideexcentricidades incomprensibles; bien por- rarse un gran poeta, un poeta enorme. Pero que la mayoría de ellas- -las hermosas, las hay más. La vida loca no es sólo una visión verdaderamente grandes, las que le han va- de 11 Naturaleza; es la confesión de una vida, lido su legítima reputación de gran poeta- -es toda una vida, es un cerebro y un coralas conociese ya de antiguo; caso porque zón volcados sobre un libro. con éstas me ha sucedido lo contrario, que Son los días de juventud, los días en que me han sobrecogido con la impresión de la un espíritu impaciente, aventurero y nómasorpresa; quizá, en fin, porque el tempera- da surcaba los mares para ver nuevas tiemento artístico de Fernández Shaw sea más rras; son los días de ambición generosa, en hermano del mío, lo cierto es, y lo confieso que se sueña con el engrandecimiento de la con toda lealtad, que mi emoción ha sido patria; son los días tranquilos en el santuaesta vez más fuerte, más vibrante y más rio del hogar; son- las horas pasadas en el honda. ambiente puro, á pleno sol, entre los aromas El artista- -dice faine- -es tanto mas de la Sierra, cuando las pupilas se dilatan, y grande cuanto más profundamente expresa se ensanchan los pulmones, y se bebe á sor bos la frescura del aire; son las horab negras de melancolía, los negros fantasmas y los largos terrores. Es la vida de un hombre. ¿Conocéis el hombre? Pues conocéis la obra: un corazón volcado sobre un libro. ¿Queréis alegría? Leed Canto á mi turra, Campanas alegres, ¡Oh, sabrosos recuerdos ¿Queréis sufrir? Leed La obsesión de las cam panas, El sol de los tristes. ¿Queréis llorar? Yo he llorado. Leed Las moletas de Aucamville. ¿Queréis una ráfaga de honda melancolía, de infinita tristeza, algo nray doloroso y muy amargo que os aplane y deprima? Leed En un ribero del Tozo. ¿Queréis sumergir un instante vuestro espíritu en la solemne majestad del campo, en la calma augusta de la Naturaleza? Leed Campo solemne, leed La santa paz y- La clásica siesta- ¿Queréis ternu- ra? I, eed A media voz. ¿Queréis sentimiento? ros, sentir la emoción de lo trágico y el escalofrío de lo sublime? Leed Les ciclopes Yo leo siempre los versos en voz alte. Yo me he quedado afónico. Pero leedlo todo, todo, lo alegre y lo triste, lo gracioso y lo grave, lo sencillo y lo solemne, lo trágico y lo sentimental; leedlo todo, desde la primera página hasta la última; cerrad luego los ojos, meditad uta momento y decid en conciencia si hoy día hay en España un poeta más sincero, más humano, más intenso que Carlos Fernández Shaw. PEDRO MATA Buscad La primera visita, ¡Beati possidentes! ¿Queréis sencillez? Leed Poemas rústicos. ¿Queréis grandeza? Leed Visiones trágicas: Campo de batalla En alta mar, La mina traidora, Los muertos viven. ¿Queréis estremece- ¡ANCHA CASTILLA! Esta es la grande tierra de auD trs, la de las hondas é intensas calmas, de los espíritus como los robles y de los cuerpos como las almas. La de las vastas, ricas llanuras, en donde el campo cual oro brilla, ricas en campos y en aventuras... ancha Castilla. ¡Ancha Castilla! dicen las gentes, con que se alientan los corazones en las andanzas de los valientes y se destierran cavilaciones. ¡Hermosa frasel Por siempre vibres; tú, que demandas pechos magnánimo y en hombres fuertes las manos libreo libres los ánimos. ¡Ancha Castilla! firmes gritaban los castellanos, en tiempos grandes, bien por la Europa, que conquistaban; bien por las cumbres, sobre los Andes. ¡Ancha Castilla! si desesperan, por sus montañas y por sus llanos á todas horas decir debieran los castellanos. ¡Oh, tierras llanas! Ante mis ojos rizan los trigos sus densas olas, que ya salpican de puntos rojos, como de sangre, las amapolas. El cielo guarde vuestros graneros, con vuestras gentes, nobles y sanas; con vuestros campos, graves y austeros, ¡oh, tierras llanas! Vivo en vosotras amable vida. Mañana y tarde feliz paseo por una parda senda florida. Descanso á veces, y á veces leo libros de puros, hondos encantos. Por que me sepa todo á Castilla, estos mis libros, de hermosos cantos, son de Zorrilla. Lejos columbro, como entre sueños, en lontananza, distantes sierras. Hasta sus lindes tienden risueños sus altos trigos las grandes tierras. Sus trigos altos, de trazas finas, que al aire ondulan, en largas ondas; los que ya aguardan en las vecinas eras redondas. La villa miro que el campo abraza. junto al arroyo, que apenas corre. En el lindero de estrecha plaza clava la iglesia su vieja torre. Como á su amparo, casas medrosas- juben, á rastras, pobres pendientes... Hn ellas viven, siempre afanosas, las pobres gentes... Esta es Castilla, que tiene iguales cien y cien pueblos, como el que miro, y otros, á miles, rubios trigales, cual los que alegran este retiro. La de silentes villas famosas; la de castizas urbes ancianas; nobles dos veces, por generosas y castellanas. Esta es Castilla, por quien lucharon tanto magnate, tanto pechero, cuyas hazañas se eternizaron en las hazañas del Romancero. Esta es Castilla; de sabias leyes, de viejos usos, de idioma padre; madre de pueblos, madre de Revés; iCastilla, Madre! ¡Madre de España! ¡Por los r ic L de su indomable raza bravia! Si España tiene firmes cimientos, os debe todos á su energía. ¡Raza de sobrios trabajadores, que el suelo ingrato vuelven fecundo! ¡Raza de bravos conquistadores, pasmo del mundo! Cuando su enseba plantó en Granada, su pueblo altivo dejó sus lares, rezó sus preces, ciñó su espada y en loca empresa cruzó los mares ¡Mares ignotos... Cantó victoria, y en su delirio de nuevo ambiente no quiso menos para su gloria que un Continente. Y abrió á los hombres nuevos camia- os, engrandeciendo sus aventuras. Y dio á su Patria nuevos destinos con la grandeza de sus locuras. -Por algo en próximo, sublime día, la parca tierra, de parco brote, tierra de Sancho, ¡Patria sería de Don Quijote! Del otro lado del mar de Atlante, venciendo fastos de Grecia y Roma, su sangre rica vertió abundante; llevó sus hijos, llevó su idioma; llevó su espíritu, que difundía sus resplandores de sol romántico; ¡sol en Poniente... que todavía dora su Atlántico! Madre, no sufras; ni á la flaqueza del desaliento postres tus bríos, hoy que te dañan, en tu tristeza, viejos rencores, nuevos desvíos; en tanto el cielo permita y mande que alfinrenueves magnas historias tú, que en tus duelos eres tan grande como en tus glorias. En tanto dure tu raza fuerte, y en tanto sienta fiebre de audacias, nunca suspires porque la suerte sobre tus hijos llueva desgracias. ¡Recobra el ánimo! ¡Fuera temores! ¿Quién, si lo afrontas, quién te mancilla- ¡Madre, no sufras! ¡Madre, no llores! ¡Aneha Castilla! CARLOS FERNANDEZ r a m a I ¡ninniOillMilB ril i IBinimiiannuTi ll m iinnmniiimmiiijniininiír iiini n- rm