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DE TODO EL DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO m W DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFO Y TELEFONO BECERRADA BENÉFICA EN BILBAO EL ESTUDIANTE DE INGENIERO D ANTONIO ERRAZQIUN DESPUÉS DE DAR UNA SOBERBIA ESTOCADA AL NOVILLO QUE LE TOCO EN SUERTE DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN V 1 ENA AL FIN! ¡Al fin! hemos exclamado al saber la desgracia del Sultán. Al fin! ha dicho todo el mundo, lanzando tra suspiro de satisfacción. Y en- todos los telegramas que se transmitían desde Viena á las cinco partes del mundo reflejábase la misma impresión alegre y regocijada... ¿1 fin! Porque hasta el último instante temimos- -esta es la palabra justa, -temimos que el Sultán conservara su poder, y entonces de nada hubieran servido los triunfos del Ejército libertador ni la sangre que ha corrido estos días por las calles de Constantinopla... Mientras Abd- ul- Hamid permaneciera en el trono, la tiranía, no podía desaparecer... No ejercita en vano un hombre el poder absoluto durante treinta y tres años para resignarse después á gobernar dentro de los preceptos constitucionales... El Sultán hubiera continuado conspirando y no vacilaría en provocar una nueva tragedia más tarde ó más temprano para restablecer el viejo y odiado sistema de gobierno. Abd- ul- Hamid, que ahogó en 1876 la primera Constitución con el pretexto de que el sólo tenía unos cuantos meses de vida, se dispuso á darle el golpe de gracia antes de que se consolidara. Estos pobres Monarcas llegan á convencerse seriamnnte de lo del derecho divino y se olvidan de que el pueblo existe. Por eso es muy saludable darles de vez en cuando un toquecito de atención como el que hace poco llamó á la realidad al Kaiser, ó este que ahora ha puesto fin al reinado del Sultán. PRESIDENTAS DE LA BECERRADA. DE IZQUIERDA A DERECHA: SRTAS. MARICHU A R T E C H E CONCHA SALAZAR, TERESA GORBEÑA Y CONCHITA GARCÍA OGARA Fots. Santalc pueblo turco no estaba suficientemente educado, al ver que por espacio de treinta y dos años los constitucionales se habían resigj nado, ha querido ahora repetir la suerte, y apenas nacido el nuevo régimen, cuando tranquilo en un palacio del Asia Menor, según ha dicho en el discurso pronunciado ante la Comisión del Parlamento, esperando el fin de sus días. Cualquiera, al leer este discurso, creerá que el Sultán abandona la corona voluntariamente, y bueno es que la opinión se entere de lo ocurrido en los últimos días en Ildiz- Kidik, á fin de que acabe de juzgar como se merece al repugnante asesino que hasta ayer ocupara el trono de Turquía para vengarse de la Europa civilizada. No, no se va voluntariamente de Constántinopla; no abandona el poder gustoso, ni siquiera resignado... Lo hace para conservar la vida, porque este hombre, que tan Pero ya le iian destronado, ya ha árenunciad al poder, ya se dispone vivir