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ABC. JUfiVES. 6 DE MAYO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 8. Chicóte tiene una candida expresión, u gesto de pintoresco asombro natural, espon táneo, que le brinda siempre ocasión para mover al público á la risa franca y abierta. En lo sentimental sabe también hallar un ligero matiz de ternura, muy discreta y sobriamente empleado, y en conjunto su buen instinto de cómico le conduce, en la interpretación de los tipos, á singulares aciertos. Como director de escena es cuidadoso, y demuestra en muchas ocasiones, además de su rumbo de empresario, buen gusto para poner las obras en condiciones de ser repreJ o que sin duda contribuyó a avivar mi sentadas con éxito feliz. odio fue el descubrimiento que hice al En su beneficio, celebrado anoche, hubo día siguiente de llevarle á casa. Al nuevo dos novedades: el estreno de un saínete lígato, como á ¡Pintón le faltaba también un rico titulado Las lindas peí ras, y un asalto á ojo. Esta circunstancia, que concluyó de espada, en el que Chicote mantuvo muy bien hacérmelo aborrecible, hizo extremar á mi su pabellón de amateur, tirando con un promujer su afecto hacia el bicho. Ya creo ha- fesor de la talla de gancho. Se dijeron fraber notificado que mi mujer poseía en el ses muy interesantes, y el asalto resultó más alto grado esa ternura de sentimientos muy entretenido. que en otro tiempo venturoso constituía el En cuanto al estreno, Las lindas perras, rasgo característico de mi ser, proporcio- diré: que sus autores- -del libro, nuestro nándome caudal inefable de puras y senci- compañero en la Prensa Julián Moyrón, y llas alegrías. de la músiea, los maestros Calleja y I una- -No obstante, mientras mas odiada yo al gozaron de los honores del palco escénico gato, más parecía él extremar su solicitud tres ó cuatro veces al final de la obra, en para conmigo. Cada Tez que me sentaba, se unión del beneficiado, que se cantó y bailó acostaba bajo mi silla ó saltaba sobre mis con mucha gracia un tanguito nuevo que piernas, abrumándome de caricias odiosas. atiende por La Kananga; que el libro es un Si me levantaba para andar, él se enarcaba sainetito honrado, escrito con gracejo, aundelante de mí, y después, sin dejar de mi- que su asunto no tiene gran novedad; pero rarme, describía curvas enigmáticas en tor- ya hemos quedado en que? iihil novum, etc. no de mi angustiada persona. Si permane- que la música es bullanguera y graciosa y cía inmóvil de pie, hundía sus agudas ga- que L, oreto, primorosa como de costumbre, rras en mis vestidos, que crujían indescrip- secundada muy bien por la señora Castellatiblemente, y de esta manera trepaba hasta nos y los Sres. Ripoll, Soler y Ponzano, se mi pecho jadeante. hizo aplaudir en varias ocasiones. En estas circunstancias, aunque sentía el Chicote recibió muchos regalos de valor deseo de aniquilarle de un solo golpe, me y buen gusto; más tabacos que un matador contenía Jpor una parte el recuerdo de mi después de una faena monumental, y una primer crimen, y sobre todo, forzoso es con- bandeja con un surtido completo de jamofesarlo, el horror sobrehumano que me ins- nes, salchichones, embuchados, toda una piraba el animal. ¡Aquel gato tenía la clave embajada de embutidos, y como consecuende mis energías en la fosforescencia miste- cia del regalo, una botella de Agua de Cariosa y cruel de su único ojo! rabaña... Aquel te. ror, porque no era posible darle El teatro, concurridísimo en todas las secotro nombre, no consistía en temer por su ciones. parte un mal ó uu conjunto de males físiFLORiDQR. cos. Yo hubiera preferido cualquier clase de OMEDIA Mañana viernes, á las seis de muerte, cualquier doloroso martirio, á per- -la tarde, se cierra el abono manecer junto al gato un solo momento. para la temporada de primavera de la com (Se continuará. pañía italiana de Tina di Lorenzo. El sábado, de una á cinco de la tarde, y de nueve á once de la noche, se expenderán, billetes en contaduría para la funeión de A POLO. BENEFICIO Hace unos cuantos inauguración, que se verificará el domingo DE PILAR VIDAL años Pilar Vidal vie- con el dram? en cinco actos, de V. Sardou, -ne e j e r c i e n d o en Dora. Apolo, y con éxito garantizado, el monopolio de las características. L, a teoría de la estabilidad de los cuerEMPEESA PESIODISTICA pos- -y el suyo es bastante respetable- -la ha demostrado plenamente la simpática actriz de carácter de la catechal del genero chico. 3O CT DAD AVOSIMá IyOgrar á través del tiempo y del espacio ser siempre aplaudida y celebrada, es emCapital: TRES MILLONES ds pesetas presa difícil, y el conseguirlo, un triunfo, del que Pilar Vidal puede envanecerse. PROPIETARIA DE LOS PERIÓDICOS AB C, Anoche fue su beneficio, y en las zarzueBLANCO Y NEGRO, ACTUALIDADES, las que componían el cartel vio confirmaGEDEÓN, GENTE MENUDA, Y DE ECOS, das ¡a notable actriz que sigue en el pleno LOS TOROS, LA MUJER Y LA CASA Y uso de las simpatías y del aplauso de la opiL ¿GACETA DEL CRIMEN, PRÓXIMOS nión. A PUBLICARSE. Y así sea por muchos anos. PRESIDENTE DEE CONSEJO- 1O El popular primer actor y diDE ADMINISTRACIÓN DE CHICOTE rector de la compañía del Cómico, además de una vis cómi- I 0. TORCÜATO LÜGá 0 E TENA ca personalisinia, posee otras relevantes DIRECTOR condiciones que le han colocado con justicia én el puesto que ocupa en el teatro. Su gracia cachazuda, un poco apalurdada, DOMICILIO SOCIAL es de una cómica ingenuidad deliciosa, que no ha menester de postizos ni de tfj de teatro. qfíg la Junta directiva ha lamentado no po- go, pernicioso y triste que puede lacerar el der conceder premios á cuantos tomaron corazón humano: se trocó en odio. Evitaba parte, pues que todos, sin excepción, se hi- encontrarme eon el gato, cuya visión me cieron dignos de él. perseguía como un fatídico recuerdo que De esperar es que el Concurso provineial me impedía castigarle y exterminarle. ¡Ay; que muy en breve ha de efectuarse, llame si entonces me hubiera atrevido! Me abstuaún más la atención y contribuya podero- ve durante algunas semanas de maltratarle samente al logro de los patrióticos fines que de una ú otra manera; pero gradualmente, insensiblemente, llegué á mirarle con inpersigue el Tiro Nacional. vencible horror, y huía en silencio de su detestable presencia, como si hubiese huido SECCIÓN LITERARIA del hálito emponzoñado de una peste. EL G A T C T N E G R O CUENTO POR EDGAR A. POH III Tyt momento, al presenciar aquella apari ción- ¿qué otro nombre había de dar á hecho tan peregrino? -mi sorpresa y mi terror fueron inmensos; pero más tarde la consoladora reflexión vino en mi ayuda. Recordé que el gato labia sido sacrificado en el jardín, y presumí que, invadido éste por la gente después de comenzar el incendio, alguien vio al gato y lo arrojó por la ventana de mi habitación con el propósito de despertarme. El hundimiento de otras paredes había comprimido á mi víctima contra el tabique recién blanqueado, y la cal del muro y las llamas habían colaborado en aquel clarísimo fenómeno, que en un principio llegó á intranquilizarme seriamente. No por explicarme con claridad el hecho dejó de grabarse en mi imaginación. Durante vanos meses no logré apartar de la esfera de mis recuerdos el tenebroso final de mi gato, y su fantasma, agigantado, me perseguía como una punzada sentimental, que parecía ser remordimiento, sin llegar á serlo. Esto me hizo casi sentir la pérdida de Phttón, y hasta buscar en los bodegones, verdaderos lupanares adonde p. cudía á emborracharme con frecuencia, otro felino que se pareciese á él, para nombrarle mi favorito y resarcir á la memoria del otro de mis anteriores crueldades con los cuidados que prodigara ai substituto. Una noche, estando medio amodorrado en una taberna á la cual concurría asiduamente, llamó mi atención un objeto obscuro colocado encima de uno de los toneles de caña ó de ron que constituían el único moblaje de la sala. Hacía algún tiempo que miraba al tonel, y lo queme causaba sorpresa, cuando noté mi incapacidai para conocer las cosas á alguna distancia. Entonces me acerqué y, no sin cierto escalofrío convulsivo, lo toqué suavemente, líra un gato negro muy grande, tal vez tan grande como Pintón, y exactamente parecido á él en todos los aspectos, menos en uno: Pintón era negro en su totalidad, en tanto que aquél lucía una mancha blanca que le cubría casi todo el pecho, Apenas le hube pasado la mano, cuando se leyantó, ronroneó, frotóse contra mí y pareció muy complacido de mis atenciones. Era, pues, el animal que yo buscaba. Quise comprárselo al propietario de la casa, pero me dijo que no era suyo, y como yo insistiera, llegó á jurarme formalmente que no había visto aquel gato hasta entoncesípontíhué mis caricias, y cuando quise mar charme, el animal pareció decidido á salir en mi compañía. Se lo permití muy gustoso, y apenas llegamos á casa se encontró en ella como si siempre la hubiera habitado. A los dos días ya era gran camarada de mi mujer. Por mi parte sucedió lo contrario de lo que yo esperaba: en vez de acrecer mi cariño, muy pronto sentí una marcada antipatía hacia él, sin saber á qué atribuirla. Su manifiesta predilección por mí me molestab y al poco tiempo, este sentimiento de disgusto y molestia se trocó en lo más amar- C IllillIilBunimiIII Mmnaimirriinimrm