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A B C SÁBADO 8 DE MAYO DE 1909. EDIC En Melilla, una compañía de moros tamt ién, mixta de infantes y jinetes. Ts a cada una de estas plazas se establece un grupo mixto de dos baterías, una de montaña y otra montada, dejando de ser destacada del grupo del Campo de Gibraltar la batería que hay hoy en Ceuta. Infantería. -Los regimientos de África constarán de 2.030 hombres ea Ceuta y 2.000 en Melilla. Los de la división reforzada tendrán 700, y lo mismo el que guarnece Bilbao. Los que guarnecen las plazas de Santofla y Higueras contarán con 600. Todos los demás regimientos déla Península tendrán 486 hombres. Los batallones de Cazadores se compondrán de 400 plazas, y cada brigada de las tres existentes tendrá afecto un grupo de Artillería de montaña de tresbateúas, y estará dotada de los mulos necesarios para poder utilizar todos sus elementos, y de un grupo de dos secciones de ametralladoras. Caballería. -1,03 regimientos de Cazadores de Lusitania y María Cristina, y los cuatro que componen la división de Caballería, tendrán 457 hombres y 418 caballos, y los demás del Arma reciben un aumento, quedando con 389 hombres y 347 caballos. Artillería. -En Artillería se introducen más esenciales modificaciones. Se crean dos regimientos montados: uno, que tomará el número 4, y otro, á que se le da el número 14, quedando, en total, asiglados uno á cada una de las divisiones. El que ahora lleva el número 4; que es el ligero, quedará sin número, y sólo con su denominación, afecto á la división de Caballería. Los dos regimientos que se crean constarán por ahoia sólo de un grupo de tres baterías, aprovechando el material que ha sido substituido en los regimientos por el recientemente adquirido. La Artillería de. montaña se reorganiza, constituyéndose en grupos de tres baterías y asignándose uno de ellos, como ya se ha dicho, á cada brigada de Cazadores. El del Campo de Gibraltar continúa en su sitio, aumentándosele una batería en substitución de la que tenía destacada en Ceuta, que ahora queda asignada á la fuerza de aquella plaza. i. -PAG: 9; SECCIÓN LITERARIA PASATIEMPOS LOS SINÓNIMOS Un joven muy redicho y muy ignorante hojeaba, por casualidad, el Diccionario de la Lengua, y se enteró, con sorpresa, de que justo y equitativo son sinónimos. A los pocos días quiso lucirse en casa de un zapatero, delante de varios parroquianos y le dijo, probándose unas botas: Maestro, no me sirven. Me están demasiado equitativas. ANAGRAMA CHARADIST 1 C POR NOVEJARQUE. EL G A T C T N E G R O CUENTO POR EDGAR A. POE V Y ÚLTIMO Solución á la intercalación: PA- TR 1O- TA Reynot, Velázquez, Piera, La Riva, Corradx y Ramírez Tomé. ATRACCIÓN La ponencia redactará un cartel de festeque someterá DE FORASTEROS jos la comisión el á la aprobación del resto de próximo miércoles. Por las ideas que se expusieron, podemos a reunión de anoche. Bajo la presidencia del Sr. Aguilera se anticipar que los festejos en proyecto revisreunió anoche en el Círculo de Ja Unión ten verdadera atracción y serán dignos de Mercantil la comisión de festejos del Sindi- la capital de España. cato de iniciativas. os gremios. El objetivo principal de la reunión era el Ayer celebraron reunión en el Círculo de acordar los festejos que han de celebrar- de la Unión Mercantil algunos de los grese en esta corte en consonancia con los mios madrileños. fines del Sindicato, y para ello se acordó diContinúa efectuándose con gran éxito la vidir éstos en dos grupos: uno, la de aque- suscripción de acciones propuesta por el llos que tengan su realización durante los Sr. Moret. meses de primavera y verano, y otros en el Además de las dos mil acciones suscriptas otoño. el primer día, ayer se suscribieron otras Después de una elocuente exposición he- ochocientas sólo por los almacenistas de te cha por el Sr. Aguilera para dar á conocer jidos incluidos en la primera tarifa. los medios con que se contaba, hicieron uso de la palabra los Sres. Vázquez (D. Venancio) Capdevielle, Corradi y Piera, exponienSON MUCHOS... do algunas ideas á la consideración de los os enfermos que padecen catarros crónireunidos. cos del hígado é infartos del mismo; El Sr. Garrido manifestó con acierto, que fue unánimemente elogiado, que lo que con- pero por fortuna para esos pacientes, tenevenía antes que nada era concretar para sa- mos en España ese maravilloso balneario de tisfacer las justas aspiraciones de la indus- Paracuellos de Jiloca, cuyas aguas sulfurotria y comercio madrileños; y en vista de sas, clorurado- sódicas tienen substancias ello, y después de hablar los Sres. La Riva, para aquellos padecimientos de indudable Reynot y Velázquez, se acordó nombrar eficacia, proclamada por los más eminentes una ponencia, que esta noche se reunirá médicos. El número infinito de curaciones para iniciar sus trabajos, compuesta de los justifica lo inmenso y sólido de la fama de tíres. Garrido, Cuenca (D. C. L) i Comas, que disfruta Paracuellos de Jiloca, L L L Vfo dudé que me sería muy fácil arranca! J los ladrillos, emparedar el cuerpo y volver á colocarlo todo de manera que naf die pudiese descubrir ni aun sospechar nada. Y no me equivoqué en mis cálculos. Ayudado con una barra de hierro, cal y arena, emparedé verticalmente el cadáver y luego tapié perfectamente. Terminado mi trabajo, pude respirar con satisfacción. Recogí algunos vestigios dispersos por tierra, y al ver el normalísimo aspecto que presentaba la pa red, me dije á mí mismo: ¡No he perdido el tiempo! En seguida me dispuse á buscar á la liera, única responsable de tan gran desgracia, pues había formado la decisión inquebrantable y heroica de arrancarle la vida; pero el astuto animal, sin duda alarmado por mí reciente cólera, no quiso presentarse ante mi vista. Es imposible dar una idea ni aproximada de la profunda sensación de bienestar, de placidez, de inefable y dulce reposo que la ausencia del detestable felino hizo disfrutar á mi corazón. No volvió á aparecer en toda la noche, y fue la primera que 1 dormí completamente tranquilo desde el día que le llevé á casa. Sí, dormí tranquilamente, aun sintiendo Sobre mi conciencia el peso de un crinieu. Pasaron el segundo y el tercer día, y no volvió... ¡Ay, respiré una vez más, como hombre libre! Tal vez obedeciendo á su terror, había huido de mi casa para siempre. ¡No volvería á verlo! Y la promesa de estas breves palabras colmaba mi felicidad. Mi acción criminal no me producía la menor inquietud. Se había llevado á cabo un reconocimiento, para el cual tuve satisfactorias explicaciones, y otro segundo y minucioso registro no dio mejores resultados. Veía ya mi ventura asegurada. los cuatro días del asesinato entraron los agentes de improviso para realizar una última pesquisa más- rigurosa; pero yo, prevalido de la impenetrabilidad de mi secretóV no sentí la menor inquietud, y los seguí por todos los rincones, descendiendo con ellos hasta la bodega, sin que se contrajera uno solo de los músculos de mi cara al aproximarme al lugar peligroso. Mi corazón latía con la misma regularidad que si hubiera sido inocente, y me paseaba de ua extremo á otro de la estancia con los brazos cruzados sobre el pecho. Al fin los agentes, ya convencidos, manifestaron el deseo de marcharse. Mi júbilo era demasiado para que pudiera reprimirlo. Ardía en deseos de pronunciar una palabra, una sola palabra de triunfo. -Señores- -dije cuando los vi ya en la escalera. estoycontento de ver desvanecidas vuestras sospechas, y os deseo muy buena salud y un poco más de cortesía. Y, dicho sea de paso... -en mi deseo de decir algo que me presentase perfectamente tran- quilo, no sabía ni lo que decía; -dicho sea de paso, señores, puedo vanagloriarme de habitar una casa sólidamente construida. Estos muros son bien macizos... Y al decir esto fanfarronamente, impelido por una frenética y necia bravata, golpeé con el bastón el tabique tras el cual descanba mi esposa. ue Dios me proteja y me libre de las ga. rras del demonio! Apenas el eco de mis golpes se extinguió en el silencio, cuando una voz contestó desde el fondo de la tumba. Al principio sólo fue un sollozo lastimero, entrecortado y lúgubre, como el vagido de un infante. Luego fue creciendo inWn. ilínente, transformándose, centuplicándole, A Q