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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO U W DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO W Y TELEFONO Es preciso conocer á este hombre en la intimidad, hablar con él hora tras hora en la tertulia diaria del café, en los largos paseos solitarios, en el crepúsculo sereno de estas tarde de primavera baio los árboles de la Castellana, en el reposo apacible de su casa rodeado de sus hijos y de la compañera de su alma, en el riconcito sagrado de este hogar, para él tan querido, más querido que todas las grandezas de Ja vida, más que su misma vida, más que la fama y más que la gloria. Es preciso oirle cantar las intimidades de su vida, su vida de muchacho, aventurera y nómada, aquellos días en que, y sus versos, hizo versos para el único sitio en donde los versos se pagan: para el teatro. Fue una nueva concesión que su alma de poeta tuvo que hacer á la prosa y á las realidades de la vida. ¡Había que vivir! Luego, las horas negras de la enfermedad; la enfermedad traidora, asesina y cruel de la vida moderna; la que elige los cerebros, y se ceba en los nervios, y destruye las fuerzas, y desgasta las energías; la de las noches de melancolía, y las hondas tristezas, y los largos terrores; la de los negros fantasmas que se apoderan, del espíritu, y le rodean, y le aturden, y le desconciertan, como si le envolvieran en una nube, como si le arrastraran en un vértigo. Días horribles soportados, los más, con hermosa resignación cristiana; otros con desesperación inaudita, con miedo á veces, siempre con dolor. Luego, otra vez la fe, la calma y la alegría. Las nubes disipándose, los fantasmas huyendo, los rSrrores desvanecidos, y nuevamente la yida sana, el espíritu tranquiló, apacible y sereno, en medio de la Sierra. Los aires puros, la vi ia pura, el cielo claro, el sol radiante. Y otra vez los versos, ese libro admirable de Poe- LA VIDA LOCA chísimos años- -leí, no se en qué libro, de no me acuerdo qn én, na dedicatoria que decía: A... FULANO DE TAI, EL MEJOR DE LOS AMIGOS Y EL MÁS BUENO DE LOS HOMBRES. T? L HOMBRE Una vez- -hace de esto mu- El tiempo pasó; pasaron los años, y al res balar implacables por mi vida se llevaron, con otros recuerdos, todo lo que el libro tenía de literario y personal: el título, el asunto, la forma, el nombre del autor. Únicamente la dedicatoria, no acierto á comprender por qué extraño capricho mnemotécníco, quedó precisa y clara, perenne, como e s t e r e o t i p a d a en la memoria. Después, más tarde, cuando he conocido á Fernández Shaw, cuando he tenido la fortuna de ser amigo de este hombre tan sencillo y tan bueno, he pensado mu- chas veces en ella y me he dicho: si yo escribiera un libro y le dedicara á este gran poeta, también mi li bro llevaría esta nuncupatoria: Al mejor de los amigos y al más sía de la Sierra, que b u e n o de los hom bres. ü cuando se abre huele á tomillo y suena á Y es que tengo la tonadillas de pastores. convicción profunda, Y otra vez á Madrid, mejor dicho, no es que á vivir y á hacer verla tenga yo, la tiene so; A charlar en la tertodo el mundo, de que tulia del café, á pasear MO es posible hallar, bajo los árboles de la por mucho que se busque, en esta corrompiCastellana, á refugiarda familia literaria ense en el santuario del t r e la cual vivimos hogar, de este hogar un hombre tan buepara él tan querido, no, tan sinceramente más querido que todas b u e n o tan sano de las g r a n d e z a s déla alma, tan limpio de esvida, más que su propíritu como este gran pia vida, más que la poeta, todo nobleza, fama y más que la glotodo ingenuidad, todo ria. sentimiento, todo coA vivir tranquilo, razón. Los artistas soenvidiado quizá, nunlemos tener muy mala EL INSIGNE POETA D, CARLOS FERNANDEZ SHAW, ca envidioso, sin misefama. Dícese de nosFot. Candela rias y sin pequeneces, UTOR DEL LIBRO LA VIDA LOCA otros que somos pequesin prejuicios y ños y mezquinos, que estaaios lienos de impulsado como por un atavismo de la raza, rencores, siempre bueno, siempre leal, sin inrencores y envidias, -que nos ensalzamos surcaba los mares para ver tierras nuevas y genuo como un niño, todo sinceridad, todo frente á frente y nos acuchillamos por la gentes nuevas y nuevos horizontes, y se su- nobleza. todo sentimiento y todo corazón. espalda, en encrucijada y á traición. ¡Y, mergía en la las ciudadesgraciadamente, es verdad! No me expli- des nuevas y actividad febril de las catara- -Este es el hombre. se co por qué, pero es verdad: Los artistas so- tas del Niágara extasiaba ante como mos en la intimidad muy malas personas. luz del sol. Después, un Bspronceda ante i la p L LIBRO Yo no soy critico. Creo que no brusco y a- tengo para ello cultura sufiPor esto, quizá, nos despreciamos tanto. No dieal; quiso ser político, cambio una carrera ciente. Pero aunque la tuviera, todavía segui hacer sé lo que los demás pensarán de ello. Por lo brillante y rápida, ser diputado, llegar á mi- ría faltándome aquella fría serenidad, aquel que á mí se refiere, juro que no conozco nistro. No llegó. Las sinuasi dades de la po- recto criterio, aquella imparcialidad inflexitristeza más grande que la de no poder es- lítica timar como hombre á quien admiro como siado eran detnasiedo intrincadas y dema- ble que yo estimo absolutamente necesarias tortuosas para su espíritu, demasiado para juzgar las obras del ingenio ajeno. Por artista. recto; para su alma pura y limpia, enamora- lo tanto, no voy á hacer crítica, no voy á Por eso á Fernández Shaw le quiero tan- da de la justicia, de la verdad y del bien. Se descubrir qué abolengos artísticos ni qué parentescos intelectuales tiene Fernández to y le admiro tanto, tanto, que todavía no quedó en diputado provincial. Pero era necesario vivir. Y como para vi- Shaw con los demás poetas que en el munhe podido saber si je admiro más que le vir no tenía más que su cerebro, su corazón do fueron antes que él, y muchísimo menos quiero ó le quiero más que le admiro.