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A B C JUEVES 6 JDE MAYO DE 1909. EDICIÓN PAG. 9 p n el Círculo Mercantil se celebró anoene, presidida por el Sr. Moret, la reunión de los gremios para tratar de la suscripción por valor de un millón de pesetas destinado á 6 los festejos para la atracción de forasteros. J- Hubo larga discusión, porque los representantes de algunos gremios no se mostraban propicios á contribuir á la suscripción. Por fin, se aceptó lo propuesto, quedando acordado abrir el empréstito de un millón en acciones de 25 pesetas. Anoche mismo quedaron suscriptas 20.000 acciones. ATRACCIÓN DE FORASTEROS PASATIEMPOS ES FASES Preguntaba tiu sujeto á otro: ¿De modo que á usted también gusta el aguardiente? ¡Ah! Sí, señor. ¿Y cómo lo toma usted? -l ¡e diré á usted: al principio lo toma ba con agua; después, sin agua, y ahon como agua INTERCALACIÓN, POR NOVEJARQUE p L REY EN LAEMBAjA DA DE FRANCIA En la serie de fiestas que estaban anua ciadas desde hace días entre el gran mundo figuraba en lugar preeminente el cotillón piara el que habían hecho repartir invitaciones el embajador de Francia y Mme. Revoil. ¡t Anoche se celebró en la suntuosa residencia que habitan los dignos representantes de Francia, y en verdad que superó en brillantez y ar imación á cuanto se nodría imaginar. p, El hotel que ocupa la Embajada en la calle de Olózaga aparecía profusamenteiluminado con centenares de lámparas eléctricas, unas eon los colores rojo y amarillo de nuestra bandera, y otras con los tres colores del pabellón francés. En las calles inmediatas á la mbajada, en los balcones de las casas próximas, y aprovechando la temperatura primaveral de la noche, presenciaban el desfile de carruajes que conducían á los invitados muchos curiosos. Poco después de las diez, y cuando ya habían llegado muchos invitados, entraron en la Embajada los infantes doña Isabel, doña ¡Teresa y D. Fernando. Recibieron á Sus Altezas Reales Mr. y Mme. Revoil y el personal de la Embajada, y la orquesta tocó la Marcha de Infantes. Las dos Infantas vestían de blanco con ricas joyas, y Mme. Revoil, un elegante traje color blanco oro, y se adornaba con magnífico collar de amatistas. El infante D. Fernando y el embajador de Francia vestían de frac, con bandas y condecoraciones, como casi todos los invitados, v A las once menos cuarto llegó el Rey. Al pie de la cancela, donde un suizo saludaba con golpes de alabarda el paso de damas y caballeros, recibieron á Su Majestad el representante de Francia y su amable esposa. Don Alfonso, que vestía de frac, dio el brazo á Mme. Revoil, y entró en los salones á los acordes de I a Marcha Real. Precedieron al Monarca en su entrada dos galoneados ujieres de la Embajada, llevando, según es tradición en las Embajadas cuando asiste el Rey, dos grandes candelabros de plata con bujías. El aspecto de los salones era en realidad deslumbrador. Profusión de flores artísticamente colocadas adornaban los salones, y en varios de éstos se admiraban riquísimos tapices de los Gobelinos, de incalculable mérito y valor. Inmediatamente se organizó el rigodón de honor. Bailáronlo el Rey con Mme. Revoil; la infanta doña Teresa, con el embaja dor de Francia; la infanta doña Isabel, con el infante D. Fernando; el presidente del Consejo de ministros, con la señora de Aliendesalazar; el presidente del Senado, con la duquesa de San Carlos; el del Congreso, con, la señora de Silvestrelli; el ministro de Estado, con la condesa de Welsersheim; el mar- Solución á la metátesis de un apellido famoso: DAMAS- -ADAMS qués de Viana, con la duquesa de Santo Mauro; el marqués de Sanfelices, con la duquesa de Sotomayor; el marqués de Aguílar de Campoo, con la marquesa de la Mina; el duque de Mandas, con la marquesa viuda de Nájera; el embajador de AustrisHungría, con lady de Bunsen; el embajador de Italia, con la marquesa de Aguilar da Campóo; el marqués de la Torrecilla, conli marquesa de Viana; el duque de Santo Mauro, con la duquesa de Pinohermoso; el general Bascaran, con la marquesa de Santa Cristina, y el marqués de la Mina, con la condesa del Serrallo. Cuando terminó el rigodón de honor, el Rey subió al piso principal de la Embajada y se puso á jugar al brídge con Mme. Ser montorff, el embajador de Austria Hungría y el secretario de la Embajada, Mr. d IlliersL Organizáronse otros diez ó doce partidos al juego de moda, y mientras el elemento jo ven valsaba, en salones y galerías se forma? ron animados corros, donde se comentaban los asuntos de actualidad. Entre los aficionados al sport se hablaba! eon entusiasmo del partido de polo jugado por la tarde, en el que había tomado parte un coronel indio llamado Shanga, que es, un consumado polista. Se pronosticaba uq gran éxito al Concurso internacional del Madrid I awntennis Club, en el cual jugará el infante D. Iríais de Orleáns. I as inscripciones son tan numerosas, que se habrán dí jugar partidos por mañana y tarde desde el día 9 al 13. Algo se susurraba también dejun lance que se ha zanjado recientemente, entre Sos conocidos escritores, sin desagradables consecuencias, por fortuna. Desde las once se sirvió en el comedor una espléndida cena, y á las doce y media comenzó á bailarse el cotillón, que dirigieron con gran maestría la señorita Margarita Beltrán de I is y Mr. d Illiers. El Rey lo bailó con la princesa de la Tour. d Auvergne, distinguida dama quellegó ayer á Madrid, donde sólo permanecerá tres días. En el cotillón se repartieron origínales y artísticos regalos, l as personas Reales cenaron en un comedor especial con los embajadores y jefes de Palacio. Ni el espacio ni el tiempo nos perniítea publicar una lista detallada de las personalidades que acudieron anoche á la Embaja da de Francia. A todas atendieron con exquisita amabilidad el embajador y madame Revoil y el digno personal de la Embajada. Recordamos haber visto á las princesas de la Tour d Auvergne, Issembourg y Pío de Saboya. Duquesas de Nájera, Valencia, San Carlos, Victoria, Montellano, Santo Mauro, Sotomayor, Hornachuelos, t, una, Tovar, Pinohermoso, Tetuán y las Torres. Marquesas de Squilache, Aulencia, la Co- quilla, Bolaños, Aguilar de Canipoo, Cortina, Ivanrey, viuda de Hoyos, Medina, Monistrol, Peñalba, Campillos, Rozalejo, Santa Cristina, Viana, Quirós, Alrnonacid y Villamediana. Condesas de Casa Valencia, Almodóvar, Aguilar de Inestrillas, Puerto, Benomar, Andes, la Mortera, Esteban Collantes, Velle, Mirasol, Serrallo. Valmaseda, Tatteabach; Tovar de Lemus y Vistaflorida. Baronesa del Castillo de Chirel, y señoras y señoritas de Allendesalazar, Landecho, Bascaran, Beltrán de I is, Miláns del Bosch, Iturbe, Aguilar (D. Alfonso) Cárcer, Carvajal y Quesada, Elguín, Diez de Rivera, Pidal, Travesedo, Alcalá Galiano, Collantes, Frígola, Heredia, Martínez de Irujo, García Prieto, Colliers, Silvestrelli, Hoces, Wilde. i Fernández Henestrosa, Potestad, Núñez de Prado, Owens, Osma y Urbina. Del sexo fuerte estaban: del Gobierno, el presidente del Consejo y los ministros de la Gobernación, Marina y Estado, los presidentes de las Cámaras, los ex ministros señores Osma y García Prieto; de Palacio: el duque de Santo Mauro, los marqueses de la Torrecilla, Viana ykAguílar de Campoo (que recibía muchas felicitaciones por el nom- bramiento que acaba de recibir, el ual no le privará de seguir desempeñando la ínayordoniía mayor de la Reina doña Cristina) los secretarios particulares del Rey y de su augusta madre; el primer caballerizo, señor Alvarez de Toledo; el primer introductor da embajadores, conde de Pie de Concha; el gobernador civil, marqués del Vadillo; los embajadores de Inglaterra, Alemania, Italia y Austria- Hungría; ministros de Dinamarca, Holanda, Ecuador, Portugal y Argentina, y otros muchos diplomáticos, aristócratas, políticos, artistas, etc. Cerca de las tres de la madrugada terminó tan brillante fiesta, de la que conservarán siempre grata memoria cuantos tuvieron la dicha de asistir á ella. HANS LA UTTÍMA PALAB RA. t Tjara expresar su eficacia, así llaman las eminencias médicas á los maravillosos vinos medicinales Quina- Málaga Gutié- rrez y Hierro- Quina- Málaga Gutiérrez No se ha conocido nada mejor que esos vinos para la curación de la anemia, clorosis y debilidad general en todas las edades. Son un precioso alimento para la sangre y favorecen el organismo más delicado, y, p r último, resultan agradables y estimulantes, vigoiizadores y restauradores, de lan fuerzas.