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DE TODO EL MUNPOR CORREO, CABLE TELÉGRAFO y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFO k W Y TELEFONO LOS REVÉS D E INGLATERRA EN ÑAPÓLES EL REY EDUARDO (i) LA REINA ALEJANDRA (i) Y LA EMPERATRIZ VIUDA DE R U S I A (3) DESPUÉS DE SU VISITA A LA CIUDAD, REGRESANDO A BORDO EN UNA LANCHA DE VAPOR Fot. AbeniacDE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C ÉÑT V 1 ENA sonriendo á t dos al pasar, el anciano Emperador ha salido esta mañana de la dorada villa de Viena para instalarse en su palacio de Buáapest, donde permanecerá tres ó eúatro meses. Reinar es contemporizar, y para tener contentos á todos, el viejo Kaiser pasa una temporada entre los austríacos y otra temporada entre los húngaros. Se lamentaba Budapest de que todas las fiestas, todas las ceremonias y todas las solemnidades disfrutábanlas los escoceses, y Francisco José quiso ofrecerles el pasado año las regias visitas de los Reyes de España y de los príncipes de Bulgaria, y ahora los va á contentar con otra visita imperial: la de su poderoso aliado el Emperador de Alemania. Con estos pequeños detalles los húngaros se dan por satisfechos y Budapest se ve halagada en su legítimo orgullo de capital de an reino. I,o s húngaros ahora miran á los vieneses con arrogancia, como diciéndoles: jSomos iguales! fL PROBLEMA MAGIAR Ágil, alegre y Además, en el momento actual la política húngara atraviesa un período agudísimo y peligroso. I, a cuestión del Banco Nacional amenaza convertirse en un problema inso luble como aquel de las voces de mando en el ejército que tanto dio que haeer á los gobernantes de la Ballplatz tres años ha. El Gabinete húngaro tuvo que discutir días pasados, la Prensa se ha puesto un poco fosca y las relaciones entre Viena y Budapest vuelven á ser tirantes. ¡No hay más remedio! El anciano Kaiser ha hecho las maletas y allá va á su palacio de la capital magiar á apaciguar los ánimos, allanar las dificultades y suavizar las asperezas. Reinar es contemporizar, y Francisco José quiere contemporizar con todos. Pero es extraordinaria ía energía de este Monarca, sobre el que han llovido las catástrofes más espantosas. Le acabo de ver pasar camino de la estación, vestido con su uniforme de coronel de Caballería, alegre y sonriente, saludando al público con ademanes familiares, como si á todos conociera. Y asombra el vigor de este anciano, que á los ochenta años, fuerte y ágil, va de acá para allá, viaja, conferencia, discute, se ocupa de resolver arduos problemas y ayuda la labor del Gobierno, llevando él solo todo el peso de las delicadas negociaciones diplomáticas que constantemente amenazan romper húngaros y austríacos por el motivo más insignificante. A los ochenta años, Francisco José se; mete en el tren para acudir á tiempo de conjurar un pavoroso conflicto, porque segurameute su presencia servirá para solucionar la crisis húngara. El viejo Emperador cuenta con la experiencia adquirida en una dilatada vida, con el prestigio que rodea su simpática persona y con alguna pequeña concesión sin trascendencia que se brindará á proponer al (8- obierno en la ocasión oportuna. De este modo el peligroso conflicto que ha surgido á propósito de la fundación del Banco Nacional Magiar quedará reducido á una tempestad en un vaso de agua, y en fin de cuentas el proyecto se realizará como quieren los gobernantes vieneses. Los húngaros son buenas gentes, ingenuos y sencillos, y se verán desarmados ante la sonrisita imperial... Además, no querrán disgustar al anciano Monarca, que es tan bueno, tan cariñoso, tan afable, y que tiene tanta edad... Se dejarán convencer, y si el asunto no se resuelve con arreglo á sus legítimas pretensiones, en cambio se divertirán mucho oresenciando la esplendorosa